Diafragma 2.8
Paco Guerrero
De lugares
Como ocurre en la frontera de Portugal y España, entre las provincias de Cádiz y de Málaga también hay una raya, de Ubrique a Jubrique y de Jimena a Jimera, un territorio ajeno a las divisiones administrativas que legisló Javier de Burgos en 1833, y de ahí que los vecinos desalojados de Grazalema hayan encontrado su refugio en Ronda, donde muchos de ellos habían estudiado, recibido atención médica y trabajado. El actual alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, ofició muchos años en la ciudad del tajo. Pedro Pérez Clotet, poeta de la Generación del 27, aunque olvidado durante décadas por su filiación franquista, nació en Villaluenga del Rosario y vivió el final de su vida en Ronda, y la vieja y gloriosa caja de ahorros de esta ciudad fue fundada por un grazalemeño, Juan de la Rosa.
En la parte malagueña de esta comarca montañosa se esconde la presa abandonada de Montejaque, también conocida de modo premonitorio como la del Hundidero, que debió llenarse con aguas procedentes del río Campobuche, un arroyo que nace en los Navazos, en Villaluenga, y en la renacida sima de la Olla, una suerte de géiser grazalemeño que vive su apogeo estos días de ríos atmosféricos. Debió llenarse, decimos, y no se llenó, porque a principios del siglo XX, cuando Sevillana de Electricidad mandó construir la presa, se ignoró la naturaleza kárstica de la vaguada y se obvió el laberinto subterráneo que terminaron por arruinar el proyecto encargado al ingeniero suizo Henri Edwuard Gruner. La tierra se tragó el agua.
La presa fue una maravilla de los ingenios, un derroche de la técnica, sus resortes de seguridad fueron pioneros, pero se sostenía sobre pies de barro, y tan pronto llovió como sus aguas se filtraron entre las rocas camino de la Cueva del Gato, que es uno de los ombligos de esta serranía que aprieta el espacio entre Zahara y Ronda, la misma que estudió uno de los geólogos primigenios de esta ciencia en España, el gaditano José Macpherson y Hemas, discípulo del abuelo de los Machado, y su sucesor, el portuense de adopción Juan Gavala, el hombre que levantó el primer mapa geológico de la provincia.
Las borrascas han logrado llenar esta vez la presa de Montejaque. A pesar de que su suelo es como un colador, ha sido tal el caudal que el embalse renacido ha almacenado algo más de 30 hectómetros cúbicos. La ignorancia supina de aquellos ingenieros sobre la geología –el caso se estudia en las escuelas de ingeniería– nos sirve para arrojar luz ahora sobre la grandeza de las oscuras entrañas de nuestras sierras.
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