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Los clubes de Segunda B rechazan la imposición de aval

  • El presidente de la Real Balompédica, Alfredo Gallardo, está convencido de que la medida no se llevará a cabo y advierte que sólo persigue "acabar con la categoría"

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La noticia de que los clubes de la Segunda B que pretendan competir la próxima temporada tendrán que avalar parte de su presupuesto ha levantado en armas a las entidades de los cuatro grupos de la categoría de bronce. La información aún no ha sido confirmada de manera oficial, pero los presidentes no han tardado en alzar la voz. Muchos adelantan que dejarán sus cargos. Otros, como el máximo mandatario de la Real Balompédica, Alfredo Gallardo, vaticina: "No harán nada. En el fútbol español nunca pasa nada. Hablan y hablan, pero no hacen nada".

El diario Marca desveló que acuerdo entre la Federación Española y la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) incluye un apartado por el que el primer organismo obligaría a las directivas a avalar el presupuesto de la próxima campaña en Segunda B. De momento se trata de un borrador en el que se habla de que sólo afectará a los clubes que tengan deudas pendientes de pago y que la cifra a respaldar estará entre 200.000 y 4000.000 euros, pero la realidad que es los dirigentes ya advierten de pueden poner a la categoría en la picota.

"Son medidas que están encaminadas a acabar con la Segunda B", denuncia Alfredo Gallardo. "No creo que nadie esté dispuesto a poner su patrimonio personal al servicio del fútbol",

"Hay quienes estamos trabajando bien y confío que si llega esa situación todo eso se tenga en cuenta y que los que tengan que avalar sean los que tengan deudas y no todos", agrega.

"En mi opinión si quieren tomar medidas deberían hacerlo en Primera división, después los de Segunda y por encima de todo que se organicen y no tengan el desastre en el que han convertido la Federación y la AFE el fútbol actual", reflexiona el mandatario albinegro.

"También habrá que plantear qué van a hacer los futbolistas si los clubes no pueden avalar y no compiten, supongo que irse al paro, porque trabajo no hay", advierte Gallardo.

"La AFE debería pensarse mejor las cosas y ser más humilde. Los problemas hay que atajarlos reuniéndose las partes y analizando posibles soluciones y no tratando a los clubes como si fuésemos convidados de piedra", acaba.

La de la Balona no es la única voz que se ha dejado sentir. Sin salir del grupo IV, el consejero delegado y máximo accionista del CP Cacereño, Antonio Martínez Doblas, en declaraciones a la prensa extremeña afirma que estaría de acuerdo con la implantación del aval, siempre y cuando se arbitrase de forma paralela algún mecanismo que permita también a los clubes cobrar a tiempo lo que les deben a ellos, especialmente las instituciones públicas.

El presidente del Villanovense, José María Tapia, se muestra más rotundo: "Me parece una barbaridad. En el momento en el que estamos, y como está el fútbol y la vida, quién va a avalar a un club".

"Sería inviable, a no ser que viniera el jeque del Málaga y dijera que se quiera quedar con el equipo y dijéramos: toma para ti. Que al fin y al cabo es lo que yo creo que pretende la Federación. Y la AFE lo que está haciendo es daño, no hace otra cosa", agrega.

El presidente del club serán sospecha de que detrás de esta posible medida estaría el objetivo de reducir el número de clubes inscritos en Segunda B.

También se muestra contundente Jordi García, presidente del Sporting Villanueva, otro dirigente que ve la medida como positiva en su fondo, pero poco práctica en la realidad. Por lo que explica, no hubiera aterrizado en Extremadura bajo esa premisa. "Me parece lógica la idea, porque beneficia que los clubes lleven a cabo planificaciones más reales sobre lo que pueden y lo que no pueden gastar. Es solo un plan que debe ser aprobado por el Consejo Superior de Deportes. El problema es que las cantidades de las que se habla son excesivas, y más en el momento actual".

Gustavo Falque, presidente del Coruxo gallego, ejerce de portavoz de su grupo y ya anticipa: "Si quieren que sea así, entonces que la Federación nos dé también la consideración de categoría profesional".

Falqué se queja de que la Federación impone esta norma después de aumentar las obligaciones para los clubes sin obtener ventajas. El presidente recuerda, por ejemplo, que ha obligado a que haya seis profesionales en cada club (que serán ocho la próxima andadura) y que ha cedido a Primera y Segunda todos los horarios del fin de semana a partir del sábado a las 12.00 de la mañana. La ampliación exigida por los operadores televisivos obliga a los equipos de Segunda B a competir con las retransmisiones en directo del fútbol de elite. Existe un clamor generalizado en la categoría de bronce por conquistar su propio espacio.

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