‘Turista’ es pegajosa
La sal y los alfares romanos en la bahía de Algeciras (siglos I a.c. al V d.c.)
Ciudades antiguas, monumentos y fortificaciones del Campo de Gibraltar
La proximidad de alfares y salinas a las factorías optimizaba el transporte y la comercialización de pescado salado
Dos eran las industrias auxiliares básicas que debían coexistir con las factorías de salazón de pescado: la alfarería, vinculada con las fases de envasado, transporte y comercialización del producto, y las salinas, que proporcionaban la materia prima necesaria para el proceso de salazón y conservación del pescado y su exportación por mar (en las llamadas ánforas salsarias) a numerosos lugares del Imperio Romano.
Generalmente, ambas industrias solían localizarse cerca de las factorías de salazón, aunque no era esa una condición indispensable, aunque por cuestiones de economía de tiempo y de disponibilidad del producto, los establecimientos que abastecían de ánforas y sal a las fábricas de salazón (alfares y salinas) se procuraban ubicar cerca de las mismas. Las factorías de salazón de pescado de Carteia, Villa Victoria, Iulia Traducta y Caetaria se abastecían con la sal producida en las salinas situadas en las marismas del río Palmones y con ánforas de los alfares de El Rinconcillo, Venta del Carmen, el Ringo Rango, etc. Sin embargo, la sal, un producto vital para la existencia de las citadas factorías, con frecuencia era transportada desde lugares lejanos. Está documentado que, en el siglo XVI, la salazón de atunes en las almadrabas del duque de Medina Sidonia en Conil y Zahara se realizaba con la sal traída en barco desde la bahía de Cádiz. Quizás las leyes de la oferta y la demanda desempeñaran un importante papel en los procesos de abastecimiento de sal. En ocasiones, a los propietarios de las factorías salazoneras les resultase más rentable adquirir la sal en lugares alejados, pero que ofrecían mejores precios.
La producción de sal para las industrias salazoneras de la bahía de Algeciras debió alcanzar cifras muy importantes, aunque las propias características de las salinas dificulten enormemente su documentación a través de la arqueología. Sin embargo, es evidente que determinadas condiciones geográficas y climáticas posibilitaban la existencia de salinas (marismas, llanuras inundables cercanas al litoral, clima cálido con abundantes horas de sol, etc.), condiciones que se daban y se siguen dando en la zona del Estrecho. En su ribera norte, la tradición púnico-romana de explotación de salinas se mantuvo durante la Edad Media, llegando a la Edad Moderna (almacenes de sal en Conil y Zahara aparecen en los grabados del Civitates Orbis Terrarum).
Es probable que la mansio romana de Portus Albus, localizada por el itinerario de Antonino entre Carteia y Mellaria, y ubicada por la moderna investigación en los entornos del río Palmones, recibiera su nombre (Portus Albus-Puerto Blanco) por la sal que se acumulaba en sus cercanías y que serviría para abastecer a las factorías de salazón de Carteia e Iulia Traducta. Esta salina del río Palmones estuvo activa hasta la segunda mitad del siglo XIX. Se conserva un plano de principios del siglo XX en el que aparece representada la citada salina que estaba situada entre el cachón de Guadacorte, el tramo final del río y la línea del ferrocarril, cerca de la Venta del Carmen.
En cuanto a las alfarerías, en la bahía de Algeciras en época romana existieron numerosos hornos que fabricaban ánforas salsarias y vinarias y otros objetos de barro en los espacios periurbanos de Carteia e IuliaTraducta que eran capaces de atender la demanda generada por las factorías de salazones de la zona. En los entornos de Carteia se han documentado alfares en Villa Victoria, Guadarranque y Campamento; en las proximidades de Iulia Traducta, en El Rinconcillo y en la calle San Quintín, que abastecerían de manera prioritaria a las cetariae algecireñas. Más recientemente se han hallado y excavado los alfares de Venta del Carmen y los Altos del Ringo Rango (Los Barrios), que podrían haber abastecido a las factorías de ambas ciudades.
1.- La producción anfórica en la bahía de Algeciras en época romana
Los fenicios usaron recipientes de cerámica (ánforas) para el envasado y la comercialización de las salazones. En la Edad Moderna se emplearon toneles de madera en las almadrabas del Duque de Medina Sidonia en Conil y Zahara para envasar y transportar salazón de atún (citados grabados del Civitates Orbis Terrarum), pero no se tienen evidencias arqueológicas sobre la utilización de este tipo de envases de madera en épocas fenicio-púnica o romana en el ámbito del Estrecho.
Las ánforas romanas, que se fabricaron a partir del siglo III-II a.C., se caracterizan por tener las asas verticales muy desarrolladas, altos cuellos cilíndricos y panzas piriformes o globulares. Desde del siglo I a.C. se produjeron ánforas salsarias y vinarias en la costa del Estrecho, siendo el alfar de El Rinconcillo, según Darío Bernal, el paradigma mediterráneo. A partir del reinado de Augusto la tipología de las ánforas salsarias se diversificó, apareciendo tipos nuevos agrupados en familias.
La producción de ánforas para el envasado de salazón de pescado en los alfares de la bahía de Algeciras continuó durante los siglos II y III d.C., aunque su tamaño disminuyó, lo que indica que, aunque la producción de salazones se mantuvo durante el Bajo Imperio, la cantidad del producto comercializado debió ser sensiblemente menor.
1.1.- Alfar de El Rinconcillo (Algeciras)
La gran demanda de envases de las factorías de salazón de pescado de la bahía de Algeciras para el envasado y transporte de los salsamenta y el garum, sirvió de incentivo a la creación de una industria auxiliar de alfares que, aunque producían objetos diversos (ladrillos, ollas, pesas de telar, etc.) se dedicaban preferentemente a la fabricación de ánforas salsarias, lo que demuestra la importancia de la industria salazonera y del comercio de sus productos en la Bahía en época romana.
En las proximidades de la Algeciras romana se han documentado el taller alfarero de la calle San Quintín y el alfar de El Rinconcillo, localizado en la actual Avenida de la Diputación en 1966 y excavado por Manuel Sotomayor aquel año. Se exhumaron dos hornos de planta circular, cada uno con un diámetro de 4,43 m. El hogar se cubre con una bóveda-parrilla sostenida por una columna central de ladrillos y por ocho arcos que se abren en forma de palmera.
Durante la excavación se recuperaron ejemplares de varios tipos de ánforas, predominando la forma Dressel 7, destinada preferentemente al transporte de garum. Se han hallado ánforas con las marcas S.C.G. S(ocii) C(etarii) G(aditani) y y S.CET. S(ocietas) C(etariorum)G(aditanorum). Los tipos anfóricos y los materiales asociados (terra sigillata y un cuadrante de Claudio) nos llevan a situar el período de actividad del alfar desde finales del siglo I a.C. hasta las postrimerías del siglo I d.C., con un momento de auge en torno al reinado del emperador Claudio (41 a 54 d.C.).
1.2.- Alfar de Villa Victoria (San Roque)
En los años 2004, 2005 y 2006, dentro del Proyecto Carteia, se realizaron excavaciones de urgencia en la urbanización Villa Victoria, en la barriada sanroqueña de Puente Mayorga. Se exhumó un testar constituido por un horno, almacenes y un vertedero cerámico, aportando novedosos datos sobre la industria alfarera en la bahía de Algeciras en la época altoimperial. Como en el caso de El Rinconcillo se recuperaron ánforas, ladrillos y cerámicas comunes. La mayor parte de las ánforas eran de los tipos destinados al transporte de salsamenta y garum, pero también se hallaron algunas ánforas vinarias. En los entornos de Carteia se han localizado, además, otros complejos alfareros, como los de Guadarranque, Campamento y la factoría de Cepsa, lo que indica la importancia que adquirió esta industria en esa ciudad. El testar estuvo activo desde finales del siglo I a.C. hasta finales del siglo I d.C., siendo abandonado en las primeras décadas del siglo II d.C.
1.3.- Alfar de Venta del Carmen (Los Barrios)
Dos intervenciones arqueológicas de urgencia realizadas en los años 1996 y 1997 por el profesor Darío Bernal permitieron exhumar los restos de dos hornos cerámicos de planta circular, unas habitaciones anejas y estructuras relacionadas con el aprovisionamiento de agua al alfar. El cerro donde se localizan los restos del taller, cerca del río Palmones, debió estar situado junto a la línea de costa en el pasado. Al estar a una distancia similar tanto de Carteia como de Algeciras, es probable que abasteciera de ánforas a las factorías de ambas ciudades.
Los materiales cerámicos recuperados consisten, en su mayoría, de ánforas salsarias y algunas destinadas al transporte de vino y de aceite. Junto con el de El Rinconcillo, es el segundo taller altoimperial de la bahía de Algeciras que sella sus producciones frente a un anonimato generalizado. Los sellos son CNPFCR, que se han interpretado como unos tria nomina (CNP) seguidos de F(iglina)Carteiense, es decir, el nombre del propietario de la alfarería y la mención explícita al taller y a su relación con la ciudad de Carteia. Estuvo en producción desde finales del siglo I a.C. hasta finales del siglo I d.C.
1.4.- Alfar del Ringo Rango (Los Barrios)
En los Altos del Ringo Rango, al sur del núcleo urbano de Los Barrios, junto a la orilla izquierda del río Palmones, se excavó la villa romana del Puente Grande, en la que se exhumó, además de los restos de una villa de época altoimperial, abandonada a principios del siglo II d.C y reocupada en el siglo IV d.C., un horno de alfarería. Producía ánforas de los tipos Almagro 51c, Keay XVIC e imitaciones de ánforas africanas del tipo Keay VI, destinadas a contener salazones, lo que evidencia, una vez más, como refiere Darío Bernal, la permanencia de estas industrias durante el Bajo Imperio.
Temas relacionados
No hay comentarios