Algeciras CF - Mérida AD | La crónica

Este Algeciras va de verdad (2-0)

El Algeciras CF no va de farol, va muy en serio, va de verdad. La victoria (2-0) conquistada este domingo ante un Mérida que estaba invicto certifica que el equipo de Lolo Escobar tiene mimbres y esencia. Tan importante lo uno como lo otro. El Nuevo Mirador está pletórico porque vio el segundo triunfo de la temporada de los rojiblancos, que llevan pleno en su templo y se elevan hasta los ocho puntos tras cuatro jornadas. El Algeciras durmió como los angelitos en los puestos de play-off de ascenso del grupo II de la Primera Federación.

Iván Turrillo, el eterno capitán, y Sardinero decantaron un partido que se puso muy de cara para el Algeciras al filo del descanso por la expulsión -más bien autoexpulsión- de Padilla, que cayó en una treta más antigua que el mismo fútbol y malencaró a Zequi con una especie de cabezazo cuando el sanluqueño estaba en el suelo. En superioridad numérica se abrió otro encuentro.

El Algeciras sumó otros tres puntos para el saco en el que es, ya sin lugar a debate, su mejor comienzo desde que dio el salto a la categoría. Pero más allá del marcador, los locales demostraron una identidad con la que ya se familiariza su hinchada. Si el Algeciras continúa madurando a este ritmo y las lesiones respetan, los de Lolo Escobar van a ser un hueso duro de roer para casi todos. Y, lo más importante, el Nuevo Mirador vuelve a ser santuario y sinónimo de fortaleza.

Lolo Escobar hizo un requiebro a sus palabras en la previa y no tocó la alineación. Luego lo explicó en rueda de prensa y es que David Martín se lesionó en el último momento (molestias de cuádriceps). El técnico volvió a apostar por los once de salida en Granada con ese esquema sin 9 puro: Lucho de guardavallas; una defensa de cuatro con Roldán, Juan Rodríguez, Diori y Tomás; una medular que parte desde Eric Montes y Borja Fernández y culmina con Iván y Mario García como hombres altos en la presión; y en los bandas como principales amenazas Diego Esteban y el enrachado Zequi.

Salió queriendo tener la pelota el Algeciras ante un Mérida que medía la presión para no romperse. Los locales controlaron en un arranque con alguna que otra llegada esperanzadora y un par de saques de esquina que sirvieron para espolear un poco más a las gradas.

Se le pedía más pausa a este Algeciras para tratar de elaborar más fútbol y eso es lo que intentó hacer ante un cuadro romano con disciplina legionaria a la hora de defender. El Mérida dio la sensación de querer hacer largo el encuentro, trabajarlo a la sombra, sin hacer ruido hasta ver el momento oportuno de probar la mordida. Así transcurrió la primera media hora, con esas intenciones y sin ocasiones dignas de un ¡uy!

Con uno más

El duelo decayó algo en ritmo pero no en tensión y cuando parecía que el descanso irrumpiría inalterable el Mérida se quedó con un jugador menos en el minuto 37. Padilla se autoexpulsó al propinar un cabezazo a Zequi -al menos eso es lo que pareció en vivo-, que estaba en el suelo tras un lance que había acabado en falta a favor de los visitantes. El colegiado Pérez Hernández no dudó y enseñó el cartón rojo al 18 de los emeritenses. Se abría un partido nuevo.

La primera ocasión clara del Algeciras y del encuentro llegó en el minuto 42 en un pase al hueco a Zequi que salvó José Andrés, rápido en la anticipación. No dio tiempo para más antes del intermedio.

El segundo acto empezó sin cambios aunque el Mérida, lógicamente, ajustó para cubrir el hueco dejado por la expulsión de Padilla. Por delante, 45 y pico minutos con la sartén por el mango para un Algeciras más obligado si cabe ante su parroquia contra un rival en inferioridad.

Los rojiblancos acariciaron el gol en el minuto 47 a balón parado. Falta lateral y jugada de libreto que casi cuela Mario García, que se topó con José Andrés. El Mérida ahora sí sufría intentando frenar las embestidas locales.

Gol del capitán

Quedaba un mundo y el Algeciras no quería volverse loco. Había que insistir con la misma fórmula y sobre todo llamar a la puerta contraria. Y quién podía llamar y cumplir con su cita con el gol de cada temporada. Iván Turrillo. No podía ser otro. El capitán algecireño sacó un zapatazo desde la frontal que contó con la colaboración del bote y se le escapó al joven meta romano. 1-0 en el minuto 56 y empezaba otro partido.

El Mérida buscó oxígeno y reacción en el banquillo. Uno de los que saltó fue Iñaki Elejalde, que el pasado curso regaló algunas buenas tardes como algecirista. El exalbirrojo apenas aguantó unos minutos sobre el campo y tuvo que ser sustituido tras una entrada en la que su entrenador reclamó la roja.

El Algeciras, que ya fue capaz de adelantarse en las visitas a Palma y Granada pero acabó con empate, se sometía ahora a una prueba contra sí mismo. ¿Sería capaz de aguantar la ventaja y gestionar esa superioridad? Lo tenía todo de cara.

Los primeros cambios de Escobar llegaron a falta de 20 minutos. Sardinero y Cueto entraron por Zequi e Iván para dar aire a un Algeciras que tras el gol se templó. El Mérida ni mucho menos estaba acabado y Escardó mandó un avisito con un misil de libre directo que se marchó alto. El Algeciras se cargó de tarjetas y fue cediendo terreno poco a poco. Otra vez ese síntoma tras ir por delante. Escobar pedía desde la banda que no, que arriba, que no se podían arrinconar ante un Mérida sin nada que perder. Se palpaban esas dudas en las gradas, de hecho se intuía que Admonio iba a apuntalar a los de casa.

Sardinero sentencia

Pero lo que es el fútbol, un chispazo iniciado por Borja Fernández, que es el hechicero principal de este equipo, dio pie a un ataque perfecto embellecido por Diego Esteban -que también juega con varita- y rematado a gol por Sardinero. 2-0 y, ahora sí, júbilo total en el Nuevo Mirador.

El Algeciras se alza a la quinta plaza del grupo II domina el Castellón, con diez puntos pero empatado con el Ceuta. Soñar es gratis y disfrutar debería ser obligatorio. 

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