Gibraltar

La Eurocámara deja en el aire el sistema de paso por la Verja después del Brexit

  • El Parlamento Europeo rechaza el acuerdo de exención de visados porque se refiere a Gibraltar como colonia

  • Los gobiernos deben decidir ahora si eliminan esta aclaración o no

Un grupo de personas espera a que la actividad en el aeropuerto cese para llegar a Gibraltar. Un grupo de personas espera a que la actividad en el aeropuerto cese para llegar a Gibraltar.

Un grupo de personas espera a que la actividad en el aeropuerto cese para llegar a Gibraltar. / Julio González

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El Parlamento Europeo frenó ayer en seco el acuerdo de exención de visados para los británicos que quieran entrar en algún país de la Unión Europea tras el Brexit, que garantizaría a los gibraltareños cruzar la Verja sin necesidad de este documento. Si el acuerdo es finalmente rechazado, Londres impondría la misma exigencia a los europeos que deseasen visitar Reino Unido, entre ellos, a los españoles que entran cada día en el Peñón.

La Roca está, además, en la raíz misma del problema. Este acuerdo sobre visados está siendo abordado por las tres instituciones europeas –Comisión, Parlamento y Consejo– de cara a un acuerdo que se espera antes del pleno del 11 al 14 de marzo, cuando está prevista su confirmación en el hemiciclo.

El motivo de la discordia es una nota a pie de página en la que se advierte que “Gibraltar es una colonia de la Corona británica”, sobre la que existe una “disputa” entre España y Reino Unido y cuya “controversia” debe hallar una solución “a la luz de las resoluciones relevantes y decisiones de la Asamblea General de Naciones Unidas”.

El texto, que cuenta con el visto bueno de los Veintisiete y de la Comisión Europea, debe aprobarse por la Eurocámara. Ayer se reunió la comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior para fijar la posición negociadora. El presidente es el laborista británico Claude Moraes, que consiguió que fuera aprobada por unanimidad (53 votos a favor) una propuesta en la que se opone a “la redacción propuesta relativa a Gibraltar”.

El Parlamento Europeo tomó la decisión entonces de pedir que se vuelva a redactar ese punto quitando la palabra “colonia”. El texto a pie de página, para los eurodiputados que negocian el texto, “no aclara nada” ni tampoco “estaba incluido en el texto primero de la Comisión Europea.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español afirmó que “es el ponente (Moraes) el que, con su posición, está impidiendo la aprobación”, por parte del Parlamento Europeo de un texto acordado por los 27 y que cuenta, además, con el “pleno apoyo de la Comisión Europea”. Fuentes del Ejecutivo comunitario confirmaron que están conformes con la redacción que hicieron los gobiernos. España considera que la reforma del reglamento para permitir la exención de visados “es necesaria, positiva y favorecerá el acceso de los nacionales británicos a la Unión Europea”.

La redacción del reglamento, con la nota sobre Gibraltar, molestó a Reino Unido, pero el Gobierno de este país no pudo votar porque no forma parte del Espacio Schengen. Las normas de éste se le aplicarán, como a cualquier país no miembro de la UE, después del Brexit.

Ahora, Consejo, Comisión y Parlamento deberán volver a reunirse –será la cuarta vez– para intentar un acuerdo. En una reunión de embajadores aún por fijar en la agenda, los gobiernos europeos deberán decidir si ofrecen una “reformulación” aceptable para el resto de negociadores o mantienen como “línea roja” esta nota a pie de página.

Por parte de la Eurocámara, Moraes está acompañado por otros seis eurodiputados, algunos de ellos muy críticos con el Gobierno español por otros motivos. Se trata de la nacionalista flamenca (N-VA) Helga Stevens y la alemana Ska Keller, colíder de Los Verdes europeos, que han apoyado públicamente a los independentistas catalanes. También está Martina Anderson, diputada del Sinn Fein, junto al conservador eslovaco Pal Csáky (PPE) y Auke Zijlstra, del ultraderechista holandés Partido de la Libertad. Otro de ellos, el liberal checo Petr Jezek, ha acusado a España de “jugar con fuego” en este asunto y ha avisado de que la Eurocámara no puede aceptar un “lenguaje colonial que no tiene lugar en el mundo”, en declaraciones al británico The Guardian.

La exención de visado permitiría que los ciudadanos británicos, tras el Brexit, puedan viajar sin necesidad de obtener ese permiso a los veintisiete países que quedarían en la UE por periodos inferiores a noventa días en cualquier tramo de 180 jornadas.

Gibraltar figura en el listado de “territorios no autónomos pendientes de descolonización” de Naciones Unidas, que recomienda que esta disputa se resuelva “mediante negociaciones bilaterales entre España y el Reino Unido”.

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