El Palacete de Marzales
Observatorio de La Trocha
El último temporal ha acentuado los problemas de conservación de una notable construcción de estilo ecléctico que data de la década de 1930
El temporal derriba el muro del palacio de Marzales y deja las cornisas a punto de caerse
Fotos de las deficiencias en los juzgados del Palacio de Marzales de Algeciras
La borrasca Karlotta ha acentuado los problemas de conservación del palacete Marzales, sede de los Juzgados de lo Penal y de lo Social, que ya arrastraba bastantes deficiencias estructurales. El edificio data de principios de los años treinta del siglo XX, y fue mandado construir por el matrimonio formado por María Josefa Fernández de Villavicencio y Crooke, que recibió el título de marquesa de Marzales concedido por Alfonso XIII, y su segundo esposo, Pablo Larios. Fue habitado hasta mediados de los años 60 del siglo pasado y después cayó en total abandono, lo que perjudicó notablemente su estructura. Pasó a propiedad del Ayuntamiento de Algeciras y, tras su restauración, fue cedida a la Administración de Justicia para la instalación de las sedes judiciales en 1990.
Es una notable construcción que cabe enmarcar, desde el punto de vista arquitectónico, en el estilo ecléctico, en el que se combinan las tendencias regionalistas, en especial las del tardo barroco popular andaluz y la tipología de la arquitectura colonial británica, visible en su torre-mirador de planta octogonal. Consta de dos plantas en su conjunto, cubiertas por un tejado de tejas árabes. En ellas resaltan sus aleros de gran vuelo, sostenidos por canecillos, sus dos torres-mirador, una en el interior, de base cuadrangular de dos pisos más un ático más retranqueado, y otra de tres pisos semiexenta en su ángulo sudeste, de base octogonal y cubierta por un tejado piramidal con amplios aleros con canecillos también.
En su interior se abre un patio de regulares dimensiones, con dos de cuyos lados dotados de arcadas con arcos de tipo carpanel sobre columnas que se asemejan al orden toscano, no muy esbeltas y de fuste liso, sin él habitual éntasis o ensanchamiento a un tercio de su altura.
Su portada presenta una elegante decoración con baquetillas; unas configuran, a cada extremo, unas falsas pilastras de la modalidad cajeada o rehundida, y las otras orlan el vano de la puerta, con “orejeras” y unas finas cornisas. Sobre esta portada discurre un tejadillo de tejas árabes dotado de un amplio alero, sostenido por modillones y coronado en sus dos lados por unas bolas.
Se encontraba rodeado por su lado de levante por unos frondosos jardines con gran diversidad de especies vegetales.
Este edificio es de notable arquitectura y debe ser restaurado y conservado, una vez que se haya construido el gran edificio para sede judicial en la avenida de la Virgen del Carmen.
Juan Carlos Martín Matilla. Licenciado en Filología, vocal de Patrimonio de la Asociación Cultural La Trocha. Consejero de número del Instituto de Estudios Campogibraltareños y miembro de su Sección 2ª (Arqueología, Etnología, Patrimonio y Arquitectura).
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