Diafragma 2.8
Paco Guerrero
De paraísos
El turismo es definido pomposamente por las autoridades regionales como la primera industria andaluza. Deslumbra el brillo de los beneficios privados que genera. Tanto que las autoridades olvidan cuidar los recursos públicos que atraen a los visitantes: clima, naturaleza, patrimonio, paisaje, cultura. Neptuno, Venus y dos leones han generado una interesante polémica en Málaga, ciudad en explosión turística en las últimas dos décadas, que está a punto de morir de éxito.
Un artista ceutí, con actuaciones similares en otros países, propuso al puerto colocar a la entrada del recinto un conjunto escultórico de bronce de tres pisos de alto. Lo aprobó el consejo de administración de la Autoridad Portuaria y se han construido pedestales para subir los ocho metros del dios romano del mar y los cinco de la diosa del amor. La sociedad civil malagueña organizada, encabezada por la Academia de Bellas Artes, el Ateneo y la Sociedad Económica de Amigos del País, rechaza la instalación por su estética kitsch, más propia de cómic de superhéroes o un parque de atracciones. Salvador Moreno Peralta, uno de los intelectuales más prestigiosos de la ciudad, en declaraciones a la Cadena SER ha calificado el proyecto como “barbarie cultural y matonismo institucional, en uno de los lugares más extraordinarios de Málaga, un escaparate en el que la ciudad expresa lo que quiere ser”.
Moreno Peralta sugiere que esas esculturas sólo podrían estar en la Marbella de Gil o en ciudades de sátrapas de la URSS, pero no en Málaga. Curiosamente, Gil instaló en su Marbella la escultura La Victoria, teóricamente donada por el artista ruso Tsereteli, autor de Huevo de Colón de Sevilla. Tsereteli era en los 90 escultor municipal de Moscú. Entonces hizo con gran polémica un conjunto de bronce muy kitsch de 70 metros, homenaje a Pedro el Grande en la bifurcación del río Moscova. El escultor que donó los dioses romanos al puerto pretendía que fuesen un icono de Málaga. La idea subleva a Salvador Moreno. Sostiene que sería “el icono de la Bernarda; se están tirando por tierra años de trabajo en pos de ofrecerse como capital cultural”.
Podrían llevar Neptuno a Fitur, ¡todo por el turista!
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