Elecciones Generales 2011

La experiencia es un grado

EUGENIO Gonzálvez repite como candidato del Partido Popular al Senado. El alcalde de Gádor sigue gozando de la confianza de su partido para ser uno de los representantes de la provincia en la Cámara Alta. Y no es para menos. Gonzálvez es un clásico. Es a la política lo que el pasodoble a una verbena: indispensable.

El dirigente popular llegó a la alcaldía de su pueblo siendo casi un pipiolo, salvando las distancias casi tanto como el presidente de su partido, Mariano Rajoy. No creo que piense que tantos méritos son suficientes para alcanzar un sillón en el edificio de la Plaza de la Marina. Al contrario mantiene la misma fuerza que hace treinta años y se parte el lomo, como el que más, para luchar por lo que cree. Suma en la misma medida en la que sus "amigos" y "enemigos" lo tratan de trastabillar, para que se de de bruces y no vuelva a resurgir cual el ave fénix.

Siempre ha tenido dotes de líder y no las ha desaprovechado. Y si no ya me dirán ustedes como el alcalde de un pueblo pequeño ha sido capaz de ser diputado provincial, candidato a presidente de la Diputación, parlamentario autonómico y ahora, por segunda vez consecutiva, senador del reino de España. En su partido alcanzó la secretaría general, como en el amor, en tiempos revueltos. Lidió con la más fea en forma de escisión. Dio un paso atrás a tiempo, sabedor de que en momentos de dificultad una retirada a tiempo es una victoria, para regresar con ideas nuevas y fuerzas renovadas. Y a fé que lo ha conseguido.

Nadie le ha regalado nada. Al contrario, su fina agudeza, su capacidad para situarse en el sitio justo y sus grandes dotes de prestidigitador, sumadas a la realidad constante de su trabajo, lo mantienen en primera fila, aunque después de tanto tiempo son muchos los que lo querrían devuelto a la vida privada.

Nada y guarda la ropa con la misma serenidad que el que se toma un café en la plaza del pueblo una mañana soleada de domingo. Su cercanía es uno de sus activos. Guante de seda, puño de hierro, Eugenio Gonzálvez marca territorio como un lobo, aunque en el regate corto pronto descubres que tiene piel de cordero. Enamorado de la provincia y de su pueblo, ha salido indemne de las denuncias, sin sentido, de la oposición. Se olvidaron de ganar en las urnas y lo buscaron en los juzgados. Pincharon en hueso. De la crisis, sufrida hasta la extenuación, ha salido reforzado y con más ganas de guerra. Una preocupación más para aquellos que creyeron que habían cobrado pieza y que ven ahora, para su decepción, que mantiene intactos todos sus sentidos, incluso los ha desarrollado más.

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