Operación Toro Una vida de lujo mantiene a la secretaria de Jimena en prisión

  • La Audiencia Provincial confirma la cárcel provisional para Cayetana Marmolejo, su pareja y los padres de este

  • Compras, viajes y premios de lotería, entre los indicios en su contra

Operación Toro de la Policía Nacional.

Un armario que haría palidecer a cualquier persona de clase media alta, visitas frecuentes a hoteles de lujo y una casa en Sotogrande. Los magistrados de la sección algecireña de la Audiencia Provincial apuntan a la vida de lujo de la secretaria del Ayuntamiento de Jimena de la Frontera, Cayetana Marmolejo, como uno de los principales argumentos para mantenerla en prisión provisional un mes y medio después de su detención en la operación Toro contra el blanqueo de capitales.

La funcionaria fue detenida el 26 de septiembre junto a su pareja, J. R. M., los padres de este, J. A. R. H. y L. M. D., y otras dos personas en el marco de una operación desarrollada por la Unidad de Delincuencia Especializada y Fiscal (Udef) de la Policía Nacional de La Línea de la Concepción. Los cuatro primeros quedaron en prisión provisional y la Audiencia acaba de confirmar esta.

La Audiencia considera que en el caso de los cuatro hay indicios de responsabilidad criminal, riesgo de fuga y posibilidad de destrucción de pruebas, por lo que ratifica la decisión de la juez de Primera Instancia e Instrucción número 4 de La Línea. Seguirán en prisión mientras se investiga su posible participación en una organización para el blanqueo de capitales procedentes del tráfico de drogas; a J. R. M. se le atribuye precisamente dirigir una red dedicada al narcotráfico. En varios autos, los magistrados desgranan los argumentos contra los encarcelados y las pruebas recopiladas en un año de investigación.

La secretaria

La vida de lujo de la pareja formada por la secretaria y J. R. M. fue la que destapó las sospechas de los investigadores. Para la Audiencia Provincial, de ella provienen los principales indicios en contra de la hija del histórico socialista Antonio Marmolejo, que con unos ingresos laborales de 111.000 euros entre 2014 y 2017 y una tienda a su nombre pero gestionada por su madre acumulaba ropa cara, facturas de prendas de lujo y viajes. La juez instructora calcula que en los tres armarios de 6 metros de longitud y el vestidor encontrados en la casa que compartían en Sotogrande había ropa valorada en 800.000 euros. La lista es larga: zapatillas y ropa de Louis Vuitton se mezclaban con pantalones de Prada, complementos Jimmy Choo y facturas elevadas de distintas tiendas.

Según la investigación, la detenida era asidua de tiendas de lujo en Puerto Banús, pero además, la pareja habría utilizado a terceros para adquirir algunos productos con la ventaja de que para los extranjeros la cantidad máxima que es posible abonar en efectivo pasa de 2.500 a 15.000 euros. En el recurso, alega que había comprado bolsos para hacer regalos, algo que los magistrados ven poco habitual. Como también lo es el hecho de que en la cuenta bancaria en la que ingresaba su nómina no hubiera cargos corrientes como el alquiler, compras de alimentación y otros, sino de compras online de prendas de lujo.Además de la ropa, la pareja suma elevadas facturas de hoteles de lujo en Ibiza, viajes de los que además J. R. M. presume en redes sociales “con conocidos traficantes del Campo de Gibraltar”. Así, entre 2015 y 2019 se le atribuye a la secretaria de Jimena un gasto de 8.500 euros en estos establecimientos, mientras que su pareja pagó casi 28.000 y otros 14.200 euros fueron con cargo a terceros.

Vestidor de la casa de la secretaria de Jimena Vestidor de la casa de la secretaria de Jimena

Vestidor de la casa de la secretaria de Jimena

La Audiencia respalda en su auto la versión policial: los ingresos de Marmolejo “parecen notoriamente insuficientes como para pagar las estancias en hoteles de cierto lujo que se han detectado”, las compras en tiendas de lujo y la “ingente cantidad de ropa cara” que la pareja tenía en su vivienda. Una casa situada por otra parte en Sotogrande y que tenían alquilada a un precio irrisorio: 1.000 euros al mes, algo que también fue puesto de relieve por la instructora del caso. Una vida que no es fácil sostener, apuntan, más teniendo en cuenta que su pareja no acredita prácticamente ingresos.

En cuanto a la tienda de su propiedad, la sala remarca que quien en realidad regentaba el negocio era la madre de la encarcelada. Y recuerda que no se ha hallado cuenta alguna en la que pudieran haberse desembolsado cantidades para la apertura del negocio, como obras o decoración. Tampoco se justifican los pagos a proveedores pero sí se detectan ingresos en efectivo por 111.000 euros, a pesar de que hay periodos de 15 días en los que no se registra ingreso alguno. Aparte, los jueces apuntan a operaciones en efectivo no justificadas en distintas cuentas bancarias. En total, la tienda registró ingresos de 236.839 euros.

La cuenta bancaria de la secretaria no registraba cargos corrientes como el alquiler, compras de alimentación. Se destinaba fundamentalmente a compras de lujo online

Con los indicios sobre la mesa, la sala de la Audiencia considera “sostenible” pensar que la detenida “pudiera estar colaborando con su pareja en operaciones tendentes a blanquear el dinero que este obtendría del narcotráfico, como también es razonable mantener que su libertad haría más fácil el seguir con dicha actividad, e incluso hacer desaparecer otros bienes o efectivo derivado de esa actividad que la investigación no ha conseguido hacer aflorar”.

En cuanto al riesgo de fuga, la sala lo ve claro ante la gravedad de los hechos y porque “quien ha demostrado una capacidad económica que le ha permitido tener unos armarios considerablemente grandes llenos de ropa cara puede muy bien sostenerse que dispone de medios económicos para eludir la acción de la justicia si quedara en libertad”.

El presunto narco

J. R. M., pareja de Cayetana Marmolejo, percibió entre los años 2014 y 2017 616,40 euros de retribuciones y no tenía en sus cuentas bancarias saldos importantes de dinero. Eso no fue óbice para que según la investigación realizara numerosas compraventas de vehículos, hiciera como su pareja compras en tiendas de lujo o que se le encontrase en las vigilancias policiales conduciendo cuatro vehículos distintos que no estaban a su nombre.

Detenido por un delito de tráfico de drogas, fue puesto en libertad provisional por el juzgado de Estepona que lleva el caso. Perteneciente a la amplia familia conocida como Los Pelúos en La Línea, los investigadores consideran que es en realidad el propietario del gimnasio Bull Gym que está a nombre de su padre y al que se atribuyen en solo dos años unos ingresos netos de 217.215 euros.

Urbanización en la que residían dos de los detenidos Urbanización en la que residían dos de los detenidos

Urbanización en la que residían dos de los detenidos

J. R. M. fue detenido junto a su pareja el 26 de septiembre, después de que la Policía Nacional no los localizase en su domicilio en el registro hecho un día antes. Cuando llegaron los agentes la vivienda estaba limpia y recogida, las planchas de varios de los techos de la casa habían sido manipulados y la placa vitrocerámica de la cocina tenía el piloto rojo encendido. Todo apuntaba a que los investigados tenían constancia de que se iban a producir registros, señalan los magistrados, algo que “nos hace pensar que estamos hablando de personas con unos contactos y una capacidad delictiva notable”, siendo este uno de los argumentos para rechazar su libertad provisional.

En el registro del domicilio se encontró una nota manuscrita con anotaciones de cantidades, que contenía entre otras, las siguientes menciones: “coche 60.000, CU 20.000, casa 60.000, barco 330.000, tierra 70.000, meneo 20.000, punto 75.000, casa 8.000, higueron 13.000, cobertura 40.000, 700.000, 2.100.000”. No se han ofrecido explicaciones de a qué se refieren esas anotaciones.

Los padres

Los otros dos implicados son los padres de J. R. M. Tampoco ellos se encontraban en su domicilio cuando fue registrado a las siete de la mañana, aunque los agentes encontraron la lavadora y lavavajillas funcionando y la caja fuerte abierta, vacía y con las llaves puestas. Después se presentaron voluntariamente en la comisaría de La Línea, pero cuando ya les había dado tiempo a esconder aquello que no querían que fuese encontrado, remarca la sala.

De J. A. R. H. y L. M. D. los magistrados resaltan su buena suerte: ambos resultaron agraciados con premios de lotería. El primero ingresó 241.500 euros de tres décimos de lotería vendidos en Palencia, que pertenecían a tres series no consecutivas (algo extraño, remarcan los magistrados) y además fueron cobrados un mes más tarde de resultar premiados. A la segunda le tocaron tres premios de la ONCE, por un importe de 73.500 euros. “No deben existir, suponemos, demasiados matrimonios que puedan presumir de ser tan afortunados” (los premios de lotería comprados son un método habitual en el blanqueo de capitales).

Tras ese premio, la madre compró una vivienda pagando 60.000 euros en efectivo y 120.000 euros mediante un cheque ordenado por una prestamista. Lo destacable del caso es que esa prestamista tenía entonces un patrimonio de solo dos viviendas y 120.000 euros y que la operación iba sin interés alguno. A esa casa le hizo una reforma estimada en 45.000 euros, pero no se ha justificado cómo se pagó. Después alquiló esa casa.

Los magistrados destacan lo "afortunados" que eran los padres de J. R. M.: les tocaron seis premios de lotería en un breve lapso de tiempo

Desde el año 2014 L. M. D. no percibía salario alguno ni consta que ingrese desempleo, pero sí 18 compraventas de vehículos en dos años y en una cuenta le constan ingresos por casi 34.000 euros.Su marido fue detenido anteriormente por tráfico de drogas y blanqueo de capitales y aparece como acusado en diversas diligencias. Es el titular del gimnasio Bull Gym, que además de los elevados ingresos que supuestamente tuvo en dos años habría vendido en un solo día más de 400 euros en botellas de agua, algo que no concuerda con los productos vendidos por caja.

J. A. R. H. es el administrador de JYL Alquileres, empresa a la que estarían vinculados los otros dos investigados, puestos en libertad con fianza. A esa sociedad aportó su hijo como capital una vivienda en Santa Margarita que también tiene una historia curiosa detrás: fue adquirida por J. R. M. a su tío cuando tenía solo once años, actuando sus padres de representantes legales ante el notario. A los dos meses de aportarla, el padre recompró al hijo las acciones de la empresa que había adquirido pero no queda claro que se realizaran los pagos correspondientes. Él también hizo aportaciones a la empresa tras recibir los premios de lotería.

En su caso, la defensa alegaba también dolencias físicas para pedir su libertad, pero la sala ha considerado que la enfermedad que padece no debe verse agravada por su estancia en prisión, donde se le presta asistencia sanitaria.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios