En mi butaca
Paloma Fernández Gomá
No vale todo
Feijóo demuestra en sus repuestas que conoce bien la situación y sabe de memoria las cifras que de verdad importan: las relacionadas con el mundo de la inmigración, las dificultades para emprender construcción de viviendas con una burocracia que bloquea y no fija plazos, cómo es la situación real y cómo se venden falacias, qué es palabrería y de qué manera se puede abordar el problema con realismo.
Vox. Ahí es muy claro: acuerdos puntuales sí, coaliciones no. Pero, para que no le pillen en un renuncio, asume que puede verse obligado a variar esa posición, ese planteamiento, si cambian las circunstancias actuales. No entiende que un partido sin experiencia, que no ha gobernado en ninguna institución y es el tercero en número de votos, presente tantas exigencias a quienes cuentan con el respaldo mayoritario de los votos y larga trayectoria de gobierno. Y de Vox a la inmigración: legalizar y nacionalizar sí, porque necesitamos a los inmigrantes. Pero con el necesario control en el proceso de regularización y los requisitos que exige cualquier gobierno, empezando por los europeos presididos por dirigentes socialdemócratas.
Hacía mucho tiempo que Feijóo no se pronunciaba tan claro. Ha aprovechado la ocasión para cambiar de estrategia: no se ha centrado en las arremetidas contra Pedro Sánchez. Esta vez se ha centrado más en explicar cómo está el PP, y qué respuestas tiene, si llega a La Moncloa, para superar los trances difíciles que hoy afrontan los españoles. Transmite que está harto de que le acusen de ser tibio, de aliarse con la ultraderecha, de no definirse y de no conocer los asuntos que debe abordar un gobernante. Podrá gustar o no, pero tiene proyecto.
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