Algeciras CF - CD Marino | La crónica (2-1) El Algeciras se viene más arriba

  • Los albirrojos remontan el tempranero tanto canario con goles de los algecireños Juan Serrano e Iván

  • Segundo triunfo algecirista, el primero en casa, que sirve para compartir el liderato

  • El equipo de Salva Ballesta muestra actitud y cabeza en una situación adversa

Iván Turrillo corre para celebrar el 2-1 del Algeciras ante el Marino. Iván Turrillo corre para celebrar el 2-1 del Algeciras ante el Marino.

Iván Turrillo corre para celebrar el 2-1 del Algeciras ante el Marino. / Erasmo Fenoy

Remontada hacia las alturas. El Algeciras CF se ha subido en la cima del grupo IV-A de la Segunda B, una posición de privilegio que comparte con el eterno rival, con la Balona, con siete puntos después de las tres primeras jornadas. El equipo de Salva Ballesta se dio una nueva alegría tras voltear un partido mucho más difícil de lo que se pueda pensar ante el CD Marino. Los albirrojos tuvieron que remar contracorriente para lograr con mucho sacrificio la segunda victoria de la temporada (2-1), la primera en el Nuevo Mirador. Los goles de Juan Serrano e Iván Turrillo rubricaron un triunfo con marcado acento algecireño. Un nuevo guiño a una cantera que responde cuando se le da su sitio.

El Algeciras apunta alto y lo hace con unos números y unas vibraciones que invitan a soñar. ¿Dará para estar entre los tres primeros? Aún es pronto para mojarse, pero lo que parece innegable es que este equipo compite con el cuchillo entre los dientes desde el minuto uno. Con ese espíritu por bandera, los de Salva Ballesta consiguieron levantar lo que en otras temporadas habría sido una losa. El tempranero gol de los canarios y la responsabilidad de tener que llevar el peso del encuentro no cortocircuitaron a un Algeciras que supo encontrar la paciencia y ajustar el plan de partido.

Ayuda mucho tener a alguien en estado de gracia como es el caso de Juan Serrano. El algecireño anda como el Rey Midas y convierte en oro los balones que toca. Un chutazo suyo al filo del descanso cambió por completo el ánimo colectivo en el Mirador. Después apareció el capitán para solventar la papeleta, pero qué importante se antoja que Salva y el Algeciras sepan aprovechar el momento que vive el canterano de moda en La Menacha. A día de hoy, Juan Serrano es titularísimo en este equipo.

El Algeciras repitió once por primera vez esta Liga. Ballesta confió en la formación inicial que asaltó el Colombino la semana anterior, con Fran Serrano asentado ya en el eje de la defensa y Edu Ubis como principal apuesta por el '9'. Los locales saltaron enérgicos al césped del Nuevo Mirador, que vivió su primer partido con la nueva limitación de 400 espectadores en las gradas por la pandemia del coronavirus. Una vez más, el apoyo de la afición hizo que pareciera que había muchas más almas empujando con el Algeciras.

Los rojiblancos comenzaron mandando ante un Marino ordenado que pronto empezó a bordar su estrategia: el Algeciras caía una y otra vez en el fuera de juego tirado por los tinerfeños y estos salían rápido y con peligro en las transiciones. En una de estas, en el minuto 11, el exalbirrojo Cristo Díaz habilitó a Borja Llarena y éste le hizo un lío a los centrales y se sacó un disparo imparable para Vallejo. Jugada maestra de un Marino que le estaba dando al Algeciras de su propia medicina.

Los de casa se trabaron con el balón, imprecisos y erráticos en la zona de tres cuartos, con Álvaro Romero, Alcázar y compañía sin dar bola. El Algeciras volvía a tener la pelota pero no incomodaba al disciplinado conjunto de la Playa de los Cristianos, que se contentó demasiado pronto con la ventaja. Las adversidades para los algeciristas aumentaron a la media hora con la lesión de Edu Ubis, que se rompió en una arrancada por la derecha. El ariete pidió el cambio de inmediato y salió Mendes.

Cuando parecía que solo el descanso podía cambiar la situación en el Nuevo Mirador apareció Juan Serrano. El algecireño, el primero que se atrevió a disparar a puerta, enchufó un zapatazo que se fue abriendo hasta colarse en el marco defendido por Galván. Un golazo del canterano, el segundo tras el que marcó en Huelva.

Armando, el mejor sobre el césped, fuerza la expulsión de Dimas en el minuto 76

El panorama se aclaraba para el Algeciras y Salva decidió aprovechar más la posesión de la pelota con la entrada de Yelko Pino. El gallego dio otro aire en la segunda mitad, con más juego por dentro, con más amenazas para un Marino que se replegó y comenzó a ser sometido. El juego se endureció también con alguna que otra entrada desmedida. Saavedra pudo ver la roja pero quien la vio, de manera infantil, fue Manu Dimas a falta de un cuarto de hora. Inteligentísimo Armando, un auténtico perro de presa en el centro del campo y el hombre que hizo picar el anzuelo al delantero canario. Menudo centrocampista ha fichado el Algeciras.

Antes de quedarse con diez, el Marino entregó casi todo el terreno a un Algeciras que por fin llegó por bandas con centros de Melchor, Serrano, el reaparecido Llinares... En el minuto 65, tras una de esas llegadas, se produjo una acción polémica en la que Álvaro Romero acabó rematando un rechace a gol. El árbitro lo anuló algo tarde a instancias de su asistente por fuera de juego, lo que encrespó a todo el estadio. Parece que sí estaba algo adelantado.

Los albirrojos insistieron sin bajar el pistón y, ya en superioridad numérica, provocaron el córner que Álvaro Romero botó para que el capitán Iván Turrillo rematase de primeras al fondo de la red, con clase, con un disparo cruzado. Del taconazo en Huelva a finalizar como un killer. El capi mejora con los años como los buenos vinos.

La remontada en el minuto 84 desató la alegría en el Mirador. Al Algeciras ya no se le podía escapar esta victoria. No a este Algeciras que sabe parar el reloj, irse a un córner con la pelota, forzar una pérdida, llevar al límite a su adversario... ese estilo canchero que da tantos puntos.

Merecido y trabajado triunfo del Algeciras y liderato compartido para el invicto conjunto de Salva Ballesta, que no conoce la derrota en el Nuevo Mirador. Y otra semana de disfrute para la afición. Quién da más.

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