La serie que recrea el narco más crudo en el Estrecho de Gibraltar estrena temporada entre polémica y realidad
Marbella. Expediente judicial
La segunda temporada de 'Marbella. Expediente judicial' llega este jueves a Movistar Plus+ con nuevo enfoque, nueva protagonista y el Campo de Gibraltar como epicentro de una historia inspirada en hechos reales
Hugo Silva graba en La Bajadilla de Algeciras una escena de la serie 'Marbella' en plena zona caliente del narco
La productora de la serie ‘Marbella’ recrea en aguas de Algeciras el asesinato de los dos guardias civiles en Barbate
Este jueves, 22 de enero, Movistar Plus+ estrena la segunda temporada de Marbella. Expediente judicial, una de sus ficciones más exitosas sobre el crimen organizado en el sur de España. La serie, creada por Alberto Marini y Dani de la Torre, regresa con seis nuevos episodios y una apuesta clara por dar un giro narrativo: cambia de protagonista, amplía su mirada y se adentra de lleno en uno de los territorios más sensibles del país, el Campo de Gibraltar y el Estrecho.
Si la primera temporada situaba el foco en Marbella como símbolo del blanqueo de capitales y el lujo criminal, esta nueva entrega baja al terreno, se acerca al conflicto y se sumerge en la lucha diaria contra el narcotráfico, una realidad que va mucho más allá de la ficción.
Una nueva protagonista y una batalla frontal contra el narco
La gran novedad de esta temporada es Natalia de Molina, que toma el relevo como protagonista absoluta en el papel de Carmen Leal, fiscal antidroga destinada en Marbella. Su personaje encarna la mirada del Estado, de la ley y de la presión institucional frente a las redes criminales que operan en la Costa del Sol y el Campo de Gibraltar.
Frente a ella vuelve Hugo Silva, que interpreta al carismático y polémico abogado César Beltrán, un personaje clave en el entramado legal que protege —o bordea— los intereses del narcotráfico. El duelo entre ambos marca el pulso de una temporada más oscura, más directa y más incómoda.
Del glamour a la frontera: el Campo de Gibraltar entra en escena
La serie abandona parcialmente los escenarios de lujo para trasladarse al sur más real y más tenso. El Campo de Gibraltar, el Estrecho y el litoral gaditano se convierten en escenarios centrales de la trama, con secuencias rodadas en Palmones, La Bajadilla, la Ballenera o Punta Carnero.
Ese cambio de localización no es casual: la historia se adentra en las rutas del hachís, las narcolanchas, los clanes familiares y la presión constante sobre las fuerzas de seguridad, mostrando un conflicto que forma parte del día a día de la comarca.
Escenas inspiradas en hechos reales que han marcado a todo un país
Uno de los episodios más impactantes de la temporada recrea una persecución marítima con narcolanchasclaramente inspirada en el trágico suceso ocurrido en Barbate en febrero de 2024, donde murieron dos guardias civiles tras ser arrollados por una embarcación de narcotraficantes.
La serie también incluye el asalto a un hospital por parte de un clan ficticio, Los Salaos, una trama basada en hechos reales que ocurrieron en La Línea de la Concepción en 2018, y que refuerza la vocación de Marbella por reflejar la crudeza del narcotráfico sin edulcorantes. Esa cercanía con la realidad es, precisamente, lo que ha generado mayor controversia.
Un rodaje envuelto en polémica y rechazo institucional
Durante la pasada primavera, el rodaje convirtió durante varios días al Campo de Gibraltar en un polémico plató de cine. Algunas instituciones, como el Ayuntamiento de La Línea o la Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras, se negaron a colaborar con la productora, alegando motivos de seguridad y de imagen pública.
Parte de la ciudadanía también expresó su malestar en redes sociales, criticando que una vez más la comarca sea retratada únicamente desde el prisma del narcotráfico, uno de sus problemas más graves y persistentes.
Vecinos entre la crítica y la colaboración
Pese a la polémica, el rodaje también dejó escenas de colaboración vecinal. En Palmones (Los Barrios), la desembocadura del río y el entorno del restaurante El Garito acogieron al equipo durante varios días, con vecinos que prestaron sus viviendas como camerinos o centros logísticos. En La Bajadilla (Algeciras), el barrio se transformó por unas horas en escenario de ficción, con residentes aportando juguetes y objetos para completar el atrezzo de las escenas.
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