Pasarela

Cuando el yate es un transatlántico

  • Roman Abramovich estrenará en 2010 el 'Eclipse', un barco de 170 metros de eslora

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El yate más grande del mundo está de estreno. Hace poco más de un mes se botó en los astilleros más importantes de Hamburgo, aunque para concluir su equipamiento faltan unos meses. Su construcción durante más de dos años se llevó en el más estricto secreto por la seguridad de su propietario, el millonario ruso Roman Abramovich, dueño del club de fútbol Chelsea y una de las personas más ricas del mundo, aunque con la crisis haya notado un bachecillo de pérdidas de varios miles de millones de euros. Esta broma náutica le sale por unos 350 millones. El barco con que el gigante del petróleo ruso se distraerá a partir del verano que viene es un gigayate que tiene la apariencia de un transatlántico privado y que lleva por nombre Eclipse.

Los ingenieros al servicio de Abramovich no han escatimado lujos, perto tampoco detalles de protección y seguridad para diseñar la nave, que cuenta por ejemplo con dos helipuertos. En caso de apuro, o incluso de atasco de invitados, hay dispuestas dos superficies para trasladar a los viajeros en el mínimo tiempo. En sus entrañas también reposa un submarino, para escapar en cualquier momento, aunque también sirve para hacer travesías diferentes. El Eclipse tiene 170 metros de eslora, diez veces más que un yate con ínfulas convencional de los que vemos atracados en cualquier puerto deportivo, y se distribuye en nueve cubiertas, el doble de cualquier edificio de vecinos.

El equipamiento del superyate, del que no hay información concreta al alcance, es una apoteosis de dependencias, con sala de fiestas, restaurante para un centenar de comensales, sala de cine, biblioteca y una dotación de 20 motos acuáticas para recreo, traslados o rescate. La suite principal, destinada al propietario o a quien quiera agasajar, cuenta con 500 metros de estancia, dormitorios, varios cuartos de baño y salón, a lo que se añade un jardín privado.

Para evitar cualquier ataque terrorista o de piratas el barco cuenta con una disimulada dotación defensiva y un sistema de detección de misiles.

El Eclipse, cuyo nombre es todo un síntoma de que oculta a cualquier otro barco privado construido hasta la fecha, es la culminación marítima de Abramovich, que cuenta con otros tres yates en su escuadra: Pelorus, Ecstasea y Sussurro, ninguno al alcance de millonarios de andar por casa.

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