El parqué
Siguen las fuertes caídas
La recta final de la semana llega pasada por agua al Campo de Gibraltar y con pocas concesiones a quienes esperaban un respiro meteorológico. La lluvia comenzará a dejarse ver de forma débil este jueves, 15 de enero, y no nos dará tregua —o casi— hasta el lunes 19, cuando los cielos empiecen a aclararse tímidamente. Hasta entonces, paraguas cerca, abrigo a mano y planes más bien de interior.
El culpable es un cóctel muy poco apetecible: una masa de aire polar descolgándose hacia la Península, aire frío en altura y una circulación atmosférica con varias líneas de inestabilidad que irán barriendo distintas zonas del país. Entre las áreas con más acumulación de precipitaciones destacan el oeste de Galicia, Cataluña, Baleares, Canarias… y, cómo no, la zona del Estrecho, donde el poniente y el suroeste hacen su trabajo con eficiencia.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), las probabilidades de lluvia en el Campo de Gibraltar para los próximos días son más que elocuentes:
Traducido del lenguaje meteorológico al cotidiano: si sales sin paraguas, lo más probable es que vuelvas mojado.
A la lluvia se suma una bajada progresiva de las temperaturas hasta el domingo. Las mínimas rondarán los 7 grados, mientras que las máximas no superarán los 13, con valores aún más bajos en los municipios del interior de la comarca. No es Siberia, pero para una tierra acostumbrada a inviernos más benévolos, el contraste se nota… y se comenta.
La Aemet lo resume así: “Entre el jueves y viernes de nuevo se registrarán lluvias en gran parte de Andalucía con motivo de la llegada de un nuevo frente. El jueves tendremos algunas precipitaciones en general débiles en la segunda mitad del día. El viernes un frente frío irá recorriendo toda Andalucía dejando precipitaciones prácticamente en todo el territorio”.
Los vientos soplarán de poniente o suroeste, los clásicos aliados de la lluvia en el Campo de Gibraltar. El resultado: calles tranquilas, terrazas vacías y un fin de semana más propicio para el sofá que para la vida social al aire libre.
Este panorama gris no solo empapa paraguas y aceras. En invierno hay menos horas de luz, pasamos más tiempo en interiores y eso tiene un efecto directo sobre la melatonina, la hormona que regula el sueño. Con menos luz matinal, el cerebro interpreta que la noche se alarga y mantiene elevados los niveles de melatonina durante el día. ¿El resultado? Más somnolencia, menos energía y la sensación de ir siempre a medio gas.
Además, la melatonina interactúa con neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, claves para el estado de ánimo. Por eso, en invierno no solo dormimos peor: también estamos más bajos anímicamente. En algunos casos, este efecto se intensifica hasta convertirse en el conocido trastorno afectivo estacional (TAE), descrito científicamente desde los años 80 y con tratamientos eficaces como la fototerapia.
Dormir mal empeora el ánimo y un ánimo bajo dificulta dormir bien. Con frío, menos luz y menos actividad física, el círculo se cierra con la elegancia de una mala película de terror… pero sin palomitas.
Conclusión práctica: abrigo, paraguas, algo de luz cuando se pueda… y paciencia. El sol volverá. Siempre lo hace
Por si faltaba algo, el próximo lunes 19 de enero coincide con el popular Blue Monday, señalado como “el día más triste del año”. Una etiqueta muy discutida por la ciencia, pero que cada enero vuelve a circular con fuerza. Frío, lluvia, cuesta de enero, vuelta a la rutina y propósitos incumplidos: el combo perfecto, esta vez, entre dos borrascas.
Y ojo, porque los modelos ya apuntan a que otra borrasca podría visitarnos la próxima semana, especialmente a partir del miércoles 21. Así que el invierno ha decidido tomarse en serio su papel.
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