Viernes Santo · Santo Entierro

El Cristo Yacente roza la madrugada con su reencuentro con la Soledad

  • La cofradía del Santo Entierro desfila durante casi cuatro horas. El encuentro se produce a las doce y cuarto frente a la iglesia de la Palma

A las nueve de la noche empezó el balanceo sonoro en el campanario de la iglesia de Nuestra Señora de la Palma. Decenas de personas aguardaban a las puertas del templo mayor, muchas observaban desde diferentes puntos de la Plaza Alta mientras la emoción contenida se abría paso, el cielo y el calor daban tregua a la hermandad del Santo Entierro, que el año pasado pudo desfilar aunque de forma breve por las calles, tras dos años de ausencia por la lluvia.

Un nazareno, vela en mano, llamó a la puerta desde el exterior, dando paso así al inicio de la salida procesional del Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad. Las entrañas del templo deslumbraban ante los cientos de cirios encendidos. Los nazarenos, de negro, iban marcando el camino del cortejo, en el que estuvieron presentes el alcalde, José Ignacio Landaluce, con los concejales Diego González de la Torre, Patricia Cardoso, Segundo Ávila y Laura Ruiz; así como los ediles de la oposición Diego Sánchez Rull y Rocío Arrabal. Como marca el protocolo, los representantes municipales han desfilado bajo mazas revestidas de luto.

La luna empezó a ganarle al sol y las farolas se hicieron protagonistas. Marcaba el reloj de la Palma las 21:08 horas cuando rompió el silencio de los devotos el himno de España a cargo de la Agrupación Musical Amando Herrero de Algeciras, el Yacente ya aparecía entre su gente y los aplausos arropaban a los cargadores. Tres minutos apenas duró la salida para proceder a la primera levantá y arrancar el paso rodeando la Plaza Alta para tomar Radio Algeciras.

Los balcones y terrazas engalanadas de azul advertían la salida, en segundo lugar, de la Virgen de la Soledad. A las 21:20 horas se dejó mecer el palio envuelto en una nube de incienso para reencontrarse con la luna y el mar de devotos. Fueron dos minutos intensos en el que los costaleros dejaron constancia del sobre esfuerzo para sacar la majestuosa imagen del templo. Un suspiro popular selló ese arañazo tibio que en el dintel produjo el paso. Una anécdota que provocó grandes aplausos cuando la Virgen de la Soledad logró encarara ya su desfile procesional arropaba por la Amando Herrero.

Este año iba de estreno el Cristo Yacente, que a su paso le acompañó un tambor, engalanado con un paño de pureza bordado por Fuensanta Martín Bernal.

El recorrido se hizo sin problemas por parte del Santo Entierro, una cálida noche acompañó. Pasaba un cuarto de hora de la media noche cuando la Soledad apareció en un margen del templo, aguardando en el otro extremo el Cristo Yacente, ambos a la espera de su reencuentro. El palio mantenía su luminosidad y se mecen ambas imágenes mientras la música desgarra con fuerza el sentimiento. a las doce y media de la noche empezó una saeta a bordear la recogida. A las 0:33 el Yacente ya se arropó en el templo, mientras la Soledad, aguardó con sus fieles diez minutos más.

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