Real Balompédica - Cádiz CF | Pretemporada (0-2) Hay motivos para creer

  • Una Balona ordenada, con trabajo y margen de mejora recibe más castigo del que merece

  • El Cádiz anota sus goles al final, con la zaga local ya muy restañada

  • Antoñito reaparece en el Municipal 108 días después de caer lesionado

Nacho Miras, protegido por Masllorens, se adelanta a Álvaro Negredo

Nacho Miras, protegido por Masllorens, se adelanta a Álvaro Negredo / Erasmo Fenoy

Antonio Ruiz Romerito garantizó en su desembarco en el banquillo albinegro que la Balompédica competiría siempre, con independencia del resultado. De momento va cumpliendo y de sobras.  Con todas las precauciones que hay que tomar al hacer valoraciones en una pretemporada, en la que cualquier afirmación rotunda supone el riesgo de quedar retratado cuando arranque la competición. Los albinegros (Primera RFEF) cayeron este miércoles en el Municipal (0-2) a manos del Cádiz (Primera división), que sentenció muy al final, cuando la defensa local, ya de por sí parcheada por culpa de las ausencias, había quedado extremadamente debilitada.

Los aficionados de la Balona salieron satisfechos. La diferencia de dos goles hace enorme una distancia entre los dos equipos que no se vio en el terreno de juego. Es pronto para hacer vaticinios, pero después de dos ensayos todo indica que Romerito está montando un equipo de los que gusta a la añeja afición de La Línea.

La defensa cometió imprecisiones, pero es que faltaban varios de los que tienen presentada su candidatura a la titularidad. Tantos que Masllorens tuvo que actuar de central diestro –bastante aseado por cierto- y tras el descanso el canterano Loren tuvo que desenvolverse como lateral derecho. El centro del campo fue lo mejor. Coulibaly y Bandaogo dieron tarea a los rivales y tras el descanso dejó varias pinceladas interesantes Jáuregui. Se echó en falta más proyección ofensiva. Quitando dos cositas de Cham… a Iván Martín no le llegó un solo balón con ciertas opciones de convertirlo en peligro.

Lo más sobresaliente de este segundo ensayo de pretemporada estuvo en la portería. Nacho Miras reeditó su condición de mejor jugador de la pasada campaña con dos auténticos paradones en el primer tiempo, pero es que Mateusz Kania –por mucho que acabara encajando los dos tantos- no le fue a la zaga cuando le relevó.

Como era de presumir, el Cádiz tuvo el mando. Las categorías están para algo que reza el tópico. No habían pasado dos minutos cuando el incombustible Álvaro Negredo le robó la cartera a la zaga y elevó por encima de Nacho Miras, pero Jesús Muñoz se rehízo y sacó sobre la línea.

Después de eso el Cádiz tenía el cuero, pero no sabía cómo meterle mano a una Balona ordenada y sacrificada. Hasta que en el 38’ José Mari se encontró sin oposición en el punto de penalti y fusiló, pero el meta balono sacó la manopla a pasear. Y un ratito después resolvió con acierto un mano a mano con Nano Mesa, que aprovechó otro despiste defensivo.

Tras el intermedio la Balona sacó un equipo prácticamente nuevo (hasta nueve caras nuevas) que no desmereció. De hecho, la medular tenía maniatada a la del equipo cadista, que buscaba en los pases a la espalda una solución para acercarse al área linense. Por dos veces intervino con acierto Mateusz Kania.

En el 70’ se produjo la excelente noticia de la vuelta de Antoñito al césped del Municipal desde que el cuatro de abril abandonase ese mismo escenario por culpa de una lesión de rodilla que acabó por hacerle pasar por el quirófano. Ciento ocho días que al algecireño se le han debido hacer una eternidad.

El último carrusel de cambios tuvo consecuencias. A 12 del final Chapela hizo el 0-1 y cuando el cronómetro ya se preparaba para detenerse, Osmajic rentabilizó la falta de potencial físico de los centrales que coincidían en el césped (Lautaro y Djandi) para rematar la faena. Mucho castigo para una Balona que tiene buena pinta. Pero mejor ahora que cuando lo que señale el luminoso sea importante.

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