Meteo
Llega un tren de borrascas al Campo de Gibraltar

El incombustible Manolo García llena en La Línea con la gira de 'Drapaires Poligoneros', su décimo disco en solitario

El artista colma de buena música el Palacio de Congresos con la gira de Drapaires Poligoneros, su décimo disco en solitario

Fotos del concierto de Manolo García en La Línea

Fotos del concierto de Manolo García en La Línea / Andrés Carrasco

La noche en La Línea tenía algo de reencuentro y algo de celebración colectiva. Manolo García regresaba al Campo de Gibraltar con la gira de Drapaires Poligoneros, su décimo disco en solitario, y el Palacio de Congresos se llenó de un público heterogéneo, fiel y expectante, dispuesto a dejarse llevar por la voz de un artista que forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones.

Desde los primeros compases quedó claro que no se trataba solo de un concierto, sino de un viaje. García apareció sobrio, cercano, con esa mezcla de timidez y carisma que lo define, y desgranó ante el público su más reciente trabajo discográfico. La banda sonó compacta, elegante, al servicio de unas melodías que nunca buscan el artificio, sino la emoción directa.

El repertorio alternó estos temas recientes con clásicos incontestables. Cada canción parecía activar un recuerdo distinto: veranos pasados, carreteras secundarias, amores imperfectos. No hubo nostalgia triste, sino una alegría serena, consciente de lo vivido y de lo que permanece.

Manolo García se mostró especialmente comunicativo, agradecido con La Línea, lanzando reflexiones breves, poéticas, a medio camino entre la ironía y la ternura entre canción y canción. Habló de la vida sencilla, del paso del tiempo, de la belleza de lo cotidiano, y el público escuchó en silencio, como quien atiende a un viejo amigo.

El tramo final fue un crescendo emocional. Las luces, cálidas y precisas, acompañaron un cierre vibrante en el que nadie permaneció sentado. Palmas, coros y sonrisas compartidas sellaron una noche que dejó la sensación de haber asistido a algo honesto y necesario.

La gira Drapaires Poligoneros pasó por La Línea reafirmando que Manolo García no solo sigue en forma, sino que continúa siendo un refugio musical. Un concierto sin alardes, pero lleno de verdad, que recordó que algunas canciones no envejecen: simplemente nos acompañan.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último