No toda la culpa es de Puente

25 de enero 2026 - 03:09

Hay unos cuantos debates pendientes en la política española. Seguirán pendientes mientras no superemos la etapa actual de crispación y polarización sostenida por los dos partidos mayoritarios y alentada por casi todos los minoritarios. Todo esto pasará.

Será posible entonces que se discuta con serenidad y sensatez qué hacer con el problema ferroviario, por ejemplo. Incluso cabe pensar que puede gaber acuerdos –partiendo de la base de que el de enfrente no es un enemigo al que eliminar, sino un adversario que piensa distinto– sobre el transporte en tren. Ya que nos embarcamos, todos, en la proeza de tener la red de alta velocidad más extensa del mundo, después de la de China, ¿no deberíamos invertir más en su conservación, vigilancia y mantenimiento? Se cumplen los protocolos y se gasta mucho dinero en eso, pero si no es suficiente (a la vista está), habrá que mejorarlo. Las vías se construyeron, y se reparan, pensando en una utilización menor que la que actualmente tienen. Cuarenta millones de viajes son muchos. Quizás sea más seguro ir a 250 kilómetros por hora que a 360, aunque perdamos el récord y no podamos presumir en el mundo.

Pasa algo parecido en sanidad. Todos los gobiernos autonómicos aumentan las inversiones en hospitales y centros de salud, en médicos, equipamientos y servicios. No es suficiente. Simplemente porque ha crecido la población a atender, la gente vive veinte años más que sus padres y las necesidades y expectativas también se multiplican. ¿Y la vivienda? Hoy es el mayor elemento de desigualdad social y el problema más acuciante entre los jóvenes y no tan jóvenes. La política no ofrece más que parches y calmantes. No se acometerá en serio la solución al problema mientras no se cambien las prioridades en los presupuestos navionales –cuando pueda haberlos– y en los autonómicos. Pero ¿hay alguien dispuesto a enemistarse con los diez millones de pensionistas no asegurándoles su subida anual para emplear recursos en promover viviendas en alquiler para familias, jóvenes o adultas, con ingresos precarios?

Gobernar es elegir prioridades. Si quieren priorizar la seguridad ferroviaria, la sanidad pública y el derecho a la vivienda, PSOE o PP tienen que reducir una Administración inflada e ineficaz y repensar partidas muy asentadas. O subir impuestos. ¿Alguien se atreve?

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