Cádiz B - Algeciras CF | La crónica Verás que se mete (0-1)

  • El Algeciras vence en el campo del campeón del grupo con un latigazo de Antoñito y se jugará la liguilla la última jornada en el Nuevo Mirador con la Unión, que defiende una cuarta plaza con varios pretendientes

El albirrojo Cerpa se impone por alto a un cadista. El albirrojo Cerpa se impone por alto a un cadista.

El albirrojo Cerpa se impone por alto a un cadista. / Jesús Marín

Ese hilo que no se terminaba de romper se ha endurecido hasta convertirse en el último cabo salvavidas del Algeciras CF. Aunque ya casi nadie se asomaba al precipicio para ver la caída y solo los muy muy fieles se acercaban a la misa de los domingos, el fútbol da otra oportunidad al algecirismo. La gran oportunidad. El Algeciras CF está como quería y donde quería a falta de un solo partido. El equipo de Emilio Fajardo cumplió con su parte, venció en El Rosal al Cádiz B y se jugará toda una temporada (y quién si sabe si mucho más) en el Nuevo Mirador ante la UD Los Barrios (domingo a las 12:30). El derbi comarcal pone en juego un billete para la fase de ascenso a Segunda B. Pone en juego el sueño de unos cuantos de miles de aficionados. Ahí es nada.

El Algeciras de Fajardo llega vivo a la última jornada del grupo X de Tercera división, a esa final dentro de la particular eliminatoria que el técnico montó con sus jugadores tras aquel empate con trazas de cornada grave ante el Conil. Tres victorias consecutivas, algo que Fajardo no había conseguido desde que llegó en enero, han mantenido con pulso a un conjunto que está a solo dos puntos de la cuarta plaza que defienden los barreños y que pretenden también el Betis Deportivo y el Xerez DFC... y que no se descuiden el Ceuta (segundo) y el Utrera (tercero en picado). El desenlace, que hará necesaria la calculadora en las próximas horas para desentrañar posibles empates, augura un final no apto para cardiacos.

El algecirismo se llevó la primera alegría del domingo al mediodía tras conocer la derrota del Utrera con el Arcos. No es que haya nada contra el fabuloso equipo de Jesús Galván, pero el revés posibilitó el alirón del filial cadista. Los niños del exalbirrojo Juanma Pavón saltaron al césped de El Rosal como campeones del grupo (merecidísismo) por el pasillo que el Algeciras brindó. Pero no se confudan porque había 90 y pico minutos por delante ante el rival menos goleado de toda España, por muy relajado que pudiera estar, en medio de una levantera más propia de Tarifa.

Los albirrojos, acompasados al vendaval favorable en la primera parte, salieron muy serios, enchufadísimos como requería la ocasión. Fajardo mantuvo el once con la única variante, como este diario apuntó en la previa, del regreso de Pablo de Castro a la zaga para adelantar a Cerpa, un futbolista que ha crecido muchísimo en esta buena racha de los algeciristas.

Los visitantes, que se llevaron un sustito con el primer acercamiento cadista en el minuto 2, tomaron las riendas con una presión alta. El Algeciras acechó a balón con dos saques de esquina (en el 4' y el 6') en los que tonteó con el gol. Se dejó ver también el canterano Tote, atrevido por la banda derecha de la que se ha adueñado. Antonio Sánchez estuvo a punto de marcar tras un pase de Tote en el minuto 13 y en el 20' el pichichi algecirista perdonó una llegada inmejorable tras un pase de Antoñito. Un instante después Tote lo intentó con un disparo a la media vuelta con mucha intención.

Rondaba y rondaba el Algeciras, cómodo y en control, hasta que profanó el marco del menos goleado de todas las competiciones. Fue después de un momento de poco juego, con el balón más tiempo en el aire que sobre el verde. Corría el minuto 36 cuando Antoñito enganchó un zapatazo desde fuera del área que se hizo imparable para Álex Carmona. Fue el latigazo perfecto que todo el algecirismo esperaba. El gol más importante a la hora de la verdad, por cierto, de un algecireño.

El primer tiempo se consumió en El Rosal sin sobresaltos, con dos equipos muy centrados pero la evidente diferencia del que se jugaba la vida y del que no... y además se la jugará dentro de dos semanas. El segundo periodo dejó ver a un Cádiz B con más balón y a un Algeciras más táctico. Era de esperar. Pavón movió el banquillo presto y raudo (sacó toda su artillería) y Fajardo dosificó sus cambios pero siempre con la misma finalidad: tener el balón y dejar que el reloj hiciese su trabajo. Dicho suena muy fácil pero la realidad es que el Algeciras se tuvo que emplear para que el filial no le buscase las cosquillas. Hubo alguna que otra llegada amarilla que metió el miedo en el cuerpo, pero es cierto que esta vez no se vio a un Algeciras timorato y nervioso. Esta vez los que se vistieron con la albirroja dieron la talla al nivel que se les exige y hasta el silbatazo final tras un descuento que se hizo de rogar. El Cádiz B festejó sobre el campo su título de campeón y el Algeciras se fundió en infinitos abrazos que encarnan el sufrimiento y los palos recibidos por una plantilla que tendrá una última oportunidad. Verás que al final se mete...

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