Javi Montoya cuelga los guantes
Real Balompédica Linense
El meta riojano, que dejó huella en sus tres temporadas en la Balompédica, decide no escuchar ofertas porque siente que le "falta la ilusión"
"La Balona y La Línea tienen en mi recuerdo un sitio muy especial, allí fui feliz y me sentí futbolista", recalca
Javi Montoya se despide de la Balona dando las gracias
Javi Montoya anuncia su retirada. El cancerbero riojano, sin equipo desde el pasado verano, ha decidido no escuchar ofertas en el mercado de invierno y focalizarse en una vida laboral lejos del fútbol recién iniciada. En el momento de realizar el balance, la Real Balompédica Linense y La Línea tienen un lugar preferente. “Es de los sitios en los que fui más feliz, donde más me sentí futbolista”, asevera el guardavallas.
Javi Montoya (Logroño, 16/04/1991) ya es oficialmente un exfutbolista. Pasó por las canteras del Alavés y del Real Betis y, ya como profesional, por CD Ebro, Balompédica, UD Melilla, Mérida y, la segunda parte de la temporada pasada, por el Amorebieta, con el que apenas disputó un encuentro en Primera Federación.
El exguardameta detectó por un lado “falta de ilusión” y, por otro, la necesidad de estar más cerca de los suyos, de los que su larga carrera le había mantenido alejado durante gran parte de su vida. Así que comenzó a trabajar para Riex Servicios inmobiliarios, una inmobiliaria asociada a un despacho de abogados y el pasado domingo día cuatro anunció a través de sus redes sociales que renunciaba a volver a jugar.
“Muchos años llenos de ilusión, enfrentando retos y gestionando sus desenlaces… Me gustaría mandar un mensaje de agradecimiento a todos y cada uno de los que habéis formado parte de mi camino, en especial a todos los que confiaron y me dieron una oportunidad”, decía el mensaje, acompañado de un emotivo vídeo.
El añorado presidente Alfredo Gallardo trajo a la Balona a Javi Montoya en el verano de 2017. Defendió los intereses de la entidad de La Línea durante tres temporadas, en las que disputó 94 partidos en la extinta Segunda división B, en los que en numerosas ocasiones portó el brazalete de capitán. Encajó 81 goles, fijando incluso un récord de imbatibilidad a nivel europeo, y dejando un sinfín de intervenciones para el recuerdo.
En ese periodo fue testigo del histórico relevo en la presidencia, con la llegada de Raffaele Pandalone y trabajó a las órdenes de Julio Cobos, Sánchez de la Nieta, Jordi Roger y Antonio Calderón. Tras la crisis del coronavirus rechazó una oferta de renovación y puso fin a su paso por el conjunto albinegro con una carta de despedida llena de agradecimientos.
“Ya no quiero jugar más al fútbol”, dice con rotundidad, aunque reconoce que su experiencia como profesional del fútbol le ha “merecido la pena” entre otras cosas porque le ha aportado “muchísimos amigos”.
“Por supuesto La Línea y la Balona tienen en mi recuerdo un lugar especial”, confiesa. “Junto con el Betis y el Mérida, los equipos que más me han marcado, aunque la verdad es que he tenido mucha suerte y en todos los sitios donde he estado me han tratado fenomenal”.
“En La Línea es que me sentía como en casa”, recuerda. “Han pasado ya más de cinco años desde que me fui y siempre que me preguntan lo digo, que la gente de fuera está muy equivocada y que es una ciudad que tiene una fama que no le corresponde".
“La gente es súper acogedora, yo tuve la suerte de encontrarme con José Antonio Téllez, al que siempre le estaré agradecido porque casi me adoptó”, abunda. “Además tuve la posibilidad de disfrutar de puntos cercanos como Gibraltar, la Costa del Sol… ya digo, fue una experiencia maravillosa”.
“De aquella Balona no puedo menos que acordarme de la gente como Pepe El Masa, Pipi, Mario Galán, Ismael Chico, Paco Gavilán, que se desvivían por hacerte la vida más fácil”, desliza sin esperar a ser preguntado.
Ahora Javi Montoya vive tan lejos del fútbol que no sólo garantiza que no ve partidos, sino que ni siquiera sigue el día a día de los marcadores. “Ha llegado la hora de desconectar”, recalca.
Por lo tanto, el riojano ya es pasado en el fútbol. Desde hace unos años también lo es de una Balona cuyo entorno le quiere y le reconoce como un excelente portero. “Tengo que ir por ahí a veros”, se compromete al despedirse. Seguro que será bien recibido.
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