Canción negra | Crítica Antes de Szymborska

  • Nórdica publica la única obra inédita en español de la Nobel polaca, un libro de poemas de juventud, en los que la autora buscaba aún su propia voz

La poeta polaca Wislawa Szymborska (Kórnik, 1923-Cracovia, 2012). La poeta polaca Wislawa Szymborska (Kórnik, 1923-Cracovia, 2012).

La poeta polaca Wislawa Szymborska (Kórnik, 1923-Cracovia, 2012). / D. S.

Canción negra es uno de los pocos libros de la polaca Wislawa Szymborska que todavía no había sido publicado en nuestro idioma. Vio la luz por primera vez en su lengua original hace relativamente poco tiempo, en 2014, dos años después de la muerte de su autora. Esta colección de poemas tiene una génesis complicada, si no curiosa, porque no fue concebida como libro por la propia escritora. La recopilación fue un regalo de cumpleaños –no sabemos si envenenado– que le hizo el también poeta Adam Wlodek, que se encargó de buscar en antiguas revistas y periódicos los poemas primerizos de la escritora, con la que había estado casado. Tras la muerte de Szymborska en 2012, los poemas aparecieron en una carpeta que ella guardaba entre sus papeles y fueron dados a la imprenta.

Estamos pues ante un libro que recopila poemas que quizás su autora nunca hubiera publicado, poemas fechados entre 1944 y 1948 con los que se inició en la escritura y que quizás nunca consideró sacar a la luz. Estamos ante Szymborska antes de que fuera la escritora reconocida y catapultada a la fama por el premio Nobel que recibió en 1996. Canción negra tiene, por tanto, un indudable valor documental, aunque plantea numerosos interrogantes de difícil respuesta.

Uno de ellos tiene que ver con la oportunidad de desenterrar –nos referimos a la edición polaca– un documento que podríamos considerar privado y someter a juicio unos poemas que, según aseguran los estudiosos canónicos de la obra de Szymborska, poco tienen que ver con los textos de la gran escritora que luego fue. El propio Abel Murcia, gran conocedor de la obra de la Nobel polaca y amigo de la autora, ha explicado en alguna entrevista que este libro "aun siendo tan malo descubre algo maravilloso". Murcia firma, junto a Katarzyna Moloniewicz, la traducción y prólogo de esta edición española de Canción negra. En el texto introductorio insiste, aunque con menos vehemencia, en el carácter larvario de estos poemas que deben ser considerados como "un primer libro", pese a que fueron publicados póstumamente. 

Portada del libro. Portada del libro.

Portada del libro. / D. S.

Quizás, lo más recomendable sea acercarse a él sin prejuicios, haciendo el sano ejercicio de dejarse atrapar por lo que los poemas tienen de inocencia y frescura. Estamos ante una primera aproximación a la poesía de una joven de poco más de 20 años, que empieza a escribir y publicar en un país que ha sufrido los horrores del nazismo y que empieza a despertar de una pesadilla para adentrarse en el sueño mórbido del comunismo. Aquí el contexto –como bien explican Moloniewicz y Murcia– importa, y mucho. El contexto físico, político y también literario. Los poemas de Canción negra están atados a la realidad y al espacio físico concretos en el que la joven poeta vive. Son testimonio de una búsqueda personal, también de una voz poética. Medirlos por el rasero de lo que más tarde esta joven poeta pudiera conseguir resulta inútil y carente de sentido.

Las composiciones de Canción negra son eminentemente urbanas. La ciudad es el escenario primordial de la búsqueda y la tragedia, de la lucha por la vida. Son poemas también apegados a la cotidianidad. La mirada de Szymborska recorre las calles para posarse en los hombres y mujeres que parecen surgir de la oscuridad al amanecer y detiene su mirada en "una mocosa mofletuda / pregona brandy y vodka" (Andaduras). Muchos de estos poemas tienen una concepción ambiciosa y están estructurados en varías partes que parecen recrear una sinfonía en torno a un mismo tema. Es el caso del citado Andaduras y otros tan significativos en el conjunto como De autobiografía del día –"mitin en la plaza / baile de gala / hoy callos"–.

Quizá sea Cumbre uno de los pocos poemas que se aparta del escenario urbano. Es una pieza en la que la búsqueda de la palabra precisa –que obsesionaría a la escritora durante toda su vida– se traduce en imágenes poderosas: "La piedra se somete al abismo / como cualquier soledad imprudente".

Las referencias a los cercanos acontecimientos políticos están presentes en poemas como Memoria de septiembre y Memoria de enero, que recrean respectivamente la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939 y la liberación del país el 17 de enero de 1945. Las referencias a la guerra abundan entre estas composiciones y se concretan en estampas conmovedoras como las que describe en El beso de un soldado desconocido o Transporte de judíos.

Pese al carácter indagatorio de este poemario, encontramos en algunas composiciones brillantes hallazgos, como ocurre en A la salida del cine, título de la cuarta parte de De autobiografía del día: "Concluida la fábula el mundo es gris y hay niebla. / Los rostros y papeles no han sido aprendidos / Canturrea un soldado penas de las guerrillas / y también una chica interpreta su pena". También hallamos versos que parecen premonitorios de su obra futura: "Tú te olvidarás de ti misma al levantar el vuelo" (Dedicado a la poesía).

Nórdica rinde homenaje a esta primera y desconocida Wislawa Szymborska, a la que merece la pena acercarse, con una cuidadísima edición de Canción negra magníficamente ilustrada por Kike de la Rubia.

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