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Marta, la primera doctora que llegó al Alvia siniestrado en Adamuz: “Aquello era el infierno en la tierra”

La doctora del 061 describe la dureza del rescate y la solidaridad de pasajeros y vecinos

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Una ambulancia llegando a la zona del siniestro de Adamuz el pasado domingo / Miguel Ángel Salas
M. H.

22 de enero 2026 - 11:36

Marta de Dios García fue la primera doctora del 061 en entrar en el tren Alvia accidentado en Adamuz. Su testimonio, recogido en una entrevista con Ángel Expósito en La Linterna de COPE, deja al descubierto la crudeza de una tragedia para la que, reconoce, nadie está preparado.

Esto no se estudia en ningún sitio ni la vida te prepara para algo así”, explica la sanitaria, que apenas llevaba tres años trabajando en emergencias cuando recibió el aviso. Al llegar al lugar del siniestro, la escena la marcó para siempre: “Lo que nos encontramos allí era el infierno en la tierra. No tengo otras palabras”.

Protocolos en medio del caos

Ante una situación límite, el equipo sanitario se aferró a los procedimientos establecidos. Marta detalla que activaron el protocolo Eco Charly, incluido en el Plan Sectorial de Emergencias Sanitarias de Andalucía.

Uno de los primeros pasos fue aplicar el triaje básico STAR, un sistema de clasificación que ordena a los heridos por colores según su gravedad. Los verdes eran aquellos que podían caminar por sí mismos; los amarillos, pacientes con lesiones importantes pero estables, como fracturas; y los rojos, los casos más críticos, que requerían atención inmediata.

Mientras avanzaban a pie hacia el tren, fueron los propios pasajeros quienes facilitaron el trabajo: “Nos íbamos parando con la gente y ellos mismos nos decían que siguiéramos adelante, que fuéramos al fondo, donde estaban los más graves”.

La zona más dura del accidente

Al llegar al Alvia, el escenario era desolador. Personas atrapadas, gritos de auxilio, teléfonos sonando entre los restos del tren. “Había mucha gente atrapada y se escuchaban gritos pidiendo ayuda”, recuerda la doctora, que trabajó de forma coordinada con Guardia Civil y bomberos para comenzar la evacuación de los heridos accesibles.

La ayuda no solo llegó de los servicios de emergencia. Varios pasajeros se identificaron como enfermeros y otros, sin formación sanitaria, se volcaron en auxiliar a las víctimas. Marta también subraya el papel clave de los vecinos de Adamuz: “Hicieron una labor brutal, usando sus propios coches para trasladar a la gente”.

Después del impacto, el cuidado emocional

Tras la tragedia, llega otro reto: gestionar lo vivido. La doctora explica que el 061 dispone de un gabinete de apoyo psicológico, además del respaldo entre compañeros. “No es cierto que estemos acostumbrados a estas cosas. Simplemente, por vocación, aprendemos a convivir con ello”, afirma.

A pesar del impacto emocional, Marta de Dios García no duda de su compromiso. Si hoy volviera a sonar el teléfono ante una emergencia similar, su respuesta sería inmediata: “Iría corriendo. Sin pensarlo”. Un testimonio que vuelve a poner rostro a quienes, en los peores momentos, entran los primeros cuando los demás solo pueden esperar.

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