Campo de Gibraltar

El parque natural del Estrecho probará un tratamiento con basalto contra el alga invasora

  • Vermiorganic, con tecnología de EEUU y sede en Vejer, propone una fórmula con aceites naturales usada en Miami y México

  • José Carlos García advierte de las diferencias entre Miami y el Estrecho

Una excavadora retira algas en la playa de Los Lances, en Tarifa. Una excavadora retira algas en la playa de Los Lances, en Tarifa.

Una excavadora retira algas en la playa de Los Lances, en Tarifa. / Erasmo Fenoy

El parque natural del Estrecho ensayará una tecnología con basalto y aceites naturales para buscar una solución a la colonización del alga asiática rugulopteryx okamurae. Esta especie invasora, que trae de cabeza a los científicos, a los pescadores y al sector turístico, se encuentra asentada desde hace cuatro años en el área del Estrecho de Gibraltar y Ceuta generando problemas ambientales por la fortaleza de la colonia, afección a la faena en el mar y molestias por los arribazones a la costa que impiden el baño en las playas de Algeciras y Tarifa.

La empresa Vermiorganic, con sede en Vejer de la Frontera y filial de la norteamericana Bright Core Quantum, ha diseñado un tratamiento que propone como solución para acabar con la especie ajena al ecosistema del Estrecho. “Se trata de unos módulos con basalto, un material orgánico que no se oxida, y una fórmula con aceites”, resume José Manuel Serrano, director de desarrollo de negocio de Vermiorganic.

Los responsables del parque natural del Estrecho y el presidente de la junta rectora, el catedrático José Carlos García, todo un experto en esta especie y coordinador de varios estudios, se muestran receptivos a la prueba aunque con prudencia. “Tuvimos un contacto inicial. Estamos receptivos a cualquier información que nos pasen para estudiarla. Todas las ideas contra el alga invasora son bienvenidas si se plantea algo razonable y adaptado a la zona”, explica García.

La compañía está dispuesta a analizar las aguas para preparar una fórmula y efectuar un ensayo. “Estamos en conversaciones para decidir dónde y cómo realizar ese ensayo. La empresa ha desarrollado con éxito proyectos en otros enclaves como Miami, en Estados Unidos, el Golfo de México o Noruega. Para cada problema se busca una solución concreta tras un análisis de la especie y las aguas”, asegura Serrano.

José Carlos García advierte, no obstante, que la situación biológica de Miami es diferente a la del Estrecho de Gibraltar, aunque en apariencia el problema sea el mismo. “En el caso del Estrecho hablamos de un crecimiento inaudito, una situación anormal. La rugulopteryx okamurae se fija en el fondo en detrimento de la biota existente mientras que en Miami el trabajo se ha centrado en una zona muy degradada. El caso de nuestra alga es complicado y diferente. Pero lo peor que podemos hacer es quedarnos quietos”, reconoce.

La rugulopteryx okamurae fue vista por primera vez en la zona en 2015, coincidiendo con un pico de aumento de la temperatura de las aguas del Estrecho. Pudo llegar mezclada con aguas de lastre de los buques mercantes.

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