Algeciras

Flamenquería clásica e inolvidable en la Palma de Plata de Algeciras

  • Tía Juana la del Pipa, Inés Bacán y Dolores Agujetas, homenajeadas en una noche en la que dejan su sello más personal de cante gitano-andaluz

  • Buen ambiente en el teatro Florida, que vive el prometedor regusto de El Lías y su grupo

Las tres cantaoras con sus 'palmas de plata', homenajeadas sobre las tablas del Florida, en Algeciras Las tres cantaoras con sus 'palmas de plata', homenajeadas sobre las tablas del Florida, en Algeciras

Las tres cantaoras con sus 'palmas de plata', homenajeadas sobre las tablas del Florida, en Algeciras / Jorge del Águila

Tía Juana la del Pipa, Inés Bacán y Dolores Agujetas figuran desde este viernes en el palmarés de la Palma de Plata Ciudad de Algeciras, exclusivamente reservado a quienes han construido a lo largo de sus vidas una sólida y sobresaliente trayectoria flamenca. Es un listado corto en cantidad -se han celebrado veintisiete ediciones de este galardón- y eso, a su vez, lo hace un espacio selecto y sagrado de esta música y toda la cultura que conlleva. 

Las tres cantaoras, emblemas vivos del cante gitano-andaluz donde los haya, han recibido la XXVII Palma de plata sobre las tablas del teatro municipal Florida de manos del alcalde de la ciudad, José Ignacio Landaluce, y el presidente de la Sociedad del Cante Grande de Algeciras, Carlos Vargas. 

Cabe imaginarse lo que es para ellas verse desde esta noche en esa relación de homenajeados que incluye a figuras de la talla de Fernanda y Bernarda de Utrera, Antonio Mairena, Manuel Torre, Don Antonio Chacón, Fernando Terremoto, Manolo Caracol, Manuel Moneo, Paco de Lucía, Chocolate, La Paquera de Jerez, Chano Lobato o Antonio El Chaqueta, por citar solo algunos nombres. 

Tía Juana la del Pipa canta en el teatro Florida de Algeciras. Tía Juana la del Pipa canta en el teatro Florida de Algeciras.

Tía Juana la del Pipa canta en el teatro Florida de Algeciras. / Jorge del Águila

Dolores Agujetas e Inés Bacán cantaron para abrir la noche flamenca justo antes de la ceremonia de entrega. El flamencólogo y crítico de este arte en las páginas del periódico El Mundo Manuel Martín condujo todo el acto, como viene haciendo en los últimos años, de forma magistral. Es un pozo sin fondo de sabiduría jonda. Y tiene en su cabeza información, datos y fechas para embelesar horas y horas. Un acto en el que se homenajea a tres históricas como Juana la del Pipa, Dolores Agujetas e Inés Bacán es, por tanto, una ocasión de oro para lucirse que en absoluto desaprovechó. 

Dolores Agujetas es una artista capaz de mezclar la solemnidad con esa fiesta en que se convierte Jerez de la Frontera cuando uno de sus flamencos se sube al tren irrefrenable de la bulería. Eso es lo que demostró fundamentalmente Dolores, la hija del mítico Manuel Agujetas.

Sin duda la llevaron en volandas tanto la guitarra –excelsa– de Diego Amaya como las palmas de Cantarote y el Macano, soniqueteros de lujo. Pero la naturalidad en el tránsito entre ese cante profundo y lleno de recovecos de tristeza que es la seguiriya, con la que abrió su intervención, a la bulería trepidante con la que la cerró forma parte de su marchamo de calidad más personal y propio.

Los fandangos los cantó con hondura, pero fue en el primero de los palos donde destapó el tarro de las esencias de la casa de los Agujetas, que jamás han temido las dificultades de expresar todo el dolor flamenco porque eso es algo natural y consustancial a su existencia en este planeta. El terrenal y el cantaor como expresión de su vivencia.

Martín Martín fue desgranando en sus apariciones todo cuanto hay que saber de las tres artistas, jerezanas aunque diferentes en sus estilos tanto La del Pipa como Agujetas, y más distinta aún si cabe por geografía y orígenes la lebrijana Inés Bacán, prima hermana de Juan Peña, Lebrijano, y dama gitana que representa un cante de los clásicos y cocido a fuego lento, pastueño. El que se cantaba en los patios de vecinos y en los cortijos andaluces tras las labores del campo con una pureza y una sencillez extraordinarias

Bacán es una intérprete, por tanto, de lo que ya no hay. Su cante es complejo para los aficionados más al sur de la provincia de Sevilla, porque es lo más alejado de la velocidad que puede escucharse. Pero es tan singular y extraño que la impresión es la misma que cuando se visita una pieza de museo que permanece ahí pero ya ha desaparecido de la realidad.

Inés Bacán acompañada por Antonio Moya a la guitarra Inés Bacán acompañada por Antonio Moya a la guitarra

Inés Bacán acompañada por Antonio Moya a la guitarra / Jorge del Águila

Dedicó su intervención al propio Manuel Martín quien, centrado en el flamenco como lleva toda su vida, recordó que llegó a conocer al padre de Inés, Bastián Bacán, “quien tenía una soleá que era un puñal por la forma en la que hería” .

Tras los cantes telúricos de Inés Bacán, sensacionalmente escoltada por la sonanta de Antonio Moya, llegó el momento protocolario de la entrega de las palmas de plata. Es un instante bonito y emotivo porque se juntan en él los más veteranos de la historia de la Sociedad del Cante Grande –titánicos luchadores por la esencia del flamenco y su cultura durante décadas– frente a símbolos de la pureza como las galardonadas de anoche. Subió un año más al escenario el que es uno de los mejores flamencólogos del último medio siglo, el malacitano-algecireño Luis Soler, que leyó un texto de su puño y letra. Junto a él, José Vargas, presidente de honoro de la entidad organizadora; el alcalde algecireño, la concejala de Cultura, Pilar Pintor; y el mencionado presidente Carlos Vargas.

Tía Juana la del Pipa, a la que tocó turno después justo del acto de entrega, es racialidad y fuerza y en Algeciras dejó una vez más su sello que la ha hecho inconfundible y única.

Imprevisible y llena de carácter, nunca firma dos recitales iguales porque el genio es su bandera. Así es uno de los buques insignias de un Jerez que, hoy por hoy, sigue siendo la catedral de este arte.

El Lías y su grupo flamenco cerraron otra de las citas que queda -los tópicos a veces están ahí porque son necesarios- en la historia del cante, el baile y el toque del Campo de GibraltarLarga vida a la Palma de Plata de la Sociedad del Cante Grande de Algeciras. 

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