La grieta bajo el puente de la N-340 entre Algeciras y Tarifa se agrava, desplaza un pilar y rompe la calzada
La fractura del viaducto, visible desde hace al menos cinco años en el kilómetro 88 de la carretera, se agrava tras los temporales y reabre el debate sobre la seguridad en una vía de conexión clave del Campo de Gibraltar
Comienzan las obras del socavón en la N-340 entre Algeciras y Tarifa tras días de atascos kilométricos
Hay infraestructuras que conectan territorios. Y hay infraestructuras cuya degradación los aísla. La N-340 entre Algeciras y Tarifa pertenece, cada vez más, a esta segunda categoría.
Una enorme grieta crece en uno de los pilares del viaducto situado en el kilómetro 88 de la carretera nacional, a unos dos kilómetros de la entrada a Tarifa si se conduce desde Algeciras. No es nueva. Lleva ahí, visible, al menos cinco años. Pero las últimas borrascas la han ensanchado hasta el punto de que ya no solo impresiona al observarla desde abajo.
En las imágenes captadas por Europa Sur este martes, se observa un inquietante desplazamiento del tablero del puente respecto a uno de los pilares que lo sostienen, además de una falla en la calzada, a la altura del arcén, en sentido Tarifa, inexistente hasta hace bien poco. Y eso, para muchos conductores habituales, ha hecho saltar las alarmas.
La fractura está monitorizada desde hace años con testigos –unas grapas metálicas que permiten medir su evolución–, pero su imagen actual inquieta. Vecinos y usuarios frecuentes denuncian que el deterioro es progresivo y que la infraestructura, levantada en plena posguerra con medios y técnicas hoy superadas, ha soportado durante décadas un tráfico constante, temporales cada vez más intensos y un mantenimiento que insuficiente.
El puente no es un paso menor: se trata del único acceso para Tarifa desde Algeciras, dentro de un tramo que constituye el único eje litoral continuo entre ambos municipios
El puente no es un paso menor: se trata del único acceso para Tarifa desde Algeciras, dentro de un tramo que constituye el único eje litoral continuo entre ambos municipios. Por él circulan a diario trabajadores, estudiantes, turistas y ambulancias que conectan la localidad con el Hospital Universitario Punta Europa. En verano, además, el volumen de vehículos se multiplica con la temporada alta de playas y la Operación Paso del Estrecho (OPE), que somete a la vía a una presión extraordinaria.
La grieta es un ejemplo del abandono que sufre esta carretera, situada en el único tramo de la vieja N-340 que conserva esa denominación y que no ha sido desdoblado. Desde su punto de partida, en Barcelona, hasta Algeciras, la antigua nacional es la A-7, una autovía de dos, tres o más carriles por sentido. No ocurre así en los 75 kilómetros que separan Algeciras (la segunda ciudad con más población de Cádiz, tras Jerez, y que alberga el primer puerto de España por tráfico de mercancías y pasajeros) y Vejer de la Frontera. En ese segmento de un solo carril por sentido se contabilizan varios puntos negros por accidentes de coches.
Sin respuesta del Ministerio
El pasado 26 de enero, Europa Sur remitió un correo electrónico al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible (Mitma) solicitando información sobre el estado del viaducto y el seguimiento técnico de la grieta, así como sobre posibles afecciones a la circulación. La consulta, enviada por escrito, preguntaba expresamente por los controles realizados y por si el estado del puente podría derivar en restricciones o medidas adicionales. Hasta la fecha, no ha habido respuesta oficial. Tampoco la hay cada vez que este periódico solicita información sobre el avance de las obras del Acceso Sur al Puerto de Algeciras, que encadenan meses de retraso.
La preocupación por este punto concreto se suma a otros problemas recientes en la N-340. Este martes, 17 de febrero, han comenzado las obras para reparar el socavón abierto en el kilómetro 92, a la altura del Mirador del Estrecho, tras el paso del tren de borrascas. El hundimiento obligó a implantar un sistema de paso alterno regulado por semáforos provisionales, generando retenciones de varios kilómetros en horas punta y aumentando la sensación de inseguridad en un tramo que ya arrastraba deformaciones y movimientos de terreno.
Millones anunciados, soluciones pendientes
La situación de la N-340 no es una excepción en el contexto nacional. Según el último informe EuroRAP, la N-340 figura entre las carreteras convencionales con más tramos de riesgo elevado o muy elevado en España, acumulando 127 tramos señalados como peligrosos en el conjunto de su recorrido. Aunque el tramo con mayor probabilidad de accidente grave o mortal se localiza en Tarragona, el dato refuerza la percepción de que se trata de una vía históricamente exigida y vulnerable.
Mientras tanto, las administraciones anuncian planes millonarios para reparar daños tras los temporales. El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un real decreto ley con más de 7.000 millones de euros en ayudas para afectados por las borrascas, incluyendo partidas para infraestructuras municipales. Por su parte, el presidente andaluz, Juanma Moreno, ha presentado el plan Andalucía Actúa, que contempla 550 millones de euros destinados a la reparación de carreteras en la comunidad.
En Tarifa, sin embargo, la preocupación es inmediata y concreta: una grieta que no deja de crecer bajo un puente por el que pasan cada día miles de vehículos. Una fisura que, más allá de su dimensión técnica, simboliza para muchos vecinos un deterioro más amplio. Porque la N-340 no solo transporta turistas y mercancías: transporta tiempo sanitario, oportunidades económicas y la conexión diaria de un municipio que depende de esta carretera como de una arteria vital.
La pregunta que sobrevuela ahora el kilómetro 88 no es solo cuánto ha crecido la grieta tras las últimas lluvias, sino cuánto más puede crecer antes de que llegue una actuación de fondo o se produzca una fatalidad.
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