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Los elogios de Chaves a Zapatero eclipsan la arenga de Felipe al PSOE

  • El expresidente de la Junta destaca la "valentía" y la apuesta por las leyes sociales del aún responsable del Gobierno. González y Griñán animan a los andaluces "a resistir una vez más la ola de la derecha"

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El expresidente de la Junta de Andalucía y número uno de la lista de PSOE por Cádiz al Congreso de los Diputados, Manuel Chaves, eligió el mitin de ayer en la capital gaditana para hacer un elogio encendido de la gestión desarrollada por el aún presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Esta defensa a ultranza del político leonés eclipsó a quien estaba llamado a ser la estrella del acto, Felipe González, quien, con la colaboración de José Antonio Griñán, lanzó una arenga a la militancia socialista animándola a movilizarse de aquí a las elecciones del 20-N  “para frenar una vez más la ola de la derecha”.

Porque era algo imprevisto y también porque no viene siendo habitual en lo que va transcurrido de la presente campaña electoral, la noticia no estuvo en la reaparición de Felipe González en un mitin en Cádiz casi 16 años después, sino en las palabras que Chaves dedicó a Rodríguez Zapatero. “Elijo este acto de hoy en Cádiz para pedir públicamente un reconocimiento para un presidente que ha sido valiente porque ha tomado las medidas que había que tomar para evitar que España fuera intervenida, que es lo que deseaba el PP”, afirmó el actual vicepresidente segundo del Gobierno español.

Ante la ovación del público presente, Chaves recordó algunas de las medidas aprobadas por el Ejecutivo de Zapatero desde 2004 hasta la fecha, entre las que citó la salida de las tropas españolas de Iraq y el reciente final de ETA pero también leyes de marcado carácter social como la nueva ley del aborto, la de matrimonios homosexuales, la de dependencia, la de igualdad, así como el nuevo permiso de paternidad o la renta básica de emancipación. “La historia y el paso del tiempo valorarán a Rodríguez Zapatero como un gran presidente de España”, sentenció.

Demostró el cabeza de lista del PSOE de Cádiz al Congreso que vive una segunda juventud. Sabedor de que jugaba en casa –desde 1977 ha concurrido a todas las elecciones generales o andaluzas por esta provincia– Chaves subió varios grados sus discursos de los últimos días para hacer ver los riesgos que, a su juicio, correría el actual estado del bienestar en el caso de que el PP llegara a la Presidencia del Gobierno. Así, dijo que el PSOE “no dará un paso atrás en defensa del sistema público de salud” y contrapuso este principio  con la gestión del Partido Popular “que no sólo ha mantenido los altos cargos, los asesores y los coches oficiales allá donde gobierna, sino que está despidiendo a profesores, cerrando quirófanos y suprimiendo la gratuidad de los libros de texto. ¿Por qué? Pues porque la derecha considera que el gasto social es excesivo e improductivo y que esa es la causa de la crisis”.

El acto que el PSOE celebró ayer en el Palacio de Congresos de la capital gaditana –el más importante que hará este partido en la provincia en esta campaña junto al mitin que Rubalcaba tiene previsto dar en Jerez el próximo día 18– tuvo mucho de arenga a la militancia y de advertencia a los riesgos que corren las políticas sociales de gobernar el PP. Pero hubo también muchas miradas al pasado, a  los avances que, en opinión de los dirigentes socialistas, han experimentado Andalucía y España gracias al PSOE.

Y muchas de esas miradas atrás vinieron de la mano de Felipe González, que se reencontraba ayer con la militancia socialista de Cádiz casi dos décadas después. “No me molesta que los del PP digan que represento el pasado porque el PSOE ha gobernado este país 21 de los 29 últimos años y ha sido el partido que ha propiciado el mayor cambio histórico que ha habido en España en los tres últimos siglos”, recalcó orgulloso el expresidente del Gobierno. Y apostilló: “Si este país logró modernizarse fue porque había un pedigüeño de mierda que se pasó mucho tiempo buscando por Europa fondos estructurales”.

Felipe González dirigió una arenga en condiciones a la militancia socialista, a la que advirtió de los tres riesgos que considera que corre el PSOE en las elecciones generales del próximo 20-N: “Uno de esos riesgos es evidentemente la derecha, otro es la abstención y otro es que el voto progresista se reparta entre esos otros partidos que dicen que quieren tener la llave pero que cuando la tienen curiosamente sólo la utilizan para abrirle la puerta a la derecha y para cerrársela a la izquierda”.

Aunque en un tono mucho más pausado –demasiado quizás–, también hubo un toque de atención a la militancia por parte de José Antonio Griñán, presidente de la Junta y secretario general del PSOE-A. “El poder de los conservadores empieza a ser asfixiante. Cada vez mandan más en Europa, en los ayuntamientos, en las comunidades autónomos, a excepción de la nuestra, y ahora quieren también llegar al Gobierno. Pues yo apelo a la fuerza del sur, al espíritu de resistencia de esta tierra, que es cuna de libertades, para mantener viva la llave del futuro y para frenar una vez más a la derecha, como ya hemos hecho otras veces”, inquirió.

Y para que las encuestas –que están siendo muy negativas a los intereses del PSOE– no rebajen el ánimo de la militancia, Griñán mostró la primera página de un periódico de 1996 en el que se aventuraba la derrota del Partido Socialista en las elecciones andaluzas de aquel año “pero al final derrotamos al PP por 11,5 puntos de diferencia”.

Por su parte, el secretario general del PSOE y de Cádiz y candidato al Congreso, Francisco González Cabaña, echó mano a su ironía de siempre para ridiculizar a los candidatos y líderes del PP, aunque también apeló a una subida del ánimo general de los socialistas “porque tenemos que conjurarnos para ganar estas elecciones y dar seguridad a los más débiles”.   

Palabras como libertad, bienestar o igualdad de oportunidades fueron denominadores comunes en las intervenciones de los oradores socialistas, que no escatimaron críticas contra sus principales adversarios políticos, entre los que se llevaron la palma Javier Arenas, José María Aznar y, sobre todo, Mariano Rajoy.

Un día después del debate mantenido entre los candidatos del PP y del PSOE a la Presidencia del Gobierno, los intervinientes en el acto socialista de ayer quisieron situar al líder del Partido Popular como un líder sin carisma, que desconoce la realidad de este país y que no quiere mostrar en público lo que el PSOE entiende que es su “agenda oculta”. “Yo no puedo decir que Rajoy sea mala persona porque no tiene temperamento ni siquiera para eso. Lo que sí puedo decir es que ha pasado por cinco ministerios y no ha hecho nada en ninguno de esos”, aseveró por ejemplo Felipe González, quien lo comparó con Alfredo Pérez Rubalcaba, “que amplió la educación obligatoria hasta los 16 años y que en Interior ha logrado que las muertes en carretera se reduzcan a la mitad en España y, sobre todo, que ha conseguido el final de ETA”.

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