Comarca

Greenpeace vapulea en su informe anual el estado del litoral de la comarca

  • 'Destrucción a toda costa', de ámbito nacional, critica la contaminación del 'bunkering', los accidentes marítimos y la industria, el urbanismo en línea de playa y las infraestructuras de grave impacto ambiental

Comentarios 3

Greenpeace suspende con severidad el estado de las costas del Campo de Gibraltar en su informe anual sobre el litoral español, presentado hace escasos días. Las aguas y playas de la comarca sufren la amenaza y la realidad de la contaminación, el urbanismo y el diseño de infraestructuras de grave impacto ambiental, según la organización ecologista.

El documento, Destrucción a toda costa, analiza la situación que presenta en la actualidad el LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) Estrecho Oriental, zona que comprende las aguas de la bahía, las que rodean a Gibraltar y las del Levante comarcal, y el área denominada Estrecho, es decir, de Algeciras a Tarifa, reserva del parque natural del mismo nombre. Greenpeace critica en su informe las condiciones ambientales de ambos espacios. Dicho de otra forma, casi todo el litoral del Campo de Gibraltar queda sentenciado.

Del LIC Estrecho Oriental Greenpeace censura que se trate de un espacio "en constante amenaza por el intenso tráfico marítimo y las irregularidades portuarias, como el bunkering". La organización detalla que "las actividades de bunkering en Gibraltar entrañan aún más riesgo que las prácticas convencionales" debido a los "diferentes trasvases" que contempla y además en pleno mar. "Este procedimiento representa un enorme riesgo de contaminación por los derrames causados en cada uno de los trasvases, ya que éstos se llevan a cabo sin las medidas adecuadas de prevención", afirma.

"Ademas -añade Greenpeace-, este área se encuentra en constante riesgo de accidente". "Decenas de buques fondean en la zona este y durante los temporales son frecuentemente arrastrados por el mar llegando a colisionar con otros buques o contra la costa. De hecho, esto es lo que ocurrió en octubre de 2008 con el carguero Fedra", subraya.

"Muy cerca de este lugar se encuentra todavía sumergida parte de la gran carga que transportaba el buque New Flame", que chocó en agosto de 2007 contra el petrolero Torm Gertrud. "Una de las razones de esta colisión fue que la comunicación entre las autoridades portuarias de Algeciras y Gibraltar es muy deficiente, a pesar de que casi 30.000 barcos atracan o fondean cada año en estos puertos y tienen que navegar por la misma bahía", agrega Greenpeace.

A modo de recapitulación sobre este aspecto, Destrucción a toda costa resume: "La bahía de Algeciras ocupa el cuarto puesto en el ranking mundial de bunkering. Al repostaje en el mar se une la presión de la refinería Cepsa en San Roque, y todo el complejo industrial, que cuenta también con una central térmica, y el hecho de que el Estrecho sea una de las rutas marítimas con mayor tráfico de petroleros del mundo. Un estudio de la calidad de sedimentos afectados por vertidos accidentales de petróleo (impacto agudo) frente a derrames continuos (impacto crónico) concluyó que la calidad de los sedimentos de la bahía de Algeciras es peor que la de los sedimentos de la costa gallega cuatro años después del hundimiento del Prestige".

Por otra parte, las obras y el urbanismo son protagonistas de las críticas del colectivo ecologista cuando alude al área que llama Estrecho, también LIC, reserva de la biosfera transcontinental del Mediterráneo y que ocupa los 60 kilómetros de costa del parque natural.

"La Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA) -señala Greenpeace- promueve desde hace años la ampliación del puerto de Tarifa en un espacio excluido ad hoc del ámbito de protección del parque y que supondría un grave impacto ambiental. El entorno del parque y sus fondos marinos de especial riqueza se verían evidentemente afectados".

Greenpeace asegura que "existe una clara alternativa al macro-puerto, que pasa por la reordenación del espacio portuario existente tanto en Tarifa como en Algeciras, sin alterar el perfil costero del municipio y sin afectar a los hábitats y especies del parque". La organización precisa que con los argumentos con los que APBA justifica el proyecto "los promotores tratan de ganar las simpatías de la población afectada prometiendo la creación de puestos de trabajo". La asociación remata: "El mega-puerto se ha proyectado en una localidad que presenta una clara alternativa a la degradación ambiental de la vecina bahía de Algeciras y que, de llevarse a cabo, convertiría a Tarifa en un barrio portuario de esta localidad".

Greenpeace igualmente reprende que "también en Tarifa se han aprobado 3.422 nuevas viviendas y más de 12.126 plazas hoteleras para los próximos diez años". "En Atlanterra ya se ha dado el visto bueno a 720 inmuebles nuevos en segunda línea de playa. El caso de Valdevaqueros es más ambicioso, con 669 casas y capacidad para más de 6.000 camas, según el PGOU de 1990. Dentro del mismo pueblo, y también a pie de playa, se desarrollan varias promociones inmobiliarias".

Greenpeace llama la atención sobre el hecho de que parte de los "continuos accidentes" que se producen en la comarca se registran "junto a la zona C de fondeo que se encuentra en la parte marina del parque" y recuerda los vertidos del Sierra Nava y el Tawe, que encallaron en la Punta de San García.

"Si esto no fuera suficiente -concluye Greenpeace- la bahía sufre el vertido de aguas fecales procedentes de la ciudad de Algeciras. Llegan al mar miles de toneladas de restos orgánicos y bacterias fecales. Tampoco cuentan con depuradora Tarifa ni Gibraltar".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios