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La imagen comentada: plano de la llamada Banda del Río de Algeciras en 1736 (II)

Observatorio de La Trocha

El plano documenta el espacio del Realejo y el conflicto por la reconstrucción del puente sobre el río de la Miel

La llanura aluvial y el sistema defensivo configuran la evolución urbana de la Algeciras del siglo XVIII

La imagen comentada: plano de la llamada Banda del Río de Algeciras en 1736 (I)

Plano del Realejo, posterior huerta del ancla, con sus límites en el triángulo formado por tres vértices: 1) Puente, 2) puerta de Tarifa, posterior Hospital de la Caridad 3) Atalaya, actual Capilla de la Alameda.

- Doctor en historia, cronista oficial de Algeciras, presidente de la Asociación La Trocha y subdirector del Instituto de Estudios Campogibraltareños

Algeciras, 13 de febrero 2026 - 02:49

Dentro de Observatorio de la Trocha abrimos recientemente esta serie La imagen comentada dentro de la cual iremos estudiando una serie de planos, grabados, cuadros, fotografías, etc., de especial relevancia para la ciudad pues representan momentos históricos importantes para Algeciras o bien pueden aportar conocimientos sobre su historia y evolución urbana.

En nuestra entrega anterior explicábamos cómo en la Algeciras de 1736 un algecireño, Juan Simón Varela había ofrecido a la corona la restauración del puente sobre el río de la Miel, que estaba en el lugar del mucho más tarde conocido como Puente del Matadero. A cambio de ese servicio solicitaba la explotación agrícola de un espacio agrario conocido como El Realejo, comprendido entre la actual calle Alameda, la orilla del río, el camino entre la hoy desaparecida Puerta de Tarifa (entrada a la plaza de Juan de Lima) y las ruinas del puente que se pretendía reconstruir.

Pero este acuerdo aparentemente sencillo ocultaba aspectos oscuros y su esclarecimiento motivó un pleito generador de mucha documentación, custodiada en el Archivo General de Simancas. Formando parte de ese fondo documental, en la cartoteca histórica del citado archivo se conserva este notable documento, en la sección Mapas, Planos y Dibujos, con la signatura MPD, 56,069, bajo el título Plano y Perfiles de la Puente. Parte del terreno de Alxeziras y Billa Chica sitvada en el Rio de la Miel.

En la entrega anterior hablamos del pleito, en cuyos entresijos no quisimos entrar, al ser otro nuestro objetivo, pero indicamos a que publicaciones podía dirigirse el lector interesado, excelentes trabajos que han tratado el tema con bastante rigor. Empezaremos por recordar el espacio aquí tratado, conocido en el siglo XVIII como El Realejo, término sustituido con el tiempo por Huerta del Ancla, por ser navegable para embarcaciones ligeras ese tramo de río hasta casi el puente, más adelante llamado “del Matadero” y existir en la ribera derecha una carpintería de ribera o pequeño astillero artesanal.

El centro de ese espacio representado en el plano, está ocupado por la llanura aluvial de Algeciras, formada por los arrastres y sedimentos fluviales, que rellenan el antiguo estuario y se prolongan hasta desembocar en la bahía, en la antigua playa de la Marina. Ella fue el tradicional frente marítimo y mejor espacio costero para desembarcar en Algeciras a lo largo de los siglos, hasta la creación de un verdadero puerto en el siglo XX, que precisamente se inició allí.

Dentro del casco histórico, esa llanura, con sólo 3 metros de altura sobre el nivel del mar, es una franja comprendida entre la orilla del río y la zona de cuestas, que al oeste, se deben a las últimas estribaciones del cerro de San Isidro, y al este a las fuerte pendientes entre la plataforma de la plaza Alta con 15 metros de media sobre el nivel del mar y la citada llanura, a 3 metros, creándose una diferencia de 12 metros. Esa llanura es la zona baja del casco histórico y el Ayuntamiento la denomina con carácter general Barrio de la Caridad, en atención a que el edificio e institución más representativo de ese sector ciudadano era el hospital de la Santa Caridad, hoy Museo Municipal. Sobre esa denominación, su alcance y un atisbo de controversia creada por un amigo fallecido, trataremos en otra ocasión, siempre con el máximo respeto a la opinión ajena.

Foto aérea, en la cual 1 es el viaducto sobre el antiguo puente del Matadero, 2 el paso entre las plazas de Joaquín Ibáñez y Juan de Lima, antigua puerta de Tarifa, y 3, la Capilla del Santo Cristo de la Alameda, levantada sobre la importante torre en la esquina de dos tramos de muralla medieval, llamada “La Atalaya”. En base a la otra ilustración, es fácil reconocer el cauce soterrado del antiguo río, el arrecife y el tramo de murallas sobre el cual se levantó la acera oeste de la calle Alameda o Cayetano del Toro.

El Realejo, posterior Huerta del Ancla, venía a estar comprendido en un triángulo, cuyos vértices eran al sur, el puente sobre el río de la Miel, que estaba en ruinas y con pasarelas de madera en 1736, fecha de este plano, mientras que el ángulo norte correspondía a los restos de la medieval puerta de Tarifa, en la conexión entre las plazas de Juan de Lima y Joaquín Ibáñez. En el ángulo sur, estaba La Atalaya, estratégica torre en la esquina de dos sectores de muralla, que al converger en ángulo de 90º permitían controlar desde allí, aparte de las alturas de la Piñera y laderas de la actual Villa Vieja, toda la Vega Baja y la desembocadura del río de la Miel, al igual que su inmediato y derruido puente, el punto de menor distancia para conectar ambas villas. La atalaya, que se designa así en varios planos antiguos, coincide con la actual Capilla del Santo Cristo de la Alameda, que utilizó esa ruina medieval como segura cimentación en un punto muy inestable del río.

Aquel espacio tenía dos lados totalmente rectilíneos, el camino entre el puente y la puerta y entre ésta y la atalaya, un tramo de muralla que, al parecer, en 1736, pese a estar en ruinas, era difícil de atravesar, al menos a caballo. Pero uno de los lados del triángulo, el mayor, correspondía a la ribera del río, que forma un acentuado meandro entre la atalaya y el puente, por lo que este lado es curvo y convierte al realejo en espacio con marcada tendencia cuadrangular.

En cuanto al topónimo de ese espacio en la inmediata periferia de la Algeciras dieciochesca, El Realejo, es un término que dentro de la toponimia española puede tener dos interpretaciones, la primera de origen militar para designar, o más bien recordar, el lugar donde ha estado acampado un ejército, donde ha "montado sus reales" pudiendo en muchos casos tratarse del lugar de acampada de un rey, como es el caso de nuestro Realejo, del que se sabe que al menos fue campamento del rey Enrique IV en 1457. Pero la segunda acepción de la palabra también puede aplicarse aquí, pues “Realejo” viene a indicar que un terreno es de “propiedad de la corona”. Esto también ocurre en nuestro caso, pues en la anterior entrega de este trabajo, vimos como Juan Simón Varela se dirigió a Felipe V, como propietario del Realejo, para ofrecer la reparación del puente a cambio de poder explotar agrícolamente el espacio.

El topónimo pudo iniciarse en 1457, e incluso antes, manteniéndose durante los siglos XV, XVI, XVII, y parte del XVIII, para seguir vigente su memoria en 1736, o sea, 279 años, tras el largo periodo en el cual Algeciras estuvo en ruinas y era casi un desierto poblacional. Por lo tanto, dicho caso es todo un ejemplo en cuanto a transmisión de conceptos e ideas a lo largo del tiempo, pese a los precarios medios de transmisión propios de aquellas épocas.

Otros topónimos relacionados con la “propiedad de la corona” en la comarca, son por ejemplo, la extensa Huerta del Rey en Tarifa, ya desaparecida o el popular Pinar del Rey en San Roque. El caso de Tarifa es muy parecido al algecireño, pues se trata del mejor lugar para la agricultura y el asentamiento de la periferia tarifeña, siendo prueba de ello el que la ciudad, aun constreñida por el recinto medieval, afortunadamente conservado en su caso, se ha extendido a expensas de las huertas en dirección al Atlántico.

Del sanroqueño Pinar del Rey, un entrañable lugar de expansión para toda la comarca, se dice que se creó, como otros muchos en España, para proporcionar madera a la construcción naval militar, extremo que no hemos comprobado documentalmente. Desde luego, en época de la navegación a vela y la construcción naval en madera, la realización de un solo navío necesitaba la madera de un bosque, por lo tanto, durante el periodo de la ilustración y posteriormente, los gobiernos realizaron intensas plantaciones de árboles. Más tarde el metal sustituyó a la madera en la construcción naval, pero ahí quedaron los plantíos.

Arriba, perfil entre el puente y la Puerta de Tarifa, y abajo, vista en planta arrecife o camino empedrado entre el puente y la puerta, actual Avda. Gesto por la Paz.

Sin más preámbulos, iniciamos la relación de elementos del plano que tienen más interés para la evolución histórica del urbanismo algecireño, empezando por la banda alta del plano, el primero de los tres registros en que se divide:

Como ya hemos dicho, es un perfil del espacio entre el puente y la puerta de Tarifa, que consta, de izquierda a derecha, de una cartela o leyenda, con explicación de lo representado, por medio de letras. Viene a continuación una imagen del puente, este en perspectiva caballera haciendo constar la ruina conservada y el proyecto, pero esto será analizado más adelante.

Otro elemento de interés es el arrecife, término que hoy designa una estructura rocosa, tanto emergente como sumergida en el mar a poca profundidad, pero esa palabra se aplicaba en el pasado a los caminos empedrados o calzadas. En el perfil del plano comentado, esta vía se elevaba apreciablemente sobre el terreno circundante, que como el resto de la vega, era susceptible de inundarse, por lo que garantizaba la comunicación en seco, cómoda, directa y segura entre la puerta de Tarifa y el puente, por lo que pensamos que ese elemento de comunicación es contemporáneo a la citada puerta y por lo tanto de origen bajo medieval.

En la próxima entrega, continuaremos el tratamiento de este importante elemento, y trataremos de otros aspectos interesantes en el plano de 1736, como el acopio de materiales al pie del puente, el cortijo inmediato al citado camino, la Puerta de Tarifa en sí, el espacio libre intramuros, antecedente de la actual Plaza de Juan de Lima, con la entrada a la calle Tarifa y las casas “planificadas”, propiedad de un magnate local, Joseph López, o la acequia, de importancia vital, que regaba no solo las vegas sino las huertas intramuros… también propiedad de López, claro.

También trataremos de analizar un notable conjunto de arquitectura militar medieval, o sea, los tramos de foso, barbacana y murallas presentes en el sector, y en cuanto a calidad de los terrenos, distinguiremos las zonas fangosas inútiles para la agricultura, de las útiles para cultivos hortícolas, atravesadas por una posible cañada, cuidadosamente cercada y con su descansadero, la entrada del camino de la vega, actual Avenida de Agustín Bálsamo y la ronda del Secano.

Un notable elemento es un cementerio olvidado a orillas del río, donde se enterraban los fallecidos en el primer hospital militar, situado en la plaza baja. La torre de la atalaya, era un estratégico punto defensivo que no ha recibido hasta hoy suficiente atención. Frente a ella, se representa parte del sector noroeste en las murallas de la actual Villa, los restos de otro puente, que era la comunicación mejor y más rápida entre ambas villas, un camino-calle, vallado y con puertas, entre las huertas intramuros, las cercas entre las huertas de la vega, y más inmuebles, esta vez a orillas del río, propiedad, como no, del en esta zona de Algeciras, omnipresente Joseph López, que incluso tenía una calle a su nombre, la actual calle Teniente Riera, paralela tras la marina y que desemboca en la calle-plaza de la Pescadería.

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