Algeciras CF

Álvaro Romero: atrápalo si puedes

  • El sevillano sobresale como uno de los jugadores más desequilibrantes del líder

  • "¿Patadas? Como dice mi padre, si no quieres contacto vete a jugar al parchís", dice

Álvaro Romero se marcha de un defensa del Tamaraceite. Álvaro Romero se marcha de un defensa del Tamaraceite.

Álvaro Romero se marcha de un defensa del Tamaraceite. / Erasmo Fenoy

Álvaro Romero tiene algo que le hace especial, distinto, que le convierte en un futbolista desequilibrante y en un dolor de cabeza para los rivales. El sevillano ha irrumpido como uno de los jugadores más en forma del Algeciras CF, del equipo de Salva Ballesta que lidera el grupo IV-A de la Segunda B y comienza a acaparar piropos.

El atacante brilló con luz propia el pasado domingo en la victoria ante el Tamaraceite. No marcó -estuvo a punto en un mano a mano- pero los dos goles salieron de sus botas. Y, por encima de todo, Romero se erigió en un problema constante para la defensa canaria. El escurridizo Romero acabó como el MVP unánime para el algecirismo.

Álvaro Romero Morillo (12/05/1996) vuelve a ser feliz con el fútbol. Hubo un tiempo en que perdió esa chispa, pero desde su llegada al Nuevo Mirador todo ha dado un giro en su vida. "Al final es súper importante estar emocionalmente bien y cómodo para jugar a gusto; teniendo a la familia cerca y con este clima todo es más fácil para mí", reconoce el de Sevilla.

El extremo recaló el pasado verano desde Salamanca. El Algeciras negoció una cesión con el Unionistas, una operación que fue fácil porque Romero era uno de los mayores activos de la plantilla, pero el sevillano tenía decidido salir. Los albirrojos apostaron fuerte por él. "Cuando llegué vi que había un buen equipo pero sobre todo lo que había era una calidad humana impresionante que creo que es lo que nos hace estar ahí arriba sin que nadie se lo esperara", afirma. "Hay que seguir con humildad y sin que nadie se venga arriba", subraya.

"Tenemos que seguir con humildad. Si sacas el pecho, te lo parten"

Romero ofrece a Salva Ballesta muchas opciones a la hora de montar un ataque: por bandas, mediapunta o, como el pasado domingo, de falso nueve. La velocidad del sevillano ha hecho de las transiciones algeciristas un arma temible entre sus oponentes. "A lo largo de mi carrera he jugado de todo y la verdad que no tengo una posición favorita. Donde el equipo me necesite, ahí estaré para ayudarlo en todo lo que pueda", dice.

Su actividad en el ataque del Algeciras le convierte en una diana para los zagueros. ¿Cuántas patadas recibe Álvaro Romero en un partido de Segunda B? "Sinceramente no las cuento pero es parte del fútbol (se ríe). Y como dice mi padre, si no quieres que haya contacto vete a jugar al parchís".

El buen ambiente del vestuario es para Romero uno de los secretos de este Algeciras: "Sin duda alguna. Somos una familia y vamos todos a una. En las comidas y picoteos no existe entrenadores ni jugadores, somos todos uno", recalca.

Después de cuatro victorias consecutivas y de ser el único invicto del grupo, el Algeciras afronta la visita el próximo sábado a San Fernando. El liderato no obsesiona en La Menacha. "A mí personalmente no me gusta pensar más allá del próximo partido porque lo considero un error, y en el mundo del fútbol está más que demostrado que si sacas pecho te lo hunden rápido", advierte. "Pero si seguimos con el mismo trabajo y humildad y los resultados son buenos, podemos soñar con cualquier cosa", acaba.

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