Smart Chemistry | Expoquimia

Pepper, un humanoide para asistir a los mayores

  • Este robot reconoce las emociones y está programado para facilitar la relación virtual con la familia, la estimulación física de los mayores y combatir el deterioro cognitivo

  • Covestro proporciona la resina necesaria para fabricarlo y el policarbonato de sus ojos y Yasyt Robotics lo programa para su uso asistencial

Pepper mide 1,20 metros, luce un blanco puro y una amistosa cara sonriente de grandes ojos negros, y se ha convertido en protagonista de la exposición que Smart Chemistry Smart Future tiene en esta edición de Expoquimia. Este robot humanoide, el primero que logró interpretar las emociones, responde en tono alegre y con gestos amigables a quienes pasan por allí y lo interpelan. En la feria está programado para ejercer una función básica, pero en el día a día, Pepper trabaja ya en residencias de ancianos como apoyo en la asistencia y acompañamiento de los mayores.

El robot nació en 2014. Desarrollo de la compañía japonesa Soft Bank, se ofertaba para aplicaciones como la información a clientes en negocios o el sector educativo y se le ha visto desfilando en la pasarela de París e incluso oficiando funerales budistas. Pero en Smart Chemistry se ha presentado otra de sus posibles funciones, la que ejecuta ya en alguna residencia de ancianos del país: la asistencia a personas mayores o enfermos. Una vertiente más social para la que es programado desde España. 

Pepper está diseñado para resultar agradable al ser humano, con una altura de niño, formas redondeadas y aspecto amable. Parte de la responsabilidad de ese diseño empático es de la química Covestro, que proporciona una resina única para lograr esa forma humanoide, en color blanco puro, con un material altamente resistente a impactos, ignifugo y duradero. Los expresivos ojos están realizados con policarbonato, lo que permite una buena transmisión de la señal y un óptimo procesamiento de datos. El poliuretano termoplástico de las ruedas permite un desplazamiento suave y silencioso.

La programación del humanoide corre a cargo de Yasyt Robotics, empresa española que también lo distribuye. El Pepper asistencial cumple varias funciones en su ayuda a mayores. Primero, facilita la comunicación con los familiares. Estos pueden reservar una hora y día para realizar una videollamada a su familiar y el robot lo busca en el momento acordado para que hablen. También se utiliza para la estimulación física, recordando a los usuarios los ejercicios que tienen que hacer o incluso sirviendo de guía en clases grupales.

Una tercera función sería de lucha contra el deterioro cognitivo, con programas de ejercicios adaptados a la situación de cada anciano, tratando de forma diferenciada áreas como memoria, cálculo o lenguaje y variando los ejercicios conforme el mayor va evolucionando. Ahora se trabaja en una cuarta función: el trabajo de la memoria mediante historias de vida, utilizando para ello fotografías y hechos de la propia vida del anciano.

De esta forma se combaten "la desorientación, la soledad y el deterioro cognitivo", explica la directora comercial de Yasit, Nuria Infiesta. La empresa también tiene otra línea de trabajo con Pepper: como guía de museo, función que ya cumple en el Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona. 

Covestro lo presenta en Expoquimia como un ejemplo del rol de la química para alcanzar hitos tecnológicos que tienen un impacto directo sobre la calidad de vida de las personas y, a la vez, dan respuesta a retos globales, tales como "el progresivoenvejecimiento de la población y la mayor dependencia de las personas mayoresen su vida diaria", destaca el director de Engineering Plastics de Covestro, Miguel Ángel Montero.

El futuro de Pepper, no obstante, está en un interrogante. La compañía Soft Bank anunció en junio un plan de reestructuración, aunque asegurando su intención de seguir adelante con la empresa y garantizando el mantenimiento de los robots. A sus proveedores les aseguró que no daba por finalizada la producción. También prometió nuevas inversiones en la siguiente generación de robots para un mercado que, sin duda, va a necesitarlos en un futuro cercano.

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