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Iulia Traducta: la ciudad de Augusto en la Bahía de Algeciras (siglos I a.C. al VII d.C.)

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Una de las colonias fundadas en el litoral occidental de la bahía, frente al monte Calpe y a la antigua ciudad de Carteia, recibiría el nombre de Iulia Traducta

Fotografía aérea de la factoría de salazón de pescado de época romana hallada y excavada en la calle San Nicolás, nº 3-5, de Algeciras.

Una vez asumido el poder y pacificada Roma, Octavio Augusto se ocupó de reorganizar el ejército y la administración, civilizar las provincias que aún se hallaban escasamente romanizadas, como la zona norte de Hispania, y llevar a cabo un ambicioso plan de obras públicas y fundación de nuevas colonias. Una de ellas se ubicaría en el litoral occidental de la bahía, frente al monte Calpe y a la antigua ciudad de Carteia, que recibiría el nombre de Iulia Traducta.

La nueva colonia, que como la fundada al otro lado del Estrecho, Iulia Constantia Zilil (Arcila), portó en su nombre el de la gens Iulia, a la que pertenecía Octavio, fue fundada en el año 29 antes de Cristo con soldados licenciados trasladados (de ahí el apelativo latino traducta) desde la orilla africana, de Tingi (Tánger) y Zilil y, también, con colonos llegados desde Roma que aportarían el elemento de romanización que el nuevo régimen deseaba implantar.

Con la fundación de la colonia de Iulia Traductaen la orilla sur del río de la Miel, Octavio Augusto aspiraba a instaurar un modelo de urbs (ciudad) y una nueva sociedad de acuerdo con sus ideales en una zona muy castigadas por las guerras civiles que, sin duda, estaría dividida y resentida con la persona del Princeps y, también, poder asentar a los soldados licenciados de las legiones después de un largo período de guerras y enfrentamientos civiles.

La nueva fundación se dotaría de los elementos característicos de una urbs, entre ellos la acuñación de moneda con la doble finalidad de favorecer las transacciones comerciales y servir de propaganda al nuevo régimen. La ceca de Iulia Traducta comenzó a batir monedas entre los años 13 y 12 antes de Cristo. Los valores emitidos fueron el dupondio, el as, el semis y el cuadrante, lo que demuestra la pujanza económica de la nueva ciudad dedicada, sobre todo, a la pesca y a la producción de salazón de pescado, pero también a la construcción naval y al cultivo de la vid y de cereales, como lo prueba la existencia de monedas acuñadas con un racimo de uvas o una espiga de trigo en el reverso.

Moneda acuñada en 'Iulia Traducta' con la cabeza de Cayo César y, en el reverso, una espiga de trigo

Se han hallado monedas batidas en la ceca de Iulia Traducta en diversas ciudades hispanas, aunque faltan en los territorios norteafricanos de Mauritania Tingitana. Esta carencia de numerario en la otra orilla se puede explicar porque, siendo el norte de África una zona con una fuerte proyección e implantación económica de Gades y Carteia, los comerciantes de Iulia Traducta, pese al origen mauritano de buena parte de sus habitantes, evitaron entrar en competencia en un mercado consolidado por mercaderes gaditanos y carteienses. También se han localizado monedas de Traducta en los entornos de Sevilla, en Granada, Almería, Galicia, Asturias y Portugal, lo que indica la expansión económica que logró la nueva fundación en los mercados hispanos.

Mas, ¿dónde estuvo asentada la ciudad de Traducta y qué vestigios se han conservado de sus calles, templos, mercados, viviendas y estructuras industriales?

Según el Anónimo de Rávena, compilación de textos de los siglos III y IV realizada en el siglo VII d.C., la ciudad de Traducta se hallaba situada entre Carteia y Cetraria o Cetaria (esta última asentada en la ensenada de Getares, donde se han localizado los restos de una balsa de salazón de pescado y otras estructuras muy arrasadas), ubicación que también da la Geografía de Guido y la obra de Isaac Vosio, igualmente del siglo VII. Más tardíamente, el obispo Noris vuelve a incidir en la misma relación de las poblaciones cercanas al Estrecho que proporcionan el Anónimo de Rávena y la Geografía de Guido. Plinio la cita entre las ciudades que habían adquirido el derecho de ciudadanía romana, lo que le permitía tener acceso a una serie de ventajas económicas y exenciones fiscales.

Aunque algunos autores identificaron Iulia Traducta con Tarifa, actualmente, tanto por la precisa localización que ofrecen las fuentes geográficas antiguas -antes mencionadas- como por los espectaculares hallazgos arqueológicos realizados en las últimas décadas en la meseta situada al sur de la ciudad de Algeciras, en la orilla derecha del hoy desaparecido río de la Miel, la mayor parte de los investigadores actuales están de acuerdo en ubicar los restos de Traducta en el solar de Algeciras.

La factoría romana de la calle San Nicolás restaurada y abierta al público en el año 2024.

Sobre una extensa meseta localizada en la margen derecha del río, entre los últimos meandros del mismo y el acantilado que iba a morir en la antigua playa de “El Chorruelo”, se fue edificando una urbe que tuvo sus momentos de esplendor en los siglos I, II y III después de Cristo, aunque su actividad económica y sus relaciones con el norte de África y el Próximo Oriente se prolongaron hasta los siglos VI y VII, cuando fue ocupada por los bizantinos.

En la margen meridional de la actual calle San Nicolás se exhumaron los restos de lo que debió ser el barrio industrial, con varias factorías de salazón de pescado, siendo la más importante y extensa la localizada en los solares números 3 y 5 de la citada calle, donde salió a la luz una fábrica casi completa compuesta por una gran edificación de planta rectangular que disponía de un patio central con pozo de agua potable y, distribuidas en su entorno, medio centenar de piletas de salazón además de otros espacios relacionados con la actividad salazonera que pudieron contener almacenes para la sal, depósitos de ánforas y salas para el despiece del pescado.

La fábrica se abría, en la parte nordeste, a una calle que comunicaba con una rampa que acababa en la orilla del río donde debió existir un embarcadero para el atraque de las naves onerarias que acudían con el fin de cargar las ánforas salsarias conteniendo los productos elaborados en las factorías traductinas.

Los bizantinos en Iulia Traducta

Existen evidencias (un nivel con cenizas y ladrillos quemados) de que la ciudad sufrió una destrucción parcial, quizás en el año 425, cuando los vándalos, después de atravesar Hispania, embarcaron en este puerto con destino al norte de África. Sin embargo, Iulia Traducta volvería a resurgir, muy probablemente con una significativa reducción del espacio urbanizado, para convertirse, en el siglo VI, en el puerto utilizado por los bizantinos -junto con el de Ceuta- como establecimiento y resguardo de la escuadra imperial que operaba en aguas del Estrecho que servía de conexión con los asentamientos bizantinos situados más al Oeste, como el de la ciudad de Mértola (Portugal), en la que existe una basílica paleocristiana con enterramientos e inscripciones en griego de los siglos VI y VII.

La aparición de numerosas ánforas de procedencia africana y oriental en el yacimiento de la calle San Nicolás, de lucernas norteafricanas y vajillas procedentes de la costa de Túnez en los niveles que amortizan las piletas de la factoría, atestiguan la pujanza económica adquirida por la antigua fundación augustea en los siglos VI y VII.

Quizás vinculada con las factorías de la calle San Nicolás, se hallaría la fábrica de salazón de pescado y posible villa romana de Caetaria, situada en la ensenada de Getares, junto a la desembocadura del río Pícaro, aún sin excavar. Con el nombre de Cetraria aparece mencionada en el Anónimo de Rávena (siglo VII d. C.), que la sitúa entre Traducta y Mellaria, ubicación que repite la Geografía de Guido.

Lucerna con crismón importada del norte de África hallada en el yacimiento de la calle San Nicolás (Siglos V-VI d.C.). Museo Municipal de Algeciras.

Entre los años 1998 y 2000, en el transcurso de las intervenciones arqueológicas, realizadas en la calle San Nicolás, se documentó un nivel de ocupación de época bizantina con una cronología que abarcaba desde mediados del siglo VI a principios del siglo VII d.C. Este excepcional descubrimiento ha servido para alargar en casi dos siglos el conocimiento que se tenía sobre la Algeciras tardoantigua, al mismo tiempo que ha venido a confirmar los planteamientos teóricos sobre los asentamientos bizantinos en el área del Estrecho realizados por el profesor Luis A. García Moreno.

Se documentó un nivel arqueológico que amortizaba las estructuras de la factoría de salazón halladas en el citado lugar, compuesto por materiales cerámicos, metálicos (anzuelos) y numismáticos. Se pudieron recuperar tegulae y ánforas del tipo Keay LXI -contenedor de aceite de procedencia norteafricana-, fragmentos de ánforas Keay LIII, originarias del Mediterráneo oriental y un ejemplar del tipo late roman unguentaria procedente de la zona sirio-palestina.

1.- Ejemplar de 'late roman unguentaria' procedente de la zona sirio-palestina; 2.- Ánfora procedente del norte de África y 3.- Ánfora venida del Mediterráneo Oriental (Siglos VI o VII d.C.). Los tres ejemplares hallados en el yacimiento de la calle San Nicolás de Algeciras (Museo Municipal de Algeciras).

En lo que se refiere a cerámica de mesa, se exhumaron numerosos fragmentos de terra sigillata africana D de las formas Hayes 99 y 104. La cronología que aporta este tipo de cerámica remite a la primera mitad del siglo VI, dato que viene reforzado por la presencia de varios nummi, entre ellos uno perteneciente a Justiniano I, acuñado en Cartago. De gran interés fue el hallazgo, unos años antes y en el transcurso de las obras de construcción del edificio Cristina II, situado en la misma meseta donde se halla la referida factoría, de un vaso de bronce de uso litúrgico fechado en el siglo VII d.C. que es necesario poner en relación con las lucernas norteafricanas recuperadas en el yacimiento de la calle San Nicolás.

Como refiere Darío Bernal Casasola, (en este yacimiento) “se documenta un nivel de ocupación fechado entre la segunda mitad del siglo VI y el primer cuarto del siglo VII d.C., cuya cultura material remite a la parte oriental del Imperio. Se trata, por lo tanto, de un testimonio evidente de la ocupación de Traducta por los bizantinos”.

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