Alto y claro
José Antonio Carrizosa
Una película de nazis en el telediario
Ni en los peores delirios distópicos podría uno imaginar que ochenta años después de la segunda Guerra Mundial iba a ver una película de nazis en los telediarios de 2026. Y que esa vuelta de los de la cruz gamada se iba a producir en Estados Unidos, la potencia que en los años cuarenta sacrificó la vida de decenas de miles de jóvenes para que Europa se sacudiera la pesadilla totalitaria que la ahogó en un mar de sangre y de injusticia. Lo que estamos viendo hoy en las calles de Mineápolis y en otras ciudades del país que gobierna Donald Trump nos retrotrae inevitablemente a los viejos documentales que narraban La noche de los cristales rotos o la persecución y humillación pública de los judíos en el gueto de Varsovia. Por no hablar de las imágenes terribles de las deportaciones masivas en atestados e insalubres vagones de mercancías.
La actuación de la policía migratoria impulsada por Trump es lo más parecido que se ha podido ver en muchos años a las razias de las milicias nazis de las SA o a los métodos habituales de la Gestapo. El ICE, siglas inglés de la policía de fronteras y aduanas, ha logrado imponer el imperio del terror allí donde ha sido desplegada. Su crueldad, su matonismo y su facilidad para acribillar a tiros a quien se le ponga por delante ha llegado a tales extremos que parece que el propio Trump ha tenido que empezar a recular. Se podrá decir que cosas todavía peores se han visto en otros sitios. Sí, en Corea del Norte, en Camboya o en Irán. Pero lo grave de lo que ahora ocurre es que pasa en las calles de los Estados Unidos, país que era referente de los valores occidentales. Precisamente de la forma de entender la sociedad que durante las ocho últimas décadas ha configurado una forma de vivir en libertad y en plenitud de derechos.
La deriva autoritaria que vive Estados Unidos es una de las señales más alarmantes de un mundo que parece encaminarse hacia el abismo. El trato a los inmigrantes por el mero hecho de ser de otro color o hablar otro idioma, el español de forma muy significada, revela una pulsión autoritaria que se refleja también en otros aspectos de la política que está imprimiendo Washington, tanto en el interior del país como en sus relaciones con el exterior. Da miedo.
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