El origen del Pósito de Los Barrios y su uso en el ciclo del pan (y II)
Instituto de Estudios Campogibraltareños
El Pósito de Los Barrios presenta arquitectura funcional dieciochesca, construida y ampliada mediante inscripciones históricas vinculadas reinado de Carlos III
El inmueble cumplió funciones paneras, crediticias y fiscales, abasteciendo trigo, financiando labradores y apoyando a Hacienda Real
Construcción del Pósito de Los Barrios
Descripción
El Pósito de Los Barrios tiene planta rectangular exenta y larga (40 x 15 m). Un muro transversal divide su interior en un espacio mediano de entrada para su gestión y otro mayor para granero. La altura de la fachada principal es menor por la pendiente del terreno. El tejado a dos aguas. Diez ventanas altas y pequeñas en cada lateral. En la fachada dos ventanas grandes bajas a cada lado del portón con un óculo encima. En el lado opuesto dos ventanas similares y una más alta en medio. Su interior con amplia bóveda de cañón y lunetos en cada ventana lateral, separadas por grandes contrafuertes internos abovedados que sostienen los arcos fajones. Su estilo se ha definido como “arquitectura funcional y pública” del siglo XVIII, sencillo y sin ornamentación, salvo la cantería vista, en esquina y puerta.
Edificación
La única información documentada de la edificación del Pósito se deduce del par de inscripciones en piedra conservadas. Una cartela fundacional en la fachada, con un pequeño escudo de Gibraltar y el texto: “AÑO DE 1768. REINANDO EL SR. DON CARLOS III Y SIENDO ALCALDE MAYOR DE ESTA POBLACION EL SR. DON JUAN JERONIMO MONTIJANO SE HIZO ESTA OBRA”. Ese texto lo publicó Gutiérrez, con el año 1764, que rectifiqué por 1768 en dos ocasiones. Además, Montijano no fue alcalde mayor en 1764, sino Miguel Ruiz de Heredia, como cita el reparto sanroqueño de 1763 y un protocolo notarial.
La otra inscripción interior dice: “SE ALARGO ESTE POSITO SIENDO ALCALDE MAYOR EL SR. D. MIGUEL DE LA TORRE GOZALEZ SARDINA. REINANDO CARLOS III. AÑO DE 1779”. Texto que Gutiérrez (1981) leyó Gousardina y no González Sardina, que es el apellido correcto del alcalde sucesor de Ruiz Heredia y de Montijano.
Dicho alargamiento del Pósito en solo una década, lo vinculé al Gran Asedio de Gibraltar (1779-1784). Pero, por previsor que fuese Carlos III, parece corto tiempo para terminar la ampliación (1779). Salvo que el proyecto inicial tuviese prevista tal ampliación por etapas, como la Iglesia. Una con Montijano y otra con González Sardina. Por la similitud de la bóveda de cañón del Pósito con la de la Iglesia barreña dirigida por fray José de San Miguel, igual sugerí si el arquitecto carmelitano influyó o intervino en su construcción. Pero al morir dicho fraile en 1770, su influjo solo sería posible en la obra original (1768), pero no en su ampliación (1779).
Como obra civil, su ampliación quizá fue proyecto y dirección de Juan de Vargas, alarife local que diseñó el Ayuntamiento barreño en 1780 y la obra adjudicaría entre los maestros albañiles que trabajaban en la población, como el alarife algecireño Alonso Barranco, Jerónimo Casado quizá emparentado con una familia de constructores o incluso Alfonso de Arias, que trabajó bajo la dirección de fray José de San Miguel en la Torre de la Iglesia.
El influjo de la arquitectura religiosa local en la arquitectura civil del Pósito barreño, destaca por su amplia bóveda de cañón, que falta en el de San Roque y Algeciras, que sí imitan los soportes internos de las bóvedas de sus Iglesias, pilares en una y columnas en la otra. Además la mala cimentación de la Iglesia barreña y algún percance cuando el terremoto de Lisboa (1755), quizá motivó los robustos contrafuertes internos del Pósito de Los Barrios, adosados al muro perimetral entre cada ventana, que sostienen los arcos fajones y la amplía bóveda de cañón y lunetos con solidez y eficacia.
Por el encargado y técnico de la restauración del Pósito (1993), conocí que su muro perimetral no tenía indicio de ampliación, pues todo se haría en una sola fase y el muro transversal interior se adosó luego al muro perimetral y que el tejado a dos aguas no lo sostenía vigas de madera, sino tabiques de ladrillos empalomados encima de la propia bóveda, ignorando si fue así desde el principio o tras alguna otra restauración anterior.
Tal observación me desconcertó y redacté un precipitado y errado informe, explicando que la lápida del alargamiento del Pósito (1780 sic, errata evidente por 1779), pudo estar ubicada en otro edificio usado de Pósito, quizá el antiguo cine (entre calles Huérfanas y Reina), dejando sin explicar por qué entonces la fachada tenía lápida fundacional del Pósito (1768).
En suma, son muchos los interrogantes y dudas que aún quedan sobre el Pósito. Así, la solería y altos zócalos, tenidos por losas de Tarifa, en un Inventario municipal (1873), realizado por el notario José Cobalea Guillén, consta una restauración en 1871 con losas de una cantera barreña, cuya ubicación se desconoce.
Como propuesta final es posible que del edificio original (1768) sólo se conservase en la ampliación (1779) la portada de piedra y la cartela fundacional (1768), igual que pasó con la portada del Ayuntamiento (1781), cuando más tarde se reedificó (1969). O quizá quedó todo el muro original de fachada al que se unió el nuevo muro perimetral, con los contrafuertes internos y la bóveda de cañón con lunetos. El muro transversal interno sería añadido, donde se puso la lápida para mostrar que esa ampliación (1779) fue de González Sardina.
Para concluir habría que añadir una tercera inscripción sobre mármol en el interior del muro de la fachada principal del Pósito de Los Barrios, cuyo texto dice: “EDIFICIO REHABILITADO POR LA CORPORACIÓN MUNICIPAL 1991-95 SIENDO ALCALDE D. MIGUEL DOMÍGUEZ CONEJO. LOS BARRIOS 1993”
Usos del Pósito de Los Barrios
El trigo y caudal del Pósito de Los Barrios tuvo varios usos: panero, sementera, crédito agrícola, tributo real, etc.
Uso panero
El nombre de pósito (del lat. positus, depósito) alude al depósito de grano (granero), en especial trigo (pan), de ahí su sinónimo (panera). Primero como institución privada y piadosa (pósito pío) y luego institución municipal y real (pósito municipal, concejil o real), que acumulaba gran cantidad de grano tras la cosecha y luego lo repartía para semilla (sementera), harina (molienda) o panificación (panadeo), que en la escasez alimentaba al más necesitado (pobre y caminante) evitado su desnutrición (hambruna) por la especulación (alza de precio).
Uso de crédito agrícola
También fue de ayuda económica al labrador en grano (crédito rural o agrícola), previa acta notarial con fiador (obligación), prestando el trigo al bajo interés del 3/100 (crez pupilar, distinta a la creznatural) para la siembra (sementera) del campo de labranza (pan sembrar) o facilitar otra labor anual (escarda y barbechera). Ese crédito no siempre sería legal, ni devolvía a tiempo (corrupción, malversación, etc.). Algún protocolo notarial de la época muestra alguna fianza (obligación) al labrador barreño y la subasta de alguna vivienda por el impago de la misma
Uso de crédito real
Acumuló bastante dinero y contribuyó a la Hacienda Real (crédito monetario) para diversos servicios estatales (ejército, caminos, etc.) y en aportación (accion bancaria) al Banco Nacional de San Carlos (1782), al que Los Barrios contribuyó con 25 acciones de 2.000 reales cada una de las que muestro una acción en su lámina oportuna.
Gastos propios
Debía pagar al dependiente (depositario, diputado, escribano, medidor, costalero, etc.). Pero quizá, en alguna ocasión a otro oficio municipal (maestro, médico, etc.) o aportación a obra pública local (puente, camino, carnicería). Propiciando así un uso ilegal, que, junto con la deuda por préstamo, explicaría su posterior déficit económico.
Otros usos
Además el edificio tuvo otros usos distintos al original, que ahora se omiten: salón de baile, teatro, aislamiento epidémico, reclusión de presos, cine, museo o incluso templo. Además como panera usó distintos útiles, cuya cita y léxico es de interés etnológico.
Útiles del Pósito de Los Barrios
Faltan los inventarios de los útiles y pertrechos del Pósito de Los Barrios en el siglo XVIII, pero se pueden deducir de la legislación, reglamentos y manuales de la época o de la actividad precisa, además del recuerdo propio de mediados del siglo XX.
El enorme portón del Pósito tenía en mi niñez la huella de sus cerraduras de tres llaves y una gatera que despertó mi curiosidad. En la entrada habría en su origen un arca de tres llaves para el dinero, como era obligado (que en mi niñez fue caja fuerte). Una mesa y sillón para escribir los documentos precisos y un armario donde guardarlos. Colgado del muro un cuadro con copia del reglamento vigente.
El trigo se midió por capacidad o cabida del “saco” (costal), de cuyo nombre árabe (faniqah, saco) deriva la principal medida usada en el siglo XVIII (fanega). El trigo entraría y saldría del Pósito en saco de esparto, por lo común sobre carreta o arriería, cuyo grano se media con cajones abiertos por encima (cuartal, celemín, cuartillo). Los mayores con un lado inclinado para introducir mejor el grano en el saco y con su canto reforzado por listón metálico y marca lateral al fuego para garantizar su exactitud legal.
Al fondo del salón interior, un gran montón de trigo suelto casi hasta el techo, donde subían el saco de trigo hasta lo más alto, pisando unos tablones con travesaños (rampa) y allí vaciar el saco, tal como lo observé en mi niñez.
Para para remover el trigo, según lo ordenado (traspaleo), los útiles más frecuentes igual que en los cortijos locales (pala de aventar, de madera y luego metálica, escoba de brezo o escobón, cepillo de mango largo; cedazo de cernir el trigo y librarlo del nocivo insecto (gorgojo, coscorrón, etc.). Esos serían los más usados durante el siglo XVIII.
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