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La imagen comentada: una representación única e inédita del Calvario en Algeciras (III)

Observatorio de La Trocha

El plano histórico muestra la evolución urbana y militar de Algeciras, destacando el fuerte de Santiago y su función estratégica

El fuerte de Santiago controló el puerto, participó en batallas decisivas y finalmente desapareció por decisiones administrativas y especulación urbana

La imagen comentada: una representación única e inédita del Calvario en Algeciras (I)

La imagen comentada: una representación única e inédita del Calvario en Algeciras (II)

Una litografía poco conocida de la batalla naval de Algeciras, realizada por Louis Lebreton hacía 1866. En primer término, el Annibal, navío británico que tuvo que rendirse ante el fuego del fuerte de Santiago, representado a la derecha con bastante fantasía.

- Doctor en historia, cronista oficial de Algeciras, presidente de la Asociación La Trocha y subdirector del Instituto de Estudios Campogibraltareños. Grupo de investigación PAI-HUM 1130, de la Universidad de Cádiz.

Algeciras, 02 de enero 2026 - 04:00

En las dos entregas anteriores de esta serie, publicamos y comentamos un plano de 1799, inédito y conservado en la cartoteca del Servicio Histórico Militar de Madrid. En él se ve la zona norte del casco antiguo de Algeciras, concretamente donde terminaba bruscamente la población y se accedía directamente al campo circundante. Era el sector ciudadano conocido hasta entrado el siglo XX como El Calvario, porque había uno de esos complejos devocionales que antes existían en casi todas las poblaciones. La que en tiempos fue Avenida del Calvario tuvo después varios nombres, hasta ser hoy la Avenida de Blas Infante.

En cuanto al plano histórico que nos ocupa, fechado en 1799, en la primera entrega de este artículo estudiamos caminos, calles y manzanas, en la segunda, los cuarteles del Calvario y de Caballería, este en la calle Convento y en régimen de alquiler, lo cual vino a propósito para publicar parcialmente una relación de 1756 donde constan los muchos inmuebles de Algeciras alquilados entonces al ejército, ante la angustiosa carencia de cuarteles.

En el citado plano y en su ángulo superior izquierdo, vemos el recinto del fuerte de Santiago, situado en el frente marítimo de la ciudad y hoy tristemente desaparecido. Creado en el siglo XVIII, sustituyó al mucho más pequeño fuerte de San Antonio, situado más al sur. Fue importante su control del fondeadero, al cruzar fuegos con el fuerte de la Isla Verde, y así proteger el puerto de Algeciras, de gran importancia estratégica durante el Gran Asedio de Gibraltar (1779-1783). En Algeciras estaba entonces el centro de mando marítimo y principal base de las fuerzas navales de bloqueo, coordinando otros fondeaderos como Punta Mala, Getares, Palmones o Ceuta. Ello motivó la residencia en Algeciras durante esos años del gran Almirante Antonio Barceló, integrado en Algeciras como un ciudadano más.

Sector del plano de 1799, con el recinto trasero de la batería de Santiago, por desgracia no representada aquí. El edificio amarillo es el cuartel de presidiarios, que será tratado en la próxima entrega.

Además, casi al fin del asedio, Algeciras fue la base de donde partieron las famosas baterías flotantes, mas por varios errores de cálculo y coordinación, el proyecto fracasó al final. Estos revolucionarios medios navales no solo estuvieron fondeados en Algeciras, sino que fueron en gran medida construidos en un improvisado astillero que reforzó las modestas carpinterías de ribera locales. Ni que decir tiene que el puerto tenía que estar cuidadosamente protegido ante una incursión británica y por ello se situó una considerable escuadra en la bahía a la par que se reforzaban las fortificaciones de costa, siendo una de las más necesarias el fuerte de Santiago. Este se cubrió de gloria durante la batalla naval de Algeciras, ocurrida el 6 de julio de 1801, al derrotar teóricamente una escuadra francesa de tres navíos y una fragata, a otra agrupación inglesa formada por seis navios y otra fragata. La realidad es que el combate se desarrolló en el fondeadero de Algeciras, muy cerca de la línea de costa y formando los navíos franceses una línea cerrada en sus extremos por el fuerte de Santiago al norte y el de la Isla Verde al sur.

Además, intervino una flotilla de las afamadas lanchas cañoneras del apostadero de Algeciras, excelentes armas, inventadas por el Almirante Barceló en 1779 y construidas las dos primeras en Palmones. Eran de una eficacia letal, al combinar un cañón del máximo calibre sobre una embarcación tan reducida que constituía un blanco muy difícil en la mar, debido a la deficiente puntería de la artillería en aquella época. Pero al mismo tiempo, un barco grande era un blanco imposible de fallar para una cañonera…

Durante la batalla, los ingleses -aprovechando que disponían del doble de barcos- intentaron “doblar” la línea hispano-francesa e introducirse entre esta y la costa, para atrapar a su enemigo entre dos fuegos, pero la maniobra fracasó al impedirlo por el norte el fuerte de Santiago, que con sus cerradas descargas de grueso calibre no solo paralizó el avance británico, sino que al encallar frente a él un navío británico, el Hannibal, fue arrasado por el fuego del fuerte y hubo de rendirse.

Se dice que el fuerte de Santiago fue destruido en 1810, debido a la guerra de la Independencia y al avance de un ejército francés hacia la bahía. Los ingleses, entonces aliados, con el permiso de los mandos españoles inutilizaron las fortificaciones que, ocupadas por los franceses, pudieran amenazar Gibraltar. Con ese pretexto, se libraron de la Línea de Contravalación y de muchas fortificaciones que siempre les habían amenazado. Pero Santiago sería simplemente desmantelado, pues pronto recuperó sus funciones, teniendo un importante papel en el siglo XIX.

A consecuencia de la ingente fortificación del Estrecho sucedida en los años 40 del siglo XX, el acuartelamiento del fuerte de Santiago aumentó mucho su importancia y albergó al Regimiento de Artilleria de costa nº5. Y tras el controvertido abandono de las defensas españolas en el Estrecho, sucedido en fechas recientes, el fuerte fue cedido por el ejército al estamento civil, por lo que todos los edificios existentes en ese “barrio castrense” fueron abatidos y el espacio se reorganizó. Todos los esfuerzos realizados para salvar el fuerte fueron inútiles, en un oscuro asunto en el cual la incompetencia administrativa se conjugó de nuevo con la incultura y la especulación.

En esta representación sintética (faltan las aspilleras para fusilería en la gola) vemos el cuidado puesto en proteger el almacen de polvora y como cuatro cañones al norte batían la ensenada de los Ladrillos, mientras otros cuatro, al sur, se ocupaban del fondeadero. Otro cañón apuntaba directamente al este o levante. Al sur se ve el parapeto “a la barbeta”.

Volviendo al plano de 1799, en su ángulo superior izquierdo se representan estos elementos del fuerte de Santiago:

A) Un cierre perimetral marcado en sus ángulos con las letras Y, R y Q, denominado en la cartela “Cerca de pitas”, siendo visibles tres tramos muy rectos de él, en uno de cuyos ángulos había una puerta, con jambas de obra, por lo que deducimos podía ser de cierta entidad. El cierre era una hilera muy tupida de una planta originaria de la América española, la pita, traída en el siglo XVI a Europa, donde el gran naturalista Carlos Linneo le dio en 1753 su nombre científico de “Agave americana”. Sus largas y finas raíces penetran muy profundamente en el terreno, sirviendo para sujetar a la perfección terraplenes y desmontes, por lo que ha sido muy utilizada para bordes de caminos y vías férreas. Además, penetrar tanto en el subsuelo para localizar las capas freáticas, esa planta además es apta para zonas de secano al no requerir cuidados ni riego adicional. Pero lo que aquí nos importa: Su hoja puede medir dos metros, con bordes espinosos y termina en aguda punta de varios centímetros, formando enormes rosetones de hasta cuatro metros de diámetro. Ni que decir tiene que solo una hilera de estas plantas ya era un obstáculo insalvable ante un ataque de infantería, que hubiera necesitado auxilio artillero o tiempo para talar y abrir brecha entre las pitas, y eso bajo el fuego de los defensores del recinto.

En el plano comentado, ese sistema de cierre en base a línea de pitas, también se ve con toda claridad a los bordes del camino hacia la población hermana de Los Barrios, y eso posiblemente porque los propietarios de las fincas que atravesaba, querían dejar muy clara la propiedad ante la posible ocupación urbana del borde en los caminos, como luego sucedió a gran escala durante la gran expansión de los años 40-50 en Algeciras.

B) Dentro del comentado recinto del fuerte de Santiago aparecen tres estructuras, formando un conjunto simétrico, con su eje exactamente en la citada puerta, lo cual nos hace pensar en un diseño bien planificado. De estos edificios, los laterales, estrechos, alargados y signados con la letra H, en la cartela figuran como “Barracones para efectos de artillería”. Lo más interesante es el edificio central, dividido en cinco dependencias también signadas con letras: M-Repuesto de Polvora, que parece pequeño, sin protección especial, demasiado cerca de la puerta y muy alejado de la batería, lo cual hace pensar en otro mejor acondicionado e inmediato a la misma. El representado en el plano podía ser subterráneo, con salida a esta dependencia del edificio; L y O-Repuesto de efectos de artillería, que parecen tener cierta capacidad; K-Cuerpo de guardia de la batería, también parece pequeño; P-Lugar común, o sea, el excusado; N-Cuarto del artillero, que da a entender que era uno de los responsables del destacamento.

Este camino de Almería, bordeado de pitas nos da una idea de cómo sería el que conducía a Los Barrios, representado en el mismo plano de 1799.

Hoy podemos afirmar que en 1799 aquella fortificación era una batería y no un verdadero fuerte, según los cánones de su época de creación, el siglo XVIII, pues la parte trasera no tenía la defensa de gola habitual en obras similares, dos hemi-baluartes flanqueando la entrada principal, sin que tengamos noticia de foso u otras obras como “camino cubierto”, defensa perimetral exterior, con parapeto, empalizada o glacis. Estos eran grandes terraplenes poco inclinados y extendidos ante las fortificaciones, casi tapándolas de la vista del enemigo, con escasa inclinación, formados por tierra con revestimiento de cal y arena al objeto de que no se erosionaran ni permitieran el crecimiento de vegetación, pero lo suficientemente blandos para que pudieran clavarse allí los proyectiles de artillería, en vez de golpear -y derruir- los muros de piedra.

Por lo tanto y en origen, con toda seguridad nuestro fuerte de Santiago, entraba en la categoría de batería, prácticamente abierta y mínimamente defendida por detrás, que podía tener parapeto y este perforado por troneras o cañoneras, o bien carecer de ellas, por lo que sería en este caso “a la barbeta”, sacrificando la protección de los artilleros, pero proporcionando gran amplitud al ángulo horizontal de tiro.

Así que puede deducirse de las fuentes gráficas y escritas que el emplazamiento estaba muy bien elegido, pues coronaba un acantilado a unos diez metros sobre el mar y aprovechaba un saliente, lo que permitía batir de costado y a un tiempo tanto el fondeadero de Algeciras como la pequeña ensenada donde se extendía la playa de los ladrillos hasta los acantilados de la punta de paredones. Por lo tanto, y en documentación gráfica ya del siglo XIX, vemos como se dispuso en el saliente una batería con cañoneras hacia el norte, y otra similar hacia el sur, unidas por un pequeño frente hacia el este. Al sur de esta instalación, el fuerte se prolongaba en una extensa batería a la barbeta, que daba al este. O sea, de tiro perpendicular a la línea de costa.

Una cerca de pitas era infranqueable para la infantería en un ataque directo y sin preparación.

La información gráfica aportada por el plano histórico objeto de estas entregas refleja la escasa atención puesta a fines del siglo XVIII en proteger la gola o retaguardia, pero en planos de mediados del XIX, vemos que la parte trasera del fuerte se cierra con un muro recto de escaso grosor y aspilleras para fusilería. Estas eran ventanas verticales muy estrechas hacia fuera, presentando mínima apertura ante los disparos enemigos, pero anchas al interior, a fin de permitir un ángulo horizontal de tiro relativamente amplio. En el centro de este frente estaba la puerta al recinto y en las dos esquinas de la pared, había sendas casamatas a modo de pequeños baluartes, con sus muros también aspillerados. Se puede considerar que ya se trata de un verdadero fuerte, aún sin el complejo aparato defensivo de un siglo antes.

En general, en el mapa comentado hay errores de escala, pues las estructuras militares, aparte de estar en apariencia muy separadas del fuerte, aparecen muy pequeñas en relación con el ancho de las calles. Esta gran distorsión puede deberse, más que a impericia del autor, a un deseo de economizar trabajo y medios, ya que el verdadero objetivo del plano es informar sobre donde se proyectaba construir el cuartel de presidiarios y dar una información sucinta y aproximada del entorno, más que representar con exactitud esa zona de Algeciras.

En la próxima entrega ampliaremos información sobre el citado edificio.

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