La izquierda de la izquierda: qué lío

19 de febrero 2026 - 03:09

Decía en tiempos Pepe Caballos, una de las mejores cabezas del socialismo andaluz y uno de sus diputados más incisivos y brillantes, que el día que llegara la revolución los comunistas no se enterarían: les iba a pillar reunidos. Y peleándose entre ellos, naturalmente. Abundaba hace unos días en una idea parecida Antonio Muñoz Molina en un artículo en el que evocaba una imagen que será familiar para todos los que tengan la edad suficiente: en los primeros meses de 1976, con el franquismo a medio enterrar y con las cárceles todavía llenas de presos políticos, las paredes de la Universidad de Granada estaban tapizadas de carteles de toda una constelación de grupos de extrema izquierda llenos de hoces, martillos y estrellas rojas en los que los trotskista criticaban a los chinos, los chinos a los marxistas-leninistas de obediencia albanesa y todos a la vez expresaban su repulsión por el revisionismo de los comunistas ortodoxos.

Por algunos sitios parece que no pasaran las décadas. La izquierda de la izquierda es uno de ellos. Ahí siguen con sus divisiones internas, sus odios africanos y cada vez más divorciados de una realidad social que hace mucho tiempo que desconectó de ellos. Ahora resulta que un separatista catalán que lo único que quería era salir de España se presenta como el gran defensor de los obreros andaluces o madrileños y se convierte en el muñidor de la unidad de esa izquierda tan radical como residual. El movimiento de Gabriel Rufián ha servido al menos para constatar la enorme marimorena que existe en ese espacio, que es la expresión que más les gusta.

De modo que ni los que por obligación profesional tenemos la obligación de seguir de cerca la política podríamos asegurar ahora si Rufián y Antonio Maíllo son aliados o rivales. Si Maíllo compite con Yolanda Díaz e incluso si los de Yolanda ya han dejado de serlo. Tampoco sería fácil determinar si los pocos que quedan en Podemos están por meter palos en la rueda o si se apuntan a lo que salga. Y si de lo nacional pasamos a lo regional, ahí la cuestión adquiere dificultades añadidas: hay que saber distinguir y no confundir Por Andalucía, que parece ser lo mismo o algo parecido a Izquierda Unida, con Adelante Andalucía, que sería la marca de Podemos. Aunque puede ser lo contrario. Hace falta un mapa pero no está dibujado. El lío es mayúsculo y los resultados electorales, ya verán, irán en consonancia con ese monumental follón. Como siempre.

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