Tres años del asesinato del sacristán Diego Valencia mientras Algeciras no olvida el 25 de enero que cambió la ciudad
La ciudad recuerda este domingo a la víctima mortal del ataque yihadista en la Plaza Alta mientras la Fiscalía y las víctimas del terrorismo recurren la absolución de Yassine Kanjaa
La AVT recurre la absolución del asesino del sacristán de Algeciras y sostiene que actuó con “capacidad deliberativa”
El fiscal recurre la sentencia que absolvió a Kanjaa del asesinato de Diego Valencia y pide que se califique como terrorismo
Aquella tarde helada del 25 de enero de 2023 quedó tatuada para siempre en la memoria de Algeciras como una herida que no termina de cicatrizar. La luna creciente rompía un cielo limpio, casi hermoso, mientras la vida seguía su curso en la Plaza Alta: niños jugando, vecinos conversando junto a los bancos de cerámica y cafeterías que trataban de espantar el frío con estufas de butano. Todo parecía ordinario. Hasta que dejó de serlo.
Diego Valencia, sacristán de la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, irrumpió corriendo en la plaza con las manos en el vientre y la vida escapándose a chorros. Huía del odio vestido de negro. El machete se alzó y con él cayó la razón. El sacristán murió allí mismo, entre gritos y miradas petrificadas, en el corazón de una ciudad que aquella noche conoció de frente el filo del terror.
Tres años después, Algeciras no olvida. Ni a Diego Valencia ni aquella tarde en la que la normalidad se quebró para siempre en el centro de la ciudad. La memoria sigue siendo, hoy, un acto de justicia
Este 25 de enero, cuando se cumplen tres años del asesinato, Algeciras vuelve a detenerse para recordar a la víctima de un ataque que conmocionó profundamente a la ciudad y dejó una marca imborrable en su memoria colectiva.
Homenaje institucional y llamado a la convivencia
En una nota de prensa difundida este domingo, el Ayuntamiento de Algeciras ha querido rendir homenaje a Diego Valencia y trasladar su cercanía a la familia, allegados y a toda la comunidad golpeada por aquel suceso. El alcalde, José Ignacio Landaluce, ha recordado al sacristán como “una persona entregada al servicio de los demás, profundamente comprometida con su parroquia y con los valores de solidaridad, respeto y convivencia”.
“El recuerdo de Diego permanece vivo como ejemplo de dedicación silenciosa y generosidad, valores que representan lo mejor de nuestra sociedad”, subraya el regidor, quien ha reafirmado el compromiso municipal con la defensa de la convivencia y la unidad frente a cualquier forma de odio o intolerancia.
“Algeciras recuerda hoy con respeto y solemnidad, convencida de que la memoria es el camino para honrar a quienes ya no están y para construir un futuro mejor para todos”, concluye el comunicado.
El juicio, aún abierto en los tribunales
Mientras la ciudad honra la memoria de Diego Valencia, el proceso judicial por su asesinato sigue abierto. El pasado 31 de diciembre, la Fiscalía recurrió la sentencia de la Audiencia Nacional que absolvió a Yassine Kanjaa, autor material del ataque, al aplicarle la eximente completa de enajenación mental, pese a considerarlo responsable de la muerte del sacristán.
El Ministerio Público no cuestiona la absolución, pero sí la calificación de los hechos, al entender que el asesinato de Diego Valencia, el intento de asesinato del sacerdote Antonio Rodríguez Lucena —que resultó gravemente herido— y las lesiones a un joven marroquí deben ser considerados delitos de terrorismo. Esta calificación permitiría que las víctimas y sus familias recibieran indemnizaciones conforme a la Ley de Víctimas del Terrorismo.
La Fiscalía sostiene que la enfermedad mental del acusado no impide la calificación terrorista de los hechos y apunta a elementos como el lugar elegido —dos iglesias de Algeciras—, el perfil de las víctimas y el acceso del acusado a contenido radicalizado.
A este recurso se ha sumado la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), que también ha recurrido la absolución al considerar que el tribunal aplicó de forma errónea la eximente completa. A juicio de la acusación popular, Kanjaa conservaba una capacidad deliberativa mínima incompatible con la anulación total de sus facultades mentales. La sentencia recurrida contó, además, con un voto particular discrepante de la magistrada Carolina Rius, alineada con la tesis de la Fiscalía.
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