Apuntes sobre los regidores de la Algeciras cristiana medieval (1344-1369) (y II)
Instituto de Estudios Campogibraltareños
La nobleza castellana ejerció el gobierno de Algeciras mediante cargos inestables condicionados por guerras civiles, lealtades dinásticas y conflictos fronterizos
La Corona asignó administradores sevillanos y jerezanos para dirigir Algeciras, reflejando su valor estratégico, riesgo político y dependencia regional medievales
Otros nombres de administradores insignes
También conocemos que ostentaba responsabilidad en el gobierno de Algeciras don Pedro Ponce de León, señor de Marchena, en 1350. Aunque no continuó en el cargo por mucho tiempo más después de este año, dado que, como allegado de los Guzmán, por las alianzas matrimoniales establecidas entre estos dos linajes principales sevillanos, y como aliado, por tanto, del conde de Trastámara, futuro rey Enrique II, se vería obligado a huir, junto al propio conde y otros emparentados con Leonor de Guzmán, que allí se habían refugiado, cuando la ciudad cayó del lado de los petristas de la mano de Gutier Fernández de Toledo, cumpliendo el encargo de Pedro I.
"E despues que Doña Leonor salió de Medina, algunos de sus parientes fablaron en uno, é acordaron de se apartar del Rey; porque si fuesen á Sevilla recelaban de ser presos. E luego aquel dia despues que de Medina partieron, el Conde Don Enrique, é el Maestre de Santiago Don Fadrique, fijos del Rey Don Alfonso é de la dicha Doña Leonor de Guzman, é Don Pero Ponce de Leon, é Don Ferrand Perez Ponce su hermano, é Don Alvar Perez de Guzman, é otros parientes de Doña Leonor tomaron su camino para la villa é castillo de Moron, que es un castillo muy fuerte cerca de tierra de Moros, é es de la Orden de Alcántara, é tenialo el dicho Don Ferrand Perez Ponce Maestre de Alcántara: é desque y fueron, non sosegaron mucho, é acordaron que estarian mejor en Algezira, que la tenia Don Pero Ponce. E ficieronlo asi, é tomaron luego su camino para Algezira el Conde Don Enrique é Don Pero Ponce de Leon, é Ferrand Enriquez, fijo de Don Enrique Enriquez, é otros Caballeros con ellos: é el Maestre Don Fadrique fuese para la tierra del Maestrazgo de Santiago: é Don Alvar Perez de Guzman fuese para su lugar de Olvera".
El soplo sobre la situación de Algeciras llega a la corte del monarca castellano a través de un tal Lope de Cañizares, escudero que había estado al servicio de Alfonso XI, tenedor de la denominada Torre Cartagena, ganada a los musulmanes cuando se ganó la plaza algecireña. Este Lope de Cañizares, cumpliendo la orden real, se introdujo de incógnito en la ciudad, cual un agente secreto, para efectuar las averiguaciones oportunas y, una vez completada la misión, se las vio y las deseó para poder escapar y ponerse a salvo, aunque la información que proporcionó fue suficiente para que el soberano de Castilla actuara en consecuencia.
Aparte de los ya referidos, otros nombres más o menos ilustres relacionados con la dirección de los destinos de la ciudad fueron los de Ruy García de Sevilla, tenedor de las atarazanas del puerto fluvial de la capital hispalense y también de las del puerto de Algeciras en 1363, año en que es nombrado, además, Alcalde Entregador de la Mesta, y Lope González de Vargas, hijo de Gonçalo García de Vargas (II), caballero de Jerez, alcaide de Tarifa, miembro de la Orden de la Banda, que murió, según parece, en el cerco de la plaza algecireña, y Catalina Gonçalez. Este Lope Gonçalez de Vargas fue alcaide de Algeciras, probablemente entre 1366 y 1367, durante el primer reinado de Enrique II, o en 1369, quizá, tras la vuelta de este al trono, si tenemos en cuenta que estos Vargas terminaron inclinándose por el bando del Trastámara en la guerra civil. Una evidencia más de la vinculación a la que el más importante enclave urbano a orillas del Estrecho estaría sometido, durante esta corta etapa de dominación castellana, respecto de la ciudad del Guadalquivir y su concejo, por su condición de zona fronteriza y su inclusión dentro de los límites del reino sevillano, y respecto de Jerez. Lo que explica que la mayoría de quienes integraron el gobierno local algecireño procedieran o bien de las élites sevillanas y jerezanas o bien de familias próximas a ellas. López Fernández incluye el nombre de Alonso Fernández Coronel, persona muy cercana a Alfonso XI y Leonor de Guzmán, como alcaide mayor, aunque sin especificar fechas, y el de Martín Yanez de Aponte –coincidiendo en esto con Torremocha– como alcaide de las atarazanas algecireñas en 1360.
Por su parte, entre los jurados del concejo encontramos, en noviembre de 1355, los nombres de “Sancho Yeniguez y Alfonso Ferrandez”, mencionados en una carta de don Yuçaf el Levi, almojarife de Sevilla, como receptores de “setenta e nueue cafises e quatro fanegas de trigo” tomados en Jerez para el abastecimiento de la población. Carta que se conserva en el Archivo Municipal de Jerez, que se haya transcrita y reproducida en la obra Privilegios Reales y Viejos Documentos de Jerez de la Frontera (Madrid, 1971) y de la que Torremocha da cuenta.
Por dicha carta también nos consta que ese año de 1355 era el otro de los alcaides don Alvar Pérez de Guzmán, dato que no deja de sorprendernos, teniendo en cuenta la persecución a la que los Guzmán fueron sometidos durante los primeros años del reinado de Pedro I y el hecho de que los partidarios del conde don Enrique, entre ellos otro o este mismo Alvar Pérez de Guzmán, habían sido expulsados de la ciudad en 1350. Ignoramos si este alcaide de Algeciras, designado para el cargo por Alfonso XI en 1344, fue Alvar Pérez de Guzmán el Viejo, señor de Olvera, yerno de Alfonso Fernández Coronel, ejecutado por orden regia en 1353, que hubo de exiliarse en Aragón en 1356, o quizá 1357, donde murió en 1366, o su hijo, homónimo, y hermano mayor de Alfonso Pérez de Guzmán, Señor de Olvera, Gibraleón y Huelva, alguacil mayor de Sevilla por nombramiento de Enrique II en 1369, hasta su muerte en 1371.
El infortunado Gómez Carrillo
No podemos relegar al olvido en este artículo el nombre de Gómez Carrillo, quien estuvo fugazmente relacionado con el gobierno local algecireño en 1360, como sustituto de Garci Fernández Manrique, aunque no llegó a tomar posesión del cargo porque su nombramiento fue sólo una vil trampa tendida por el monarca castellano, que mandó se le decapitase durante la travesía que le llevaba a ocupar su nuevo destino.
"E quando Gomez Carrillo facia al Rey estas salvas, respondióle el Rey, que non creia ninguna cosa de que él fuese acusado; antes queria facer mayor fianza del que fasta estonce ficiera: é que para ser seguro Gomez Carrillo de tales decires, que era mejor que dexase de estar en la frontera de Aragon, pues sus parientes estaban cerca de la otra parte con el Conde Don Enrique, los quales eran Pero Carrillo, é Gomez Carrillo de Quintana, é que le faria dar las é villas de Algezira, dó él le podria bien servir: las quales villas tenia estonce Don Garci Ferrandez Manrique, é el Rey decia, que él queria dar al dicho Don Garci Ferrandez otra mayor encomienda en Castilla. E Gomez Carrillo ge lo tovo en merced señalada é plógole mucho desto, teniendo que asi lo faria el Rey. E luego el Rey mandó librar sus recabdos á Gomez Carrillo para la tenencia de Algezira, é sus cartas para Don Garci Ferrandez Manrique que ge la entregase".
Este Gómez Carrillo era hermano de Garcilaso Carrillo, huido a Aragón, junto al conde don Enrique, y cuya esposa, Doña María González de Henestrosa, había tomado Pedro I, lo que, según el cronista López de Ayala, explica que el rey recelara tanto de él como para ordenar que se le asesinase. Al poco de zarpar la galera en la que se desplazaba hacia Algeciras, el recién designado alcaide fue prendido a bordo y ejecutado. Le cortaron la cabeza, se la enviaron al monarca hasta Sevilla, donde por entonces se encontraba, para que tuviera la certeza de que se había cumplido al pie de la letra con sus instrucciones, y arrojaron su cuerpo al mar, mientras Martín López de Córdoba, leal servidor del rey, detenía en Soria a la mujer y a los hijos de este infortunado caballero.
El hombre que rindió la ciudad ante Muhammad V
Otro representante de la nobleza hispalense que ejerció un puesto de responsabilidad en la ciudad en el período comprendido entre 1344 y 1369, y el último del que tenemos noticias, fue Alfonso Fernández Portocarrero, que era alcaide y estaba al mando de la guarnición militar cuando se produce la reconquista por parte de los nazaríes. Información que conocemos gracias a Los Anales de Garci Sánchez.
Perteneciente a un linaje originario de Galicia que luego entroncó con una familia portuguesa y que, más tarde, a finales del siglo XIII, durante el reinado de Sancho IV, pasó a Castilla, este Alfonso Fernández Portocarrero fue segundo señor de Moguer y segundo señor de Villanueva del Fresno, títulos heredados de su padre, Martín Fernández Portocarrero, hombre de la máxima confianza de Alfonso XI, que prestó importantes servicios a la monarquía castellana, como su participación en el sitio de Algeciras, generosamente recompensados por el rey, y de su madre, María Tenorio, hija del almirante Alonso Jofre Tenorio y señora de Moguer.
Además, sabemos que “jugó también un destacado papel en casi todos los acontecimientos que se produjeron en el reino de Castilla desde los últimos años del reinado de Pedro I hasta su muerte en 1384, en el cerco sobre Lisboa, en plena época de Juan I”. Sabemos igualmente que estuvo casado con Francisca Sarmiento, de la que tuvo un hijo, Martín Fernández Portocarrero, tercer señor de Moguer, y con Teresa de Biedma, hija de Men Rodríguez de Biedma, señor de Santisteban del Puerto, en segundas nupcias, con quien tuvo a Luis Méndez Portocarrero y a Dia Sánchez Portocarrero. Y que amasó una gran fortuna, convirtiéndose en uno de los mayores propietarios de Sevilla, con un patrimonio “similar al señor de Marchena, el almirante y alguacil mayor”, sólo superado por el del conde de Niebla. Aunque de lo que hizo durante su estancia en la plaza algecireña, desafortunadamente, no tenemos ni idea, excepto que la rindió ante las tropas de Muhammad V sin plantear mucha resistencia.
"En este año [1369], quatro días por andar del mes de julio, se partió a Algeciras y ganóla el rey Mahomad de Granada, y la aportilló. Era Alcayde de ella Alfonso Fernández Puertocarrero, que la perdió".
Conclusiones
Junto al ingente esfuerzo realizado para sitiarla y rendirla, la elección de los hombres designados para su gobierno por la corona de Castilla, especialmente durante los últimos años del reinado de Alfonso XI, constituye otra de las demostraciones –una más– sobre la relevancia que se le daba a la Algeciras recién conquistada. Así se desprende del perfil, la talla y la reputación de los hombres vinculados con la dirección de la ciudad cuya identidad nos ha sido transmitida.
Dicha elección también pone de manifiesto el grado de riesgo y peligrosidad que se le atribuía a tales puestos, por la ubicación de la plaza y su condición de zona fronteriza de primera línea, y el protagonismo, la preeminencia y la influencia que en lo que se refiere a su administración tuvieron parte de las aristocracias sevillana y jerezana.
Artículo publicado en el número 63 de 'Almoraima, revista de estudios campogibraltareños' (Octubre 2025)
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