Real Balompédica - Córdoba CF | Copa RFEF

Una Copa para olvidar

  • La Balona renuncia a la Copa RFEF y el Córdoba se clasifica en La Línea (1-3)

  • Los de casa, lastrados por las bajas, presentan un once poco competitivo

  • Tras el descanso, con los cambios, acarician la remontada, pero caen al final

Loren, el mejor de los de casa, se desespera tras una ocasión malograda

La Real Balompédica [absolutamente condicionada por sus numerosas bajas, eso que no hay que olvidarlo] no es que tirase, es que volcó la Copa Federación, quedó eliminada con absoluta justicia por un Córdoba que ha hecho del Municipal de La Línea su segunda casa y se despide, otro año más, de disputar una eliminatoria relevante de la Copa del Rey. Esa competición a la que comenzó a renunciar hace casi medio año precisamente ante este mismo rival. Los albinegros, con un once cogido con pinzas y mucho canterano, no opusieron resistencia en el primer tiempo, mejoraron tras el descanso con los cambios y acariciaron la igualada, pero en el tramo final los cordobesistas encontraron facilidades en una defensa otra vez más que vulnerable para sentenciar.

Desde el comienzo del choque era palpable que el Córdoba había presentado un once más proporcionado y que la Balona, que tiene lo que tiene en el vestuario [ver: la Balona y su ¿fondo de armario?] estaba pensando más en el partido del sábado en San Fernando. Si lo que pretendía Romerito era demostrar que juegan los que tienen que jugar y que, con los lesionados, no hay más cera que la que arde, le salió redondo, porque nadie se reivindicó. Si acaso Loren, pero el linense está jugando, aunque sea en otro puesto y dos de los chavales que salieron tras el descanso, Antonio y Castilla, que le pusieron muchas ganas. El problema es que el precio de esa constatación es una nueva decepción para la hinchada y la enésima renuncia al sueño que siempre supone la Copa del Rey.

Nada más arrancar el choque los blanquiverdes percutían por su banda derecha, donde Dani Lavela sufría lo indecible para [no] sujetar a Simo. En el minuto nueve llegó el primer aviso, pero el centro de Antonio Casas no encontró rematador. Y dos después ya estaban los forasteros de celebraciones. Cham hizo perder el balón en ataque a su compañero Leandro Martínez, al que estorbó y la jugada acabó con Antonio Casas demostrando sus cualidades en el área: se volteó para hacer el 0-1.

Casi sin tiempo para nada Omar Perdono indultó la sentencia con un cabezazo en el segundo palo, a puerta vacía, que se le fue al lateral de la red.

La falta de respuesta de una Balona cargada de chavales y actores secundarios, provocó los primeros murmullos/silbidos de la grada, que ya empezaba a digerir que su equipo apenas iba atener opciones ante un rival que se mostraba mucho mejor.

Una jugada de Cham se transformó, allá por el 24’ en la primera incursión de los locales en la zona de riesgo cordobesista, pero la llegada desde atrás de Óscar Arroyo se encontró con la espalda de un zaguero.

Era solo un espejismo, porque a renglón seguido se produjo otra pérdida de balón [esta vez de un Bandaogo que ofreció un partido horripilante] a la que siguió un desajuste defensivo: Simo le ganó la espalda a Lavela y con extrema tranquilidad levantó el balón con la punterita sobe la media salida de Mateusz. Era el 0-2.

Después de eso una escaramuza de Bandaogo, que desde la grada pareció penalti pero que la televisión demuestra que fue un piscinazo, y un gol justamente anulado al blanquiverde Adrián Fuentes y todo el mundo a la caseta.

Tras el intermedio Romerito introdujo cuatro cambios. Las entradas de Chironi y sobre todo de Loren jugando cerca del marco voltearon el partido ante un Córdoba que se pensó que ya tenía el trabajo hecho y por poco se le va de las manos.

La Balona se fue arriba y nada más empezar Coulibaly disfrutó de una doble ocasión de ésas que el parisino no suele marrar, pero Felipe Ramos replicó con brillantez. Y en el 65' Fran Morante cabeceó el 1-2 y metió a los de casa en el partido.

La grada del Municipal, que se ha convertido últimamente en una montaña rusa que aprueba y desaprueba a los suyos a ratitos, se puso del lado de los de casa. Parecía hasta que era posible. Tanto que en el 70 una acción que comenzó Cham alió a dos de los canteranos que habían comenzado en el banquillo, Antonio Ortiz y Castilla, y éste se encontró de repente mano a mano con el meta cordobesista. Al toricantano se le hizo enorme el portero y pequeño el marco y no pudo resolver. Loren también lo intentó a renglón seguido, pero su disparo se fue alto.

Fue la última opción de los de casa. Diez después en una rebullasca generada después de que Óscar Arroyo casi se dejase desbordar, Álex Bernal golpeó para gol y Fran Morante lo evitó con la mano en la misma línea de meta. Vio la roja y Willy Ledesma hizo el 1-3 desde los once metros y con ello, clasificó al Córdoba para la siguiente ronda, en la que se cruzará, como visitante, con el Juventud de Torremolinos, que, como era más que previsible, venció al Betis Hadú en Ceuta por 0-5. Par la Balona, otra vez será. O no, porque eso es lo que se piensa cada año. Y ya cansa.

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