Estrechamente
Margarita García Díaz
Vencedores
Mi anterior tribuna del pasado 19 de enero se titulaba Mejor hachís que petaqueo. Sin embargo, poco después, este periódico, siempre a la vanguardia de la noticia -chapó señor Chaparro y su equipo de periodistas-, daba cuenta de, al menos, tres sentencias absolutorias en materia de blanqueo de capitales. Dos, dictadas en el mes de octubre –días 2 y 22- del año pasado, por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía Ceuta y Melilla. Tales absoluciones venían a revocar sendas condenas anteriores dictadas por la Audiencia Provincial de Cádiz, sección de Algeciras, y la tercera dictada por la A.P. Huelva que se limitó a ratificar la absolución.
Debe quedar claro –por si alguien tiene duda- que yo sostengo que el tráfico de drogas es delito. Sobre el petaqueo, según la legislación vigente, tengo mis dudas. Y no solo yo, sino otros ilustres juristas con más solvencia y autoridad jurídica que quien suscribe. Igual me ocurre con el contrabando de tabaco, en el que al Estado no le importa la salud pública (como sí le importa en el tráfico de sustancias tóxicas, psicotrópicas y estupefacientes), sino lo que le interesa es que quien meta tabaco en territorio nacional procedente del extranjero pase por la caja de la Agencia Tributaria. Aunque aliente –hipócritamente- a la ciudadanía para que no fume con campañas publicitarias impactantes.
Dicho lo cual debo rectificarme a mí mismo: ya no solo sostengo que desde el punto de vista estrictamente penológico es mejor traficar con hachís que petaquear o contrabandear, que, como ya demostré, está más castigado que traficar con hachís. Ahora es que, a la vista de esas tres sentencias, parece que blanquear capitales es mejor negocio que dedicarse a traer hachís o tabaco (en cuantía de más de 15.000 euros): si lo haces bien (blanquear sin que te “pillen”), no es que te pongan una pena risible, es que ni te condenan.
Dice el TSJCyL que si no hay prueba de que los pagos en efectivo de una embarcación, un coche, un quad, aunque se paguen en efectivo esas adquisiciones, aunque se ignore la procedencia de ese efectivo, aunque sea dinero negro nada más (añado yo y nada menos) y se sospeche, solo eso, se tengan dudas sobre si procede del narcotráfico o de otra actividad delictiva, se debe dictar sentencia absolutoria.
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