Algeciras CF

Ante ustedes, Álvaro Alcázar

  • El carrilero de 21 años irrumpe como un torbellino en su sobresaliente debut con el Algeciras

  • "Este verano soñaba con poder pisar algún día la Segunda B", confiesa el de Jaén 

Álvaro Alcázar lleva el balón ante una entrada de Edu Ramos. Álvaro Alcázar lleva el balón ante una entrada de Edu Ramos.

Álvaro Alcázar lleva el balón ante una entrada de Edu Ramos. / Erasmo Fenoy

Entre todo lo bueno, que fue mucho, que dejó el Algeciras CF en su estreno de la temporada, hay que hacer mención especial al partido de Álvaro Alcázar. ¿Quién es ese muchacho con el 2 que corre tanto? Se preguntaba un aficionado en la grada que apenas había seguido la pretemporada del equipo de Salva Ballesta. Alcázar sorprendió a propios y extraños con un despliegue físico descomunal y una soltura a la hora de atacar que desconcertó por momentos al todopoderoso Marbella. Todavía hay algún defensor buscando la estela del torbellino albirrojo.

Alcázar se erigió en una de las armas secretas de ese once revolucionario de Salva Ballesta para el debut liguero, una alineación muy condicionada por la plaga de bajas de la semana anterior. Sin Raúl Hernández ni Almenara, los otros dos que están llamados a pelear por un puesto en ese costado, Alcázar surgió como un extremo total, liberado en parte gracias al trabajo defensivo del veterano Melchor en su retaguardia.

"Para nada se me pasaba por la cabeza", confiesa Alcázar al ser preguntado por su titularidad el pasado domingo. "Recuerdo este verano que cenando con un amigo en mi casa, se lo comenté, que ojalá alguna vez pudiese pisar la Segunda B. Un mes después me llegó la oportunidad de venir aquí y más tarde poder debutar y, por suerte, partir desde el once inicial", relata el futbolista.

Álvaro Alcázar Cardona tiene 21 años y es de Jaén. El Algeciras se fijó en él como refuerzo sub-23 por su proyección y por su versatilidad como carrilero, ya sea de lateral o de extremo. "Siempre jugué de extremo hasta que llegué a juvenil de División de Honor; entonces empecé a jugar de lateral. Me siento cómodo en los dos lados: cuando juego de extremo intento ayudar mucho en la parcela defensiva y en ataque, aunque el domingo se me quedó la espinita del gol", explica Alcázar, que se fabricó dos ocasiones que casi se cantaron gol.

El jiennense se queda con todo lo positivo del empate y con la "increíble" afición que disfrutó en el Nuevo Mirador: "El equipo creo que se vio claro que tiene hambre de poder hacer algo este año", asegura. "Esa garra, lucha y entrega que tenemos todos, eso nos hace estar muy unidos y ser solidarios los unos con los otros".

"Al final después de siete meses sin competir la mayoría de nosotros, lo mínimo que podíamos hacer era salir a morder y a demostrar que nadie tiene porqué ser más que nosotros. En cuanto a la afición, fue increíble, en cuanto salí al campo para calentar me sentí muy arropado. De hecho, se me vino la imagen a la cabeza de cuando era pequeño, siempre iba a ver al equipo de mi ciudad (Real Jaén) y siempre estaba animando. Pues ahora me tocó vivirlo desde dentro y fue algo muy especial. Es una lástima que solo dejen entrar a 800 aficionados, al final ellos también hacen mucho en el terreno de juego, a mí me motiva sentir a la gente en la grada, y en cada jugada se escuchaba un "vamos" o aplausos que hacen que hagas el doble de esfuerzo por cada uno de ellos", expresa el jugador.

"El equipo tiene ambición por hacer algo grande"

Alcázar, como ya ha apuntado, se formó en el Real Jaén, ese club histórico tan unido al destino de los algeciristas: "Empecé jugando en un equipo de barrio con 6 años y a los 6 meses me llamó el Real Jaén. Cuando eres un crío no eres consciente de que puedes llegar a algo, quieres ser futbolista, pero no se me pasaba por la cabeza. Hasta que en juveniles, aún con el Real Jaén, se ascendió a División de Honor y me dieron la oportunidad de jugar, jugué casi todo y tuve la oportunidad de ir al Granada CF. En sénior estuve en el Martos de Tercera y ahí fue donde me cambió el chip del por qué no poder jugar algún día en el fútbol profesional. A la siguiente temporada fui al Manchego y hasta hoy", resume su trayectoria.

El carrilero algecirista reconoce que terminó el partido "muerto" y apenas recuerda los saludos entre unos y otros y las palabras de felicitación: "En ese momento solo quería relajarme y beber agua", bromea.

¿Qué come Álvaro Alcázar para correr tanto? Se preguntan muchos aficionados. "Mucha pasta, arroz y verdura", ríe. "Pero yo creo que la clave de no acusar tanto el cansancio está en descansar bien. Al final cada uno tiene unas cualidades, y creo que las mías son correr, esfuerzo, presión y estar concentrado los 90 minutos, sin eso no podría haber llegado hasta aquí". Además de ser incansable, el algecirista tiene también mucha sensatez en sus palabras.

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