UCAM - Algeciras CF | La crónica Un Algeciras doblemente grande

Romero, el bigoleador del Algeciras en Murcia, en brazos.

Romero, el bigoleador del Algeciras en Murcia, en brazos. / Juan Carlos Caval - La Opinión

No se les podía pedir más a estos chavales pero ellos mismos se han empeñado hasta el último segundo. El Algeciras CF ha vuelto a hacer historia, ha agrandado la leyenda de una temporada 20/21 que acaba de sumar su segunda gesta: la clasificación para el playoff de ascenso a Segunda. 18 años después de la hazaña del Algeciras de Montes, el algecirismo volverá a vivir un pulso por subir a la categoría de plata de la Liga de Fútbol Profesional. Los guerreros de Salva Ballesta se van a Extremadura, donde los dos próximos fines de semana, con dos eliminatorias a partido único, los 16 mejores conjuntos de toda España de la Segunda B lucharán por cuatro billetes hacia la élite.

El Algeciras no había dicho su última palabra. A fe que no. Los albirrojos convirtieron La Condomina de Murcia en un nuevo lugar para el recuerdo, en el escenario donde una remontada preñada de sufrimiento permitió continuar con ese sueño tan inalcanzable que ahora sólo está en manos de los elegidos para la gloria.

A este Algeciras se le ha exigido mucho, muchísimo, desde el primer día y quizás ahí reside gran parte de su éxito. Empezando por ese vestuario, por ese cuerpo técnico que encabeza Salva Ballesta, por directivos, trabajadores, inversores, colaboradores, aficionados, medios de comunicación... Todos eran conscientes de que el equipo ya había cumplido de sobras con el objetivo, con el ascenso a la Primera RFEF como campeón de la primera fase, sin embargo, todos apretaron a su manera para que el 9 de mayo de 2021 el club haya conseguido alcanzar una cota más.

El Algeciras se va al playoff de Extremadura -el sorteo será este lunes a las 12:30- gracias a que arrancó la victoria en la casa del UCAM y a que el Betis Deportivo derrotó al San Fernando en Sevilla. Estos dos resultados auparon a los albirrojos a la tercera plaza del grupo IV que coronó, con todo merecimiento, al sorprendente Linares Deportivo.

Alvarito Romero pasará a los libros como el hombre que marcó los dos goles de penalti que posibilitaron la remontada en Murcia, pero el mérito debe ser repartido entre todos. El Algeciras volvió a ser el Algeciras cuando más falta hacía, cuando más adversidades tenía delante, sin delanteros, sin su capitán, con varios jugadores entre algodones... Y con un gol en contra.

El Algeciras supo librar varios partidos dentro de uno solo. Es verdad que el UCAM tuvo sus minutos de dominio apabullante y que pudo sentenciar en el primer tiempo, pero también es cierto que los de Ballesta se engancharon a sus oportunidades para volver a meterse y manejaron mejor los tiempos de la segunda parte. Los dos penaltis, que parecen claros, marcaron una remontada en la que al Algeciras le anularon un gol con el 1-1 y en el que se le pudo escamotear otra pena máxima, ya con el 1-2.

Ballesta salió con un once esperado y con algunas novedades como Jordi Figueras, Barrera, Yelko y Raúl Hernández. Sin Ubis y Canillas, la responsabilidad del '9' recayó como otras veces en Romero.

Los visitantes salieron queriendo el balón y tratando de dar salida desde atrás. El UCAM, partidario también de jugar, dio cuartel durante el primer cuarto de hora, pero poco a poco comenzó a asomarse al área de Vallejo con un centro lateral que Liberto casi caza en el 13' o un balón entre líneas de Jannick que dejaba solo a Xemi en el 18', en fuera de juego. Los de Salmerón tienen muchísima calidad y en el 21' Jordi Sánchez dejó otro balón franco a Liberto, a punto de rematar. El Algeciras sufría y encajó en un centro desde la izquierda que Jordi cedió para que Xemi marcase con un bonito taconazo en el minuto 24.

El UCAM tuvo unos minutos más para sentenciar, incluido un balonazo al palo de Jordi, anulado también por fuera de juego. La reacción algecirista llegó pasada la media hora con una cabalgada de Almenara que no encontró tiro y provocó una contra peligrosa. El algecireño volvió a probarlo en el 35' y por fin Yelko sacó un disparo desviado a córner. El gallego era de los pocos que levantaba la cabeza para buscar alguna solución en ataque.

El viento parecía haber virado en La Condomina cuando en el 38' Raúl Hernández se sacó un zapatazo desde lejos que obligó a Unai a despejar a córner. En ese saque de esquina se produjo el penalti sobre Yelko, en una acción que le costó la amarilla a Liberto. Álvaro Romero, que ya había marcado desde los once metros al UCAM en el empate en el Nuevo Mirador, engañó para reponer las tablas. Oxígeno puro antes del descanso para un Algeciras que ya tenía constancia del triunfo momentáneo del Betis Deportivo.

A la vuelta de la caseta se vio a un Algeciras más resuelto, sin miedo a afrontar 45 minutos en los que un gol valía para meterse en el playoff. Los de Ballesta lo intentaron desde la esquina y llegaron a marcar de jugada, en el 52', con un centro de Romero que cabeceó Barrera, pero el árbitro anuló la acción por falta del algecirista sobre Jannick.

El UCAM, que comenzó a mover su banquillo, respondió en el 55' con una rápida jugada que acabó también invalidada por fuera de Viti. Llegó el gol del Linares que dejaba sin opciones a los universitarios y poco después se produjo la segunda pena máxima a favor del Algeciras, en una acción de Espejo por la izquierda, derribado por Yohan. De nuevo agarró el balón Romero y de nuevo engañó con frialdad a Unai.

Con el 1-2 y más de 20 minutos por delante, el Algeciras hizo un máster de oficio y recordó a un equipo de la primera fase que ya no soltaba una ventaja. Los visitantes, mucho más enteros físicamente que en las semanas anteriores, jugaron con el reloj ante un UCAM que iba bajando los brazos poco a poco, salvo por alguna intentona como una falta de Aketxe o un golpeo de Alberto en la recta final.

Después de siete minutos de añadido y a sabiendas del triunfo bético, el pitido final desató la celebración rojiblanca en La Condomina, donde un puñado de incondicionales aficionados disfrutaron de la nueva hazaña de su equipo. La familia, que viajó unida, esta vez también ganó unida.

Dos partidos más por delante a cara o cruz y absolutamente nada que perder. El sueño continúa.

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