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Visita al sitio de la última derrota

  • El Barcelona no quiere repetir la experiencia en Málaga

  • Zidane pide que sólo se piense en el Eibar

Messi sonríe durante el entrenamiento barcelonista de ayer. Messi sonríe durante el entrenamiento barcelonista de ayer.

Messi sonríe durante el entrenamiento barcelonista de ayer. / quique garcía / efe

Entre la euforia que sucedió al triunfo ante el Atlético de Madrid y la alerta máxima que requiere su próximo y decisivo choque ante el Chelsea, el Barcelona deberá encontrar hoy ante el colista Málaga la templanza justa que le permita sumar una nueva victoria en la Liga.

No es menor el reto para los azulgrana que, en la cima del campeonato doméstico, no guardan un buen recuerdo de su última visita a la cancha de los malaguistas. Fue allí donde los catalanes empezaron a decir adiós a la pasada Liga, en circunstancias distintas pero paralelas a las actuales. Los entonces dirigidos por Luis Enrique acudieron a La Rosaleda con la mente puesta en su duelo europeo ante la Juventus y, con una inesperada derrota por 2-0, dejaron escapar la posibilidad de conquistar la cima de la Liga antes de visitar al Real Madrid.

El Barcelona venció luego en el Santiago Bernabéu (2-3), pero el título, ya se sabe, lo acabaron levantando los blancos. Aquélla fue la última derrota de los azulgrana en el campeonato doméstico, donde, llegada ya la vigésima octava jornada de la nueva Liga, encadenan 34 partidos sin perder.

Con ocho puntos de ventaja sobre el Atlético, que mañana recibirá al Celta, y 15 sobre el Real Madrid, que también hoy visitará la compleja cancha del Eibar, los dirigidos por Ernesto Valverde dominan ahora con cierta holgura el torneo y confían en enlazar un nuevo triunfo que los mantenga invictos.

Tampoco el Málaga se parece a aquel equipo de Míchel González que, en decidida lucha por la salvación, se convirtió en uno de los mejores equipos en el último tramo de la Liga. Sus 13 míseros puntos y sus escasísimas tres victorias en La Rosaleda en lo que va de campaña no invitan al optimismo que intentó infundir José González, el entrenador malaguista.

Un triunfo ante el equipo liderado por Messi es el acicate que busca para que los suyos inicien el despegue y dejen definitivamente atrás la pésima imagen ofrecida ante el Leganés. El astro argentino manejará, con toda probabilidad, a un Barcelona que no podrá contar con el lesionado Iniesta y que podría introducir algunos cambios en su once pensando en la visita del Chelsea.

Ese importante trámite ya lo superó el Real Madrid y, tras conquistar de forma brillante su billete para los cuartos de la competición europea frente al Paris Saint-Germain, hoy deberá demostrar la misma eficiencia en la pequeña y compleja cancha del Eibar. Muy alejados de la cima pero con la esperanza aún de luchar por la Liga, los dirigidos por Zinedine Zidane buscarán su segunda victoria consecutiva en el torneo.

"Vamos a un campo difícil, pequeño, donde es complicado sumar puntos porque el Eibar está haciendo una temporada muy buena. Nos preparamos para hacer un muy buen partido, que es lo que necesitamos", afirmó ayer un Zidane que quiso dejar atrás el éxito ante el PSG para volver a centrarse en la Liga.

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