Solo tarta de queso: la idea que convirtió el paro en un negocio de éxito
Tartarachín, la única tienda especializada en tarta de queso en Algeciras, nació en casa, entre siestas de una recién nacida, y hoy da trabajo a cinco personas
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Cuando aún no había trabajado nunca en hostelería y se encontraba en paro, la cocina se convirtió en refugio y rutina para Josué. Entre siesta y siesta de su hija recién nacida, cocinaba por placer mientras su pareja trabajaba en un supermercado. Fue entonces cuando detectó una ausencia clara: en Algeciras no existía ninguna tienda especializada en tarta de queso.
Las primeras pruebas no funcionaron. “Hacía varias con diferentes recetas que encontraba por internet y no me gustaban”, recuerda. Hasta que un día, sumando y restando ingredientes, dio con una receta distinta, la que hoy define el proyecto. Su pareja la llevó al super y, a partir de ahí, comenzaron los encargos entre compañeras y personas cercanas. La creación de un perfil en redes sociales marcó un punto de inflexión: los pedidos empezaron a llegar de forma constante.
De los encargos caseros a un local propio
La demanda creciente llevó a una decisión clave a Josué: profesionalizar el proyecto. Buscaron un local y apostaron por una idea poco habitual en la ciudad: vender exclusivamente tarta de queso.
Tras casi un año de apertura, Tartarachín trabaja hoy con bares, tiendas y eventos, además de encargos para comidas de empresa y bodas.
“Si me lo dicen hace dos años, no me lo creo”, admite. Con el tiempo, el éxito se normaliza, aunque hay momentos que siguen impresionando. “Dar de comer a cuatro familias no es algo normal, y es una sensación muy buena”.
Más de 40 sabores y una creación propia
La carta se renueva de forma constante. El objetivo es evitar que el público se canse. Actualmente elaboran entre 40 y 50 sabores distintos de tarta de queso. El pistacho es el más vendido, aunque con el tiempo los clientes se animan a probar nuevas combinaciones.
También destacan las versiones chocolatadas, como la de Happy Hippo, y creaciones propias como “la lila”, una tarta de queso con frutos rojos bañada en chocolate blanco crujiente. Su favorita es la de banoffee. “Al que le guste el banoffee, le va a encantar”, asegura.
Innovación constante, especialización extrema y una idea nacida en casa han convertido a Tartarachín en un proyecto singular dentro del panorama gastronómico local.
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