tinet rubira. director de gestmusic

"Ellos son una piña, aunque no lo creamos. Mantuvieron el contacto"

  • Hoy concluye 'OT. El reencuentro', una idea de la productora para homenajear uno de sus grandes éxitos de manera más original e interesante para el espectador de hoy

Era el director de Operación Triunfo y ahora lo es de la productora que lo hizo, Gestmusic. Era inevitable, quince años después, un espacio como OT. El reencuentro. Tinet Rubira prueba con nuevos formato en su productora de entretenimiento más allá de las galas o concursos. Día cero, una serie documental donde convergen las historias de tres personas nacidas en el mismo día, forma parte de esa línea de la que ha surgido El reencuentro de la noche dominical de La 1 que hoy llega a su fin.

-Desde un primer momento se revolucionó el público con el homenaje a Operación Triunfo 1.

-Cuando planteé hacer un homenaje a OT no podíamos hacer otra gala porque siempre iba a ser peor que lo que fue. Por pura cuestión de presupuesto ¿Cómo recordamos un programa que fue más allá, que fue un fenómeno social, un programa que salió de la pantalla y pasó a la calle? Nadie había preguntado a los concursantes cómo lo vivieron. Eran gente anónima que estaba en casa, que pasó a una academia durante tres o cuatro meses y que se convirtieron en las principales celebridades de España. Nadie ha vivido algo así ¿Cómo vive alguien eso? Y lo más importante, han pasado quince años, por lo que puedes hablar en la distancia, sin el desasosiego de la inmediatez. Puedes verlo con menos dramatismo, con más autocrítica e incluso con humor.

-Sus documentales se caracterizan por buscar "la verdad"...

-Porque esa es la parte más importante: queríamos la verdad. La verdad de ellos. Tenía que surgir. Hemos dado la libertad para que ellos cuenten su verdad de lo que vivieron. No entramos a valorar ni a discutir, ni a poner malas caras... Es su historia y ellos debían contarla según lo que sienten.

-Un 'reality' sin interferencias.

-El programa son ellos: los concursantes, nadie más. Los únicos que les acompañaron fueron gente que estuvo dentro, con Manu Guix, Noemí Galera, Ángel Llácer o Nina, que es quien aparece hoy. Ellos crearon un mundo que era aquella academia. Ellos son una piña, aunque no lo creamos. Mantuvieron el contacto, han intentado verse. La gente ha leído en las imágenes más de lo que hay, como en los kremlinólogos, que veían más allá de lo que pasaba en la Unión Soviética. El gran encuentro Chenoa-Bisbal pensaban muchos que iba a ser la Tercera Guerra Mundial. ¿Nadie se ha parado a pensar que ambos son dos grandes profesionales, que se han encontrado muchas más veces, que han podido hablar de todo lo que vivieron? Ese reencuentro esperado ya se había producido. Lo tenían superado.

-¿Y cómo vivió usted OT hace quince años y el reencuentro?

-Yo no soy mitómano. Quince años después tengo que reconocer que fue uno de los grandes trabajos de mi vida. Diez años antes había hecho Plastic; a los diez, OT; y diez después, Tu cara me suena. Tengo un gran éxito cada diez años. Está bien.

-¿Pero cómo era ponerse al frente de un programa así?

-OT supuso dirigir un transatlántico, sin problemas de medios. Nunca pensaba lo que iba a ser. Yo trabajaba en lo que era un programa más. Lo difícil era trabajar en OT estando al margen de todo el ruido. Este país se había vuelto loco y nosotros no podíamos entrar en esa locura, teníamos que preparar la gala del siguiente lunes. Era muy complicado. Además, no hubo respiro entre OT 1 y OT 2, fue un trabajazo de dos años seguidos, sin respiro.

-Aquellos participantes demostraron en el primer programa de El reencuentro tener un vínculo especial con Noemí Galera.

-Noemí fue la responsable de crear ese grupo y de darle fuerza. Durante el programa yo no tenía trato con ellos. Yo debía tener la percepción de un espectador más, sin caer en quién era el mejor, en quién podía caer más simpático o no. Yo me he mantenido a distancia en todos los OT, durante el concurso. Después me he hecho amigos de los concursantes, pero durante el programa siempre he estado al margen.

-En El reencuentro y en otro de sus programas, Día cero, para #0, consigue que el personal hable con sinceridad ¿Cómo se consigue?

-Lo que más cuesta ante una cámara es ser natural. Eso se consigue en un clima de confianza, de tranquilidad, para que el concursante, el entrevistado, sea lo más real posible. Tenemos que borrarnos cualquier freno mental. Básicamente es transmitir comodidad. La gente lo cuenta de corazón y tal vez son asuntos que no lo han hablado en su vida. Eso surge cuando alguien está a gusto y no se ve atosigado. Cuando aflora la verdad, todo fluye. En televisión es mejor una verdad pequeñita que una mentira grande. Día cero es un programa de emociones, pero no busca la lágrima fácil.

-¿Cómo fue la selección de Día cero?

-Difícil, pero encontramos vidas anónimas muy emocionantes. Hablamos con un piloto que tuvo la sangre fría de estrellar su avión fuera de una zona habitada. Te encuentras historias así y te sobrecoges.

-¿Le habría gustado que un formato así se luciera en una cadena en abierto, generalista?

-Un programa así está donde tiene que estar, en #0. Lo podemos producir con el tiempo necesario. Sin tiempo hay programas que no se pueden hacer. Hay cosas que no se pueden hacer rápido, como Día cero. Es un privilegio. En televisión no se suele contar con tiempo para investigar, para seleccionar. En este programa hemos podido cuidarlo al detalle.

-¿Fue complicado hallar gente nacida en el mismo día que los famosos invitados?

-Para encontrar gente que naciera el mismo día la Ley de Protección de Datos lo pone difícil. Recurrimos a colegios profesionales, a asociaciones.

-Gestmusic también tiene en La 1 Hora punta, un magacín diario que no ha destacado.

-Hora punta está entrando en la dinámica de un programa diario, de pruebas: sigues con ensayo-error hasta que das con los elementos que funcionan y que acepta el público. Hasta ahora está teniendo unas cifras aceptables que permiten seguir creciendo. Por ahora no se le puede llamar fracaso. Hay margen de confianza.

-Javier Cárdenas ha sido centro de las críticas.

-La radio es muy distinta. Él tiene que encontrar su sitio y la audiencia, con él. La gente al final lo va a entender. Los programas diarios siempre tienen margen para enganchar al público, todo es cuestión de ir corrigiendo.

-En otro de sus programas, Tu cara me suena, ya no hacen faltan pruebas. En cada hornada de participantes va a más.

-Es cuestión de un buen casting, de encontrar gente con ganas de trabajar y de gustar, y de motivar a los propios concursantes. Ya veréis que David Guapo, que no ha brillado como debería, por ejemplo, va a mejorar mucho en las próximas semanas. En un programa así siempre es cuestión de sorprender, de crear situaciones de humor.

-¿Con cuál versión de otros países se quedaría?

-Me sorprende la versión china de Tu cara me suena. Allí funcionan de otra forma, todo es gigante, participan 24 concursantes. En Rusia siguen mucho nuestra mecánica, provocan un buen humor impensable, y también en Italia, donde quieren mucho al formato. Sin embargo en Francia no entendieron el programa. Es cuestión del carácter de cada país.

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