Real Balompédica Linense | Primer entrenamiento La Balona rompe a sudar tras su 'plan renove'

  • Los albinegros comienzan a entrenarse sin Pito Camacho ni Alhassan Koroma

  • Dos extranjeros Dimitrov y Jordy, se someten a prueba

  • Seis jugadores del futuro filial se ejercitan con los albinegros

Todos los participantes en el primer entrenamiento posan antes de comenzar el primer entrenamiento Todos los participantes en el primer entrenamiento posan antes de comenzar el primer entrenamiento

Todos los participantes en el primer entrenamiento posan antes de comenzar el primer entrenamiento / Erasmo Fenoy

Lo predijeron los míticos Celtas Cortos en su incombustible 20 de abril allá por el arranque de los años noventa del pasado siglo. En esta Real Balompédica 2019-2020 que no reconocería ni el mismísimo Antonio de la Cámara “ya no queda casi nadie de los de antes y los que hay, han cambiado”. La Balona renove echó a andar este viernes con solo tres caras conocidas, dos ausencias entre los ya contratados, tres fichajes por anunciarse, seis canteranos y dos jugadores a prueba. Tantas incógnitas como ilusiones. Muchas más, al menos de momento, que abonados.

Hasta la liturgia que suele rodear al primer entrenamiento ha sufrido una profunda metamorfosis en la Balona. No hay presentación al presidente ni bienvenidas en vestuarios, ni charlas ni gaitas de ese tipo. Todo eso tuvo lugar, por riguroso turno de llegada, un día antes de manera paralela a las pruebas médicas.

De manera que a las 9:10 de la mañana, como si de un día cualquiera se tratase, 22 futbolistas y el cuerpo técnico de la centenaria escuadra de La Línea saltaban al terreno de juego del Municipal para afrontar una sesión de más de dos horas. Como el curso pasado, este verano volverá a ser norma que, con contadas excepciones, solo se convocará un entrenamiento por día.

Apenas tres futbolistas (Javi Montoya, Carrasco y un delgadísimo Sergio Rodríguez) se vieron obligados a detenerse unos segundos sobre la pista de atletismo para cruzar un abrazo con alguno de los presentes. De hecho los dos últimos apenas se separan durante la jornada de trabajo. El resto observaba con esa mirada preñada de desconfianza, prudencia y curiosidad que acompaña siempre a los recién llegados, que en este caso son abrumadora mayoría. Apenas un par de ellos dejaron sentir un “buenos días” que lleva impreso el mensaje de “yo también soy ya de los vuestros”. Como marcando terreno.

En esta primera jornada de esfuerzo no están Pito Camacho (al que unos problemas personales de máxima importancia no le permiten viajar hasta el domingo) ni  Alhassan Koroma, pendiente de los visados para poder ingresar en España. Por el contrario se entrenan a prueba el jugador de origen italiano Jordy y el espigado defensa búlgaro Dimitrov.

Junto a ellos, media docena de jóvenes llamados a jugar con el filial de Pedro García: Mai (que llegó a debutar la pasada campaña en Jumilla), Juan Ramos y Jesús Méndez (que lo hicieron en numerosos amistosos), Josema, Fosela, que llega procedente del San Roque y el joven portero Manu, del San Bernardo de la Estación de San Roque. El meta tuvo que abandonar la sesión antes de tiempo después de que sus ojos virasen a un blanco “no puedo con mi alma” que provocó la mirada de complicidad de compañeros y entrenadores.

En el cuerpo técnico también hay novedades. Junto a Jordi Roger, Jesús Estrada, el sempiterno Pepe García (el masajista) y Carlos Guerra (ahora como segundo entrenador) comparecen el preparador de porteros, Ezequiel Gómez y Carlos Duarte, fisioterapeuta linense que llega después de prestar sus servicios en las diferentes categorías del Club Deportivo San Roque.

La presencia del ahora director deportivo Ismael Chico como observador en los aledaños del césped (“un poco de mono sí que he sentido” confiesa) y las disputas de los aficionados presentes sobre quien posee el carnet de abonado más antiguo o sobre la identidad de todos y cada uno de los futbolistas (perdona, el de las botas salmón es Tito Malagón ¿verdad?)  no distrae la atención a los que en el rectángulo de juego llevan a cabo un trabajo que cansa solo con mirarlo.

Al final retumba en el estadio un mensaje de Roger a sus nuevos discípulos: “Si hay que dar una carrera, se da. Si no se puede, se pide el cambio. Pero conmigo, os lo digo hoy que es el primer día, no se ahorra una carrera ni Dios ¿os queda claro?”. Y no se refiere solo a los partidos. Avisados quedan.

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