El histórico Tratado de Gibraltar: la UE y Reino Unido buscan una nueva cooperación pero dejan frentes abiertos

Europa Sur adelanta en exclusiva el contenido del texto final, que se hará público el jueves y plantea desafíos legales y la posibilidad de acuerdos complementarios

España y Gibraltar cooperarán en la identificación de los contrabandistas y limitan la diferencia de precios del tabaco

El monumento al trabajador transfroterizo y, al fondo, el Peñón.
El monumento al trabajador transfroterizo y, al fondo, el Peñón. / Erasmo Fenoy

En un paso histórico hacia la cooperación regional, el Tratado de Gibraltar supone un esfuerzo de buena voluntad que, sin embargo, deja varios frentes abiertos, algunas dudas legales y la posibilidad de alcanzar acuerdos complementarios que lleguen a donde el texto principal no alcanza. Así se desprende de la lectura del documento final, al que ha tenido acceso Europa Sur, que Bruselas y Londres prevén hacer público este jueves.

Se trata de un tratado profundo y complejo, que afecta a materias muy variadas a lo largo de 336 artículos que se refieren a una larga de lista de acuerdos y legislaciones previas y que, a menos de dos meses de su entrada en vigor, exige a Reino Unido a comenzar el proceso de adaptación de algunas normativas de aplicación en Gibraltar a los estándares de la Unión Europea. Que, en el fondo, de eso se trata.

El tratado llega casi cuatro años y medio después de que la Comisión Europea (CE) recibiera autorización del Consejo para entablar negociaciones formales sobre Gibraltar, y a punto de cumplirse una década desde que el Peñón decidiera apuntarse al Brexit, en contra de la voluntad expresada en las urnas por sus ciudadanos.

Aunque deja nula capacidad de intervención de los Estados miembros, los expertos consultados por este periódico consideran que invade competencias exclusivas (y también compartidas) de todos ellos, por lo que debería ser la de un tratado mixto, donde intervienen los órganos pertinentes de la UE y los órganos constitucionales competentes de cada país. Es decir, que en teoría debería ser aprobado por los 27 parlamentos europeos, además del británico y el gibraltareño, lo que pondría en riesgo una pronta ratificación. De momento es imposible adivinar si alguno de los Estados miembros lo impugnara, lo que forzaría al Tribunal de Justicia a pronunciarse sobre su naturaleza jurídica.

El preámbulo subraya la importancia de eliminar barreras físicas al movimiento de personas y mercancías, al tiempo que mantiene la integridad del espacio Schengen y del mercado único europeo. Asimismo, contempla algunas medidas de seguridad conjuntas, cooperación judicial y fiscal, así como un compromiso firme contra el blanqueo de capitales, la financiación del terrorismo y la evasión fiscal.

El acuerdo también regula aspectos estratégicos de la vida cotidiana de los ciudadanos, incluyendo los derechos de los trabajadores transfronterizos y sus familias, el funcionamiento del aeropuerto gibraltareño, así como el transporte por carretera de pasajeros y mercancías entre Gibraltar, España y el Reino Unido.

Además, se prevé un mecanismo financiero destinado a promover la cohesión entre Gibraltar y la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, asegurando que la cooperación económica y social se desarrolle en condiciones de igualdad y sostenibilidad.

Las partes reconocen que este tratado puede complementarse con otros acuerdos, fortaleciendo así la base jurídica de sus relaciones bilaterales y fomentando una relación estrecha y constructiva que beneficie tanto a Gibraltar como a la comarca que supone su principal puerta de entrada y de salida de la Unión Europea.

Con este acuerdo, la Unión Europea y el Reino Unido reafirman además su compromiso con la cooperación internacional para enfrentar desafíos globales como el cambio climático, la proliferación de armas de destrucción masiva y la seguridad nuclear civil, al tiempo que establecen un modelo de gobernanza y solución de conflictos para garantizar su implementación efectiva.

Una curiosa vista de Gibraltar y su aeropuerto desde La Línea.
Una curiosa vista de Gibraltar y su aeropuerto desde La Línea. / Erasmo Fenoy

Medio Ambiente

El capítulo medioambiental del Tratado de Gibraltar apenas aborda cuestiones polémicas como rellenos, fondeos, búnkering o vertidos, pero obliga a Gibraltar a implantar un sistema de precios del carbono equivalente al de la UE para evitar desventajas competitivas y fugas de emisiones, con impacto directo en la competencia portuaria con Puerto de Algeciras.

El acuerdo exige niveles de protección ambiental equivalentes, la aplicación de un mecanismo similar al ETS europeo —incluidos los vuelos con el Espacio Económico Europeo y el Reino Unido— y revisiones periódicas desde 2030. Además, reafirma el cumplimiento de principios y tratados internacionales, el enfoque preventivo y el principio de “quien contamina paga”.

Controles fronterizos

El Tratado de Gibraltar prevé que el puerto y el aeropuerto del Peñón funcionen como fronteras exteriores del espacio Schengen tras la supresión de la Verja. Los controles de pasaportes y visados serán ejercidos conjuntamente por España y el Reino Unido (en lo relativo a Gibraltar), conforme a la normativa de la UE y la legislación gibraltareña.

Los controles se realizarán en ambos puntos, aunque podrían centralizarse en el aeropuerto —trasladando allí a los pasajeros del puerto— para evitar la presencia visible de policías españoles en el Peñón. En el aeropuerto, además, los controles podrían ubicarse en suelo de La Línea de la Concepción si se amplía la terminal.

Las entradas serán controladas primero por Gibraltar/Reino Unido y luego por España; las salidas, a la inversa. El acuerdo permitirá la libre circulación sin controles internos con los países Schengen. Los ciudadanos de la UE podrán permanecer en Gibraltar 90 días por semestre y los residentes gibraltareños otros 90 días en la UE; además, estos últimos podrán computar ese periodo por separado en cada país, lo que ampliaría notablemente su tiempo de estancia en Europa.

Militares exentos

El Tratado de Gibraltar establece que los militares del Reino Unido no residentes en el Peñón y las fuerzas visitantes —como las de Estados Unidos— estarán exentos de controles Schengen, pasaportes y visados, sin que ello les otorgue derecho de residencia. Solo deberán presentar identificación militar y órdenes de desplazamiento, mientras el Reino Unido informará a España sobre su llegada y armamento. Estas facilidades también se aplican a sus familiares.

El material militar destinado al uso oficial quedará exento de aranceles si entra bajo admisión temporal, aunque estará sujeto a controles específicos. La transferencia de equipos, armas y tecnología militar o de doble uso requerirá autorización previa de España y un sistema estricto de supervisión y seguimiento, con el fin de garantizar seguridad, transparencia y control internacional en un enclave estratégico como Gibraltar.

Aeropuerto

El Tratado de Gibraltar incorpora un capítulo de aviación que prevé la creación de una empresa conjunta hispano-británica para supervisar la gestión del aeropuerto de Gibraltar, con el objetivo de garantizar seguridad, eficiencia y cooperación transfronteriza. Esta entidad, con sede en un Estado de la UE distinto de España, adjudicará mediante licitación la gestión operativa del aeropuerto y estará supervisada por un comité especializado que velará por el cumplimiento de las normas internacionales y la coordinación en seguridad aérea.

El acuerdo regula además los derechos de tráfico aéreo, permitiendo vuelos entre Gibraltar, la UE y el Reino Unido solo por aerolíneas autorizadas, así como sobrevuelo y escalas técnicas.

En transporte terrestre, se permite el movimiento de mercancías entre Gibraltar y la zona fronteriza de la UE con requisitos profesionales y técnicos específicos, junto con exenciones fiscales y aduaneras para vehículos, combustible y equipos. También se facilita la cooperación sanitaria: ambulancias de Gibraltar y de la UE podrán operar a ambos lados de la frontera para garantizar atención urgente. Un comité económico-comercial supervisará la aplicación del sistema y resolverá posibles discrepancias.

Contrabando

El Tratado de Gibraltar permitirá a los trabajadores transfronterizos introducir pequeñas cantidades de tabaco sin impuestos (hasta 80 cigarrillos u otras cantidades equivalentes) y obligará a Gibraltar a implantar un sistema de trazabilidad equivalente al de la UE para combatir el contrabando, con intercambio rápido de información y cooperación para identificar responsables y recuperar deudas.

El acuerdo exige advertencias sanitarias gráficas, prohíbe el tabaco oral y las ventas a distancia, y obliga a destruir productos ilícitos. También establece un amplio sistema de intercambio de datos sobre producción, comercio, precios e incautaciones para reforzar la lucha contra el fraude.

Además, fija una fiscalidad mínima del tabaco para reducir diferencias de precios y distorsiones del mercado, con impuestos específicos para cigarrillos y otros productos y aplicación uniforme por categorías.

Unión Aduanera

El Tratado de Gibraltar crea una unión aduanera entre la UE y el Reino Unido para Gibraltar, separada del territorio británico, que permite la libre circulación de mercancías producidas o importadas legalmente, sin aranceles ni impuestos discriminatorios.

Se suprimen barreras físicas en el tránsito terrestre, aunque se mantienen controles y un sistema electrónico de seguimiento (NCTS) para importaciones, exportaciones y liquidación de impuestos. España gestionará los principales puestos aduaneros y se aplicarán aranceles preferenciales del acuerdo UE-Reino Unido.

Gibraltar seguirá siendo considerado territorio tercero hasta que el Consejo de Cooperación decida lo contrario, con procedimientos específicos en puerto y aeropuerto. Se establecen normas fiscales transitorias, salvaguardias frente a distorsiones comerciales y un refuerzo de la cooperación aduanera y fiscal para prevenir fraude y contrabando, con excepciones por seguridad, salud o patrimonio.

Cooperación policial

El Tratado de Gibraltar establece un marco de cooperación judicial y policial entre la UE y el Reino Unido, centrado en crimen organizado, blanqueo de capitales, financiación del terrorismo y delitos transfronterizos. Incluye asistencia mutua, intercambio de información sobre personas y objetos, coordinación policial conjunta en Gibraltar y la zona fronteriza, y ejecución de sanciones penales.

Se prevé la participación de Europol y Eurojust para facilitar el intercambio de datos, informes estratégicos, métodos de prevención y apoyo en investigaciones, junto con la creación de agentes, fiscales y magistrados de enlace. También permitirá acceder a registros de antecedentes penales para mejorar la persecución de delitos y la prevención de riesgos en la región.

Trabajadores transfronterizos

El proyecto de Tratado de Gibraltar entre la UE y el Reino Unido dedica un capítulo a los trabajadores transfronterizos, unos 15.000 que viven en España y trabajan en Gibraltar y unos pocos en sentido inverso. El acuerdo busca eliminar barreras a la circulación entre Gibraltar y el espacio Schengen, garantizando controles adecuados. Establece cooperación entre España y Gibraltar para proteger los derechos de estos trabajadores y de sus familias, incluyendo coordinación de seguridad social. Reconoce su derecho a no ser discriminados por nacionalidad en empleo, salario y condiciones laborales, igualdad de trato en despidos o reincorporación, acceso a ventajas sociales y fiscales (excepto vivienda), afiliación y participación sindical, y acceso a formación profesional.

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