El Teatro Florida de Algeciras hace aguas y el Carnaval Especial 2026 queda en el aire
Las goteras, los aplazamientos en cadena y un deterioro que viene de lejos ponen en jaque el concurso del Carnaval Especial de Algeciras, mientras el Ayuntamiento apunta a la lluvia y prepara la reapertura del ambigú
La falta de mantenimiento amenaza el edificio protegido de La Escuela en Algeciras
Opinión: Algeciras y la noche en que la cultura se quedó con hambre
El Teatro Florida, al igual que el edificio La Escuela y otras instalaciones municipales, lleva días lloviendo por dentro. No es una metáfora literaria, aunque podría serlo. Es una realidad que ha terminado por colarse —como el agua— en la agenda del Carnaval Especial de Algeciras, cuyo arranque este fin de semana del 14 y 15 de febrero pende ahora de un informe técnico urgente que decidirá si el edificio puede acoger el concurso con las mínimas garantías de seguridad.
Las intensas lluvias de las últimas semanas han sido el detonante visible de una situación que, en realidad, se arrastra desde hace años. El Florida, uno de los espacios culturales más emblemáticos de la ciudad, presenta problemas estructurales que han obligado a activar todas las alarmas justo cuando el telón debía levantarse para una de las citas más esperadas del calendario festivo.
Este lunes 9 se celebró una reunión técnica con representantes de la Asociación Cultural Carnavalesca de Algeciras (ACCA), el colectivo Antifaces de Oro y el Ayuntamiento para evaluar el alcance de las deficiencias y estudiar soluciones a contrarreloj. Sobre la mesa, la posibilidad de mantener el certamen si los informes avalan la seguridad del teatro. La decisión final se adoptará este martes, tras la revisión de los análisis técnicos.
Mientras tanto, la organización ya ha empezado a mover fichas. La venta de abonos, prevista inicialmente para este martes, se aplaza 24 horas y arrancará el miércoles, a la espera de confirmar el escenario definitivo del concurso. Y el pregón del Carnaval, que iba a celebrarse este martes a cargo de Fran Amado, ha sido suspendido y trasladado al 18 de febrero, Miércoles de Ceniza.
El relato oficial: la lluvia
El Ayuntamiento ha atribuido los aplazamientos a los desperfectos ocasionados por el temporal, apelando en todo momento a la seguridad de la ciudadanía. En una nota de prensa difundida a última hora del lunes, el Consistorio informó del aplazamiento del pregón y anunció que se estudiará una nueva fecha para su celebración. En otra comunicación, tras una reunión encabezada por el alcalde, José Ignacio Landaluce, se explicó que las actuaciones municipales se están centrando en edificios dañados por el “tren de borrascas”, entre ellas el Teatro Florida, definido como “una infraestructura clave para la actividad cultural de la ciudad”.
La conclusión oficial es clara: ha llovido mucho y el teatro ha sufrido. Lo que no se dice —o se dice en voz baja— es que el Florida ya estaba enfermo antes de que llegaran las lluvias.
El secreto a voces
Aunque el problema se ha manejado con cierto secretismo, el deterioro del Florida es desde hace tiempo un secreto a voces. “Goteras de la leche”, “cae agua por todas partes, incluso sobre las butacas”, comentan fuentes consultadas por Europa Sur. Hay quien asegura que llueve más dentro que fuera y quien ha visto caer agua como si el teatro hubiera decidido, por fin, ser una piscina cubierta.
De hecho, desde hace meses, los amantes de los objetos inservibles —esa cofradía silenciosa que toda ciudad alberga— recogen del suelo los pequeños azulejos azulados y verdosos que se desprenden de la fachada del edificio, como si fueran restos arqueológicos de un naufragio urbano. Piezas mínimas de un teatro que se deshace a pellizcos.
Ese deterioro coincide con una cascada de cancelaciones y aplazamientos de espectáculos en el Florida, siempre justificados por la “situación climatológica”. En las últimas semanas se han suspendido funciones como Humorista de Guardia, de José Luis Galero; el concierto de Marta Soto; la XXIX Gala del Deporte 2026; o la obra Pijamas para seis. Todas, casualmente, por la lluvia. Como si el Florida fuera un edificio tan sensible que solo puede funcionar en días despejados y con brisa leve.
Un problema que viene de lejos
Ya en octubre de 2024 este periódico alertó del grave deterioro de la fachada del teatro, con desprendimientos visibles de los azulejos de cerámica vidriada y grietas que obligaron incluso a acordonar una de las calles laterales por riesgo para los viandantes. En mayo de 2025, el PSOE de Algeciras exigió una reparación urgente, denunciando que los daños llevaban meses sin atenderse y acusando al equipo de gobierno de reaccionar siempre “tarde y mal”.
El Florida, inaugurado en 1945 y de titularidad municipal desde 1985, fue objeto de una profunda restauración que culminó en 2011, con una inversión de 6,5 millones de euros financiada por la Diputación de Cádiz. Aquella intervención supuso la demolición casi total del edificio, conservando únicamente la fachada de inspiración expresionista. Desde entonces, el mantenimiento ha sido, como mínimo, discutible.
El ambigú, mientras tanto
La paradoja es que, mientras el teatro se desmorona, el Ayuntamiento prepara la vuelta del ambigú. En diciembre se publicó el anuncio previo de licitación para la explotación del servicio de cafetería del Florida y del centro de interpretación Paco de Lucía, con un contrato valorado en 352.000 euros. Un “aviso a navegantes”, según fuentes municipales, para que 2026 sea el año en que el ambigú vuelva a abrir sus puertas.
La imagen es poderosa: un teatro que gotea, butacas que se mojan, espectáculos que se suspenden y una barra lista para servir cafés y copas cuando todo pase. Como si el problema fuera que al Florida le falta hielo en los vasos y no cemento en los muros.
Carnaval, a la espera
Ahora, el Carnaval Especial aguarda su veredicto técnico. Puede que el Florida aguante. Puede que no. Lo que está claro es que las lluvias no han creado el problema, solo lo han hecho visible. Como suele ocurrir con casi todo: el agua no inventa las grietas, simplemente se cuela por ellas.
Y el Teatro Florida, hoy, es una grieta demasiado grande como para seguir mirando hacia otro lado.
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