Los agricultores del Valle del Guadiaro afrontan pérdidas millonarias en los cultivos de aguacate y cítricos por las borrascas
El sector estima que la mitad de las 4.000 hectáreas de aguacate y cítricos se han visto afectadas por las siete borracas desde enero
Además de las pérdidas de las cosechas, las explotaciones presentan graves daños en la maquinaria
San Martín del Tesorillo se levanta tras la borrasca Marta y pide maquinaria para acelerar la limpieza
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Los agricultores del Valle del Guadiaro afrontan con resignación los golpes continuos que les está asestando el invierno más duro que se recuerda en años. Kristin, Leonardo o Marta son ya tres nombres grabados a fuego entre los empresarios del campo como sinónimos de destrucción y ruina.
La mañana de este lunes estará marcada en muchas explotaciones agrícolas por la llamada a los seguros para emprender el peritaje de los daños. Una cuantía que, a expensas de ser calculada, ya se anticipa como millonaria por la grave afección de las riadas del Guadiaro y el Hozgarganta sobre los cultivos, principalmente de aguacate y cítricos, así como sobre las naves de aperos y los equipamientos.
"Desde principios de enero estamos sufriendo continuos episodios de lluvia torrencial. Pero lo que sucedió a partir del 29 de enero hasta el fin de semana ha sido un absoluto desastre. Se han salido de órbita todos los registros de las crecidas de los ríos. Los cultivos llevan días bajo el agua", explica José Andrés Ramos Blanquer, director técnico de Agropeco, empresa de consultoría para el sector agrario que forma parte de la Asociación de Productores de Aguacates de Andalucía (Aproaga). Ramos Blanquer también es secretario de la Comunidad de Regantes de San Pablo de Buceite (Jimena).
La borrasca Francis, a principios de enero, destrozó más del 30% de la producción del Valle del Guadiaro en enclaves como San Martín del Tesorillo, Jimena, San Pablo de Buceite, Castellar o San Enrique de Guadiaro. Ahora, tras el paso de otras siete potentes borrascas en apenas cinco semanas, las pérdidas no van a hacer otra cosa que crecer.
"Estimamos que de las 4.000 hectáreas de regadío, dedicadas a aguacate y cítricos, estarán afectadas unas 2.000 hectáreas. Y en el secano, con unas 1.500 hectáreas, los daños inicialmente estimados serán igualmente cuantiosos", lamenta Ramos Blanquer.
La preocupación de los agricultores del Valle del Guadiaro es común en el conjunto de la comunidad. La Junta de Andalucía pedirá la ayuda del Fondo de Contingencia del Estado y del Fondo de Solidaridad de la UE, así como una reprogramación de los fondos europeos para contribuir a paliar la catástrofe. Según datos preliminares de la administración regional, el 75% de la superficie agrícola andaluza está afectada en algún grado por el tren de borrascas.
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Andalucía añade que los daños en la producción agraria pueden tener un impacto superior a los 3.000 millones de euros entre pérdidas de cosechas y materiales.
Raíces bajo el agua
Los árboles de aguacate llevan más de diez días con sus raíces bajo el agua. Una situación fatal para la supervivencia de los frutos en plena temporada del cultivo. "Los aguacates son muy sensibles al encharcamiento, por mucho mantra que haya sobre su excesivo consumo de agua, que no es tal. Y en los cítricos, la situación es similar. Tanta agua lleva a las raíces a pudrirse", matiza el representante de los regantes de San Pablo.
Las explotaciones más jóvenes de aguacate, de entre uno y dos años, deberán ser replantadas con práctica seguridad, según el criterio de Ramos Blanquer. "Y en las adultas, a todo el mundo le ha cogido este tren de borrascas con los frutos en el árbol. Es una situación desastrosa", resalta el empresario.
¿Y quién compensa a los empresarios por las graves pérdidas de la producción y materiales? Los seguros de las explotaciones agrícolas remitirán al Consorcio de Compensación de Seguros por tartarse de daños como consecuencia de la meteorología para reponer instalaciones, bombeos o sistemas de riego. Las cosechas podrán ser compensadas si los empresarios tienen contratado el Agroseguro, una póliza especial que compensa cada kilo de producción estimada (y consignada previamente en la póliza) a partir de un 20% de pérdidas (franquicia).
Graves daños en Pérez Zara Agrícola
La empresa familiar Pérez Zara Agrícola, situada en la vega de San Martín del Tesorillo junto a la CA-513, presentaba este fin de semana un aspecto desolador. Cientos de palés, cajas de cartón y plástico se amontonaban a las puertas de la nave como testigos de la anegación por la crecida del Guadiaro.
Ya en enero tuvieron una entrada de agua de 85 centímetros que esta semana se ha reproducido con un metro y medio de agua y barro en todas sus instalaciones. "Hemos perdido mucho cartón y embalaje. La maquinaria, como cintas transportadoras, calibradores electrónicos muy sensibles al agua, cámaras frigoríficas y demás ha quedado destrozada", explica Juan de Dios Pérez, miembro de la empresa familiar que da empleo a unas 50 personas y que ahora tendrá que tirar de línea de crédito mientras que el Consorcio de Seguros les compensa por los daños. Según sus cálculos iniciales, la factura de los daños no bajará de los 700.000 euros.
"Lo que más nos urge recuperar es la maquinaria para volver a trabajar cuanto antes. Ya hemos dado parte al seguro pero llevamos tres incidencias en un mes. No da tiempo a recuperarse de un golpe cuando viene otro", relata con entereza el empresario, quien tiene ante sí la difícil tarea de insuflar ánimos a la plantilla. Pérez Zara está especializada en la exportación de aguacate y cítricos a toda Europa.
Esta empresa, al igual que los agricultores y los vecinos de Tesorillo, miran al futuro con la esperanza de que las próximas lluvias sean sinónimo de riqueza para el campo y no de destrucción.
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