El legado del 'Guía del Guardia Civil' y el 'Guía del Carabinero'
La Guardia Civil en Algeciras (XXXI)
La Guardia Civil consolida su prestigio institucional mediante el reconocimiento público y la herencia histórica del Resguardo Militar y los Carabineros
El II Duque de Ahumada en la consolidación de la Guardia Civil
Durante todo el año 1852 continuó el teniente de Caballería de la Benemérita Juan Morillas de Casas, como jefe de la 4ª Sección (Campo de Gibraltar), de la Compañía de la Guardia Civil que desde principios de 1845 se hallaba desplegada en la provincia de Cádiz. Ésta era mandaba entonces por el primer capitán Pedro de Vargas, que en algunos documentos se publica también como Bargas.
Hay que significar que, tal y como citan los escalafones de entonces, el jefe de la Guardia Civil gaditana tenía el empleo de primer comandante de Infantería y había alcanzado en 1838, por méritos de guerra, la graduación superior de coronel. Merece por lo tanto citarse una referencia que fue reproducida el 6 de marzo de 1851 en la “Gaceta de Madrid”, tras ser publicada en el “Guía del Guardia Civil”, junto a la reseña de numerosos servicios prestados por toda España. Textualmente decía:
“Son tantas las comunicaciones que recibimos de varios propietarios residentes en los pueblos de la provincia de Cádiz elogiando la guardia civil de la misma, especialmente a su Comandante Coronel D. Pedro de Vargas, que no podemos menos de tributar a dicho Jefe los merecidos elogios que aquellos le prodigan. Antes de ahora hemos manifestado que no nos es posible insertar íntegras varias comunicaciones, porque para hacerlo necesitaríamos un tomo en folio; pero si hemos de ser justos, y atenernos a los datos que tenemos a la vista, habremos de confesar que la guardia civil de la referida provincia de Cádiz, además de hallarse montada con el mismo esmero que en las demás del reino, se conduce con tal tino que se hace acreedora a las simpatías generales de sus habitantes, quienes disfrutan de una seguridad admirable. Tenemos el gusto de felicitar por ello a dicho Sr. de Vargas, quien está de enhorabuena sabiendo que es querido en la provincia cual se merece, y sirvan estas líneas de satisfacción a las personas a quienes, si bien no hemos podido complacer insertando sus comunicados, les consagramos las líneas que anteceden”.
Es importante precisar que el “Guía del Guardia Civil” fue la primera publicación periódica referida al benemérito Instituto, cuyo primer número había sido editado el 1º de octubre de 1850. Se publicaba los días 1, 10 y 20 de cada mes con el precio de salida de un real y medio, tanto en Madrid como en provincias, franco de porte.
No se trataba de una publicación oficial, pero estaba dedicada por entero al benemérito Instituto, reproduciendo tanto información oficial como artículos de opinión. Su edición se adelantó en tres meses, e inspiró la publicación, al inicio de enero de 1851, de “El Guía del Carabinero”, tal y como se publicó en la “Gaceta de Madrid” el 11 de enero de dicho año. Estaba dedicado, en formato similar, a difundir asuntos de interés profesional y de opinión, sobre el Cuerpo de Carabineros del Reino, que al igual que el de la Guardia Civil era también de naturaleza militar, si bien más antiguo, ya que se había creado tres lustros antes.
No debe olvidarse, máxime cuanto tanta presencia e importancia tuvo en nuestro Campo de Gibraltar, la historia de aquel también benemérito Instituto que terminó integrado en el de la Guardia Civil, en aplicación de la ley de 15 de marzo de 1940.
El 6 de noviembre de 1820 se aprobó por las Cortes, la creación de un contingente militar dedicado específicamente a la persecución del contrabando, lo cual ya estaba contemplado en el “Plan de gastos y contribuciones”, que entonces comprendía desde 1º de julio de 1820 hasta fin de junio de 1821. Consecuente con ello, se dictó la real orden de 1º de diciembre de 1820, aprobando “el reglamento para el gobierno de los cuerpos militares que deben componer el Resguardo de la Hacienda pública en todas las costas y fronteras de la Península”. Concretamente lo definía como “una fuerza militar destinada a proteger el comercio y asegurar los intereses de la Hacienda pública”. Ello era muy importante ya que se pasaba por primera vez del “Resguardo civil”, contemplado en el Real Decreto e Instrucción General de Rentas Reales, de 16 de abril de 1816, a un nuevo modelo de “Resguardo militar”.
Sin embargo, a pesar de su eficaz funcionamiento, tanto cuando actuaban con unidades de uniforme como organizadamente vestidos de paisano en partidas a caballo, pero portando su placa identificativa, la extinción del Trienio Liberal y la vuelta al Absolutismo, conllevaría también el final de tan singular Cuerpo militar dedicado a la represión del contrabando. Tal y como decretaría Fernando VII, quedaron “nulos y de ningún valor todos los actos del gobierno llamado constitucional (de cualquiera clase y condición que sean) que ha dominado a mis pueblos desde el día 7 de marzo de 1820 hasta hoy, día 1º de octubre de 1823”.
Suprimido el Resguardo Militar de Hacienda, la semilla plantada dio nuevamente su fruto ya que el problema del contrabando se acentuó aún mucho más siendo necesario volver a crear un Cuerpo militar para su persecución. Tras la insatisfactoria real orden de 17 de febrero de 1825, disponiéndose la formación de columnas de Infantería y Caballería dedicadas a la persecución del contrabando bajo la dependencia directa de los capitanes generales, con un asesor en cada provincia para sustanciar las causas a instruir, se dictó el real decreto de 13 de mayo de 1827, que no fue desarrollado ni puesto en ejecución.
En él se disponía, “que por el Ministerio de la Guerra se procediese a la creación de una fuerza especial, separada del Ejército, que velara por los caminos, que asegurara la tranquilidad del reino, hiciese respetar la justicia y persiguiese o contribuyese a la persecución de los defraudadores de la Real Hacienda”. Aunque ello no terminaría por desarrollarse, la semilla plantada dio parte del fruto deseado. Merced al real decreto de 9 de marzo de 1829, fue creado el Cuerpo de Carabineros, “para la seguridad y vigilancia de las costas y fronteras, hacer la guerra al contrabando, prevenir sus invasiones y reprimir a los contrabandistas, y para afianzar con respetable fuerza a favor de la industria y comercio nacionales, la protección y fomento que procuran las leyes de Aduanas”.
(Continuará).
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