Medio ambiente

La Fundación Cepsa y la Universidad de Sevilla estudiarán el alga invasora 'Rugulopteryx'

  • El biólogo linense y catedrático José Carlos García Gómez, al frente del proyecto que durará cuatro años

  • El equipo analizará las fortalezas y debilidades de esta especie asiática asentada en el Estrecho para buscar soluciones a su colonización

José Carlos García Gómez y Miguel Pérez de la Blanca, durante la presentación de la investigación. José Carlos García Gómez y Miguel Pérez de la Blanca, durante la presentación de la investigación.

José Carlos García Gómez y Miguel Pérez de la Blanca, durante la presentación de la investigación. / Erasmo Fenoy

Llegó a las aguas del Estrecho de Gibraltar y encontró en ellas un hábitat perfecto para desarrollarse. Tanto que ahora la Rugulopteryx okamurae cubre buena parte del lecho marino y ha logrado en apenas tres años desplazar a las algas autóctonas del parque natural del Estrecho provocando un problema ecológico de gran magnitud para el que todavía no hay una solución. Cada verano, con el aumento de la temperatura de las aguas, esta especie de alga invasora de origen asiático se multiplica y cubre la arena de las playas del Campo de Gibraltar y Ceuta.

La Fundación Cepsa y la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla han firmado un convenio de colaboración para estudiar este fenómeno y tratar de poner freno a la expansión de la especie, localizada por primera vez en Europa en el año 2000, en Francia. El biólogo linense y catedrático de la Universidad de Sevilla, José Carlos García Gómez, estará al frente del equipo de investigación que durante los próximos cuatro años estudiará las fortalezas y las debilidades de esta especie con el objetivo de dar con una clave para controlar su expansión.

García Gómez contará con el apoyo de varios clubes de buceo de la Bahía de Algeciras y del litoral del Estrecho, entre ellos el Club de Buceo CIES de Algeciras y el Club de Buceo Campo de Gibraltar de La Línea, Naturexplorer de Barbate así como el Centro de Buceo Nitrox de Sevilla y el Club Universitario de Actividades Subacuáticas de la Universidad de Sevilla. Estas entidades forman parte de una red de vigilacia medioambiental que se mantiene alerta ante casos como este, en el que una especie ajena al ecosistema logra instalarse con éxito. “La estación centinela submarina de Tarifa nos dio el primer aviso de la colonización de esta especie. Pero en apenas un año se multiplicó provocando que en Ceuta se hayan recogido más de 5.000 toneladas en un año. Es un caso sin precedentes en el mundo”, detalla García Gómez.

Para el experto, la alarmante expansión de la Rugulopteryx okamurae (que en un primer momento se catalogó erróneamente como Dictyota pinnatifida) supone un reto científico de primer nivel. “Nunca vi nada igual. Esta especie ha dado un golpe de autoridad inédito. Ahora se expande hacia el Atlántico, sin ser capaz, por el momento, de instalarse en el Mediterráneo. Gracias a la Fundación Cepsa, a la que agradecemos su ayuda como principal patrocinador, vamos a tratar de dar con las claves para afrontar su despliegue”, valora el pricipal responsable del estudio.

El equipo liderado por José Carlos García se encargará de llevar a cabo una campaña de exploración y clasificación de los especímenes (diferentes morfotipos), además de la instalación de cuadrículas fijas para monitorizar la evolución del alga y la colocación de la especie en placas artificiales. También se llevará a cabo un estudio de isótopos estables. La divulgación del proyecto y sus resultados está igualmente prevista.

La playa de Getares, en Algeciras, cubierta por esta especie de alga, el pasado verano. La playa de Getares, en Algeciras, cubierta por esta especie de alga, el pasado verano.

La playa de Getares, en Algeciras, cubierta por esta especie de alga, el pasado verano. / Jorge del Águila

El estudio científico afrontará, en primer lugar, la determinación exacta del origen de esta especie invasora. Fue vista por primera vez en la zona en 2015, coincidiendo con un pico de aumento de la temperatura de las aguas del Estrecho. Pudo llegar mezclada con aguas de lastre, “pero no nos cerramos a ninguna causa”, según el biólogo. En una segunda fase, el análisis de las fortalezas y debilidades permitirá conocer a fondo la especie con el fin de poder trabajar en una solución para frenar su expansión. “Me conformo con poder frenar el avance en enclaves como las zonas de coral donde hay especies en peligro de extinción”, apunta el científico.

La Fundación Cepsa será el principal patrocinador del estudio, con un aporte de la mitad de los, aproximadamente, 400.000 euros en los que se ha valorado el estudio. García Gómez apunta que otras empresas de la comarca también tienen previsto aportar financiación, aunque en menor medida (caso de Acerinox, Endesa y Red Eléctrica de España), para cubrir todos los costes. En función de esas aportaciones se podrá perfilar la dimensión del equipo. "La importante aportación de la Fundación Cepsa, la máxima que permite la entidad, permitirá establecer el equipo básico de investigadores. Se trata de un estudio complejo, con muchos costes y sujeto a muchos detalles de normativa", apunta García Gómez, en referencia a la seguridad de las inmersiones y toma de muestras. 

El director de la refinería Gibraltar-San Roque de Cepsa y representante de la Fundación Cepsa en el Campo de Gibraltar, Miguel Pérez de la Blanca, destaca la gran repercusión social que está alcanzando la instalación en la zona de esta especie ajena al ecosistema marino del Estrecho. “Nos pareció muy interesante la propuesta de José Carlos García, muy amante del Campo de Gibraltar, por lo que la Fundación Cepsa impulsará el estudio cubriendo así dos de las cinco áreas de trabajo, la relativa al medio ambiente y la divulgación científica”, resalta Pérez de la Blanca.

Además, el estudio contempla actividades de formación e información de carácter social. Habrá charlas, conferencias y colaboraciones con asociaciones sin ánimo de lucro, como la Asociación de Alumnas Algas del Estrecho, para implicar lo máximo posible a la sociedad de la comarca. “En este sentido, queremos también analizar posibles usos del alga. Posibles aplicaciones en cosmética o como combustible”, resume García Gómez.

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